¿Hilo para laberinto?

miércoles, 13 de junio de 2012 · 14:21
MÉXICO, D.F. (apro).- La presente es un saludos solidario, felicitación y agradecimiento a todos los jóvenes que en los últimos tiempos, en las más diversas esquinas y rincones de la tierra se están manifestando por su legítimo derecho a la libertad de reunirse contra los que no los ven, los que se hacen los ciegos y por lo tanto los ignoran y, no pocas veces, cuando los ven, los discriminan y hasta los reprimen en ocasiones. Felicitaciones por lo que están haciendo, pues con esas sus protestas están dando un mentís a las teorías de ciertos filósofos del llamado posmodernismo, a sus seguidores de banqueta y academia, que los veían como un rebaño de seres apáticos, sin ninguna aversión ni inclinación por persona, asunto o cosa que no sea su yo, de seres ensimismados en la contemplación de su propio ombligo, indiferentes a la sociedad en la que viven y, por lo tanto, sin interés por conservarla y mucho menos por cambiarla; seres propicios a confundir los ideales con dogmas que pueden enajenar; inclinados a equivocarse, a tomar el no comprometerse como libertad y si su libertad es liberticida para la libertad del prójimo, a considerar esa acción como derecho a confirmar su ser, su yo. Asimismo les felicitamos por que esas sus manifestaciones contra disposiciones legaloides, corruptelas políticas y actividades en lo oscurito de los poderes fácticos, de hecho, como los medios de comunicación, por ejemplo, aunque no todos, claro, que de boquilla, pues de lengua cualquiera se come un plato, se llenaba la boca, y todavía lo hacen, diciendo que los niños y la juventud son lo mejor del mundo, que es su legítimo derecho a que los adultos, que la sociedad que integran estos últimos, esté obligada a cuidarlos como a las niñas de los ojos, pues son el futuro de la especie, la garantía de la continuidad y mejora del género humano sobre el plante Tierra. ¿Cuál es la realidad? La triste verdad de la misma es que esas declaraciones apologéticas no eran, en el mejor de los casos, más que simples expresiones de buena voluntad y, en el peor, pura demagogia que se pone en práctica siempre que sea necesaria y beneficie a los muy particulares intereses y privilegios de los que más y más (que son los menos) están concentrando, apoderándose de la riqueza mundial. Repito: demagogia necesaria de esos menos para seducir y manipular a los más, esto es, a ustedes, los jóvenes y sus familias, abuelos, padres, tíos, etcétera, para uncirlos y tiren de la carreta de los intereses y privilegios de esos menos. También les felicitamos porque esas sus manifestaciones, críticas y protestas están mostrando y demostrando lo que estudiosos sociales viven diciendo, que son representativos de una nueva era, sucesora y heredera de las anteriores llamadas y conocidas como de la productividad y la comunicación: la del CONOCIMIENTO, que con las acciones y actividades de ustedes, los jóvenes, está confirmando que es como el hilo que les orienta y lleva a conocer, a identificar al devorador minotauro creador del laberinto de privilegios e intereses establecidos por integrantes (no por todos, hay que aclarar) de los llamados pilares del a sociedad (políticos, iniciativa privada, religiosos, lideres sindicales y de opinión, por ejemplo); insisto, para identificarlos, combatirlos y así poder salir de su laberinto… pero ojo, jóvenes, no vayan a ser seducidos y manipulados por algún Teseo, pues nunca faltan y más bien sobran, que después los abandone en playas del olvido, desencanto y hasta desesperación. Les damos las gracias por esas sus manifestaciones, pues ellas nos dan cierta esperanza, si nos obligan a nacer, de que podamos hacerlo en mejores condiciones, es decir, en un mundo donde la zanja que separa a los que mucho tienen de los que poco o nada tienen, ni se ensanche ni se profundice más e incluso se reduzca, lo que sería no poca cosa, pues esa zanja ha sido y es la causa que tantos de los nuestros se rebelen y nieguen a ver la luz en ese mundo de ustedes, el de los vivos, como ya lo hemos expresado anteriormente en cartas a este mismo buzón. Junto con el sincero y ardiente deseo de que por necesidad no vayan a caer en la lamentable situación de Esaú, que por hambre vendió su derecho de primogenitura por un plato de lentejas, en nombre de los por nacer, reciban un cordial saludo de. EPICENO NONATO

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