Arte: Artistas Aliados

lunes, 18 de junio de 2012
MÉXICO, D.F. (Proceso).- En el contexto del movimiento estudiantil #YoSoy132 de la Ciudad de México, se ha organizado un interesante contingente cuya identidad no se ubica por escuela de donde provienen, sino por la actividad de sus integrantes. Conformado por estudiantes de cine, artes visuales, música, danza, teatro, diseño y restauración de diferentes centros educativos públicos y privados, este grupo denominado Artistas Aliados (AA), además de apoyar los planteamientos generales del movimiento, también propone la transformación del modelo institucional de construcción y reproducción del arte, incluyendo la conceptualización, enseñanza, consumo y legitimación. En sus participaciones, lo primero que resalta es la concepción del arte como un medio de conocimiento, que basa su efectividad en el impacto emotivo. Gozosas, reflexivas, escandalosas o afectivas, sus propuestas integran la inmediatez de la cultura web con la sorpresa de la circunstancia artística. En la reunión del 30 de mayo en las islas de Ciudad Universitaria, en el Distrito Federal, los estudiantes de música se mantuvieron en silencio para gritar, a través de carteles, que el arte no es entretenimiento, que es una rebelión contra el destino y que también hace conciencia. Otra característica de las prácticas de los AA es la integración de disciplinas. Imágenes, textos, música y danzas se fusionan tanto en espacios concretos como en los trayectos de las marchas, logrando que la experiencia estética sea unitaria. En el Fandango que organizaron el viernes 8 en el exterior del Palacio de Bellas Artes, además de algunos carteles de cuidadosos lenguajes hiperrealistas, entre los que se contaba uno que, en formato de cómic, hacía referencia a las violaciones de Atenco; otro permitía leer lo siguiente: “Nacen versos de protesta, como nace el aguacate. La esperanza es una fiesta con sabor a chocolate. Lo que digan las encuestas, nos importa un cacahuate”. Centradas en la conexión emotiva y la pluralidad de discursos, las participaciones de AA destacan como intervenciones multidisciplinarias que se insertan en la dinámica de los eventos. Ya sea con esténciles –como el famoso barco de la marcha del domingo 10 de junio– o con imágenes que se comparten en las redes sociales para ser reproducidas, los Artistas Aliados son congruentes con los lineamientos que señalan: “generar una conciencia crítica a partir de la expresión artística; concebir al arte como un medio para transformar mentalidades; entender la práctica artística como una práctica que genera un vínculo con la sociedad, que se inserta de manera directa y no desde la estructura de legitimación; considerar a la ética como la plataforma para el desarrollo de las propuestas y la función social del arte”. Este último punto es relevante, ya que define la ética estética que se percibe en el pensamiento y las experimentaciones creativas: el creador necesita que su obra se relacione con el otro para poder existir como artista y persona, en la pluralidad. Una perspectiva ética que difiere de las imposiciones y banalidades mercantiles, que han definido a los post-conceptualismos desde la pasada década de los años noventa.

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