Proponen crear un premio con el nombre de Carlos Fuentes

martes, 26 de junio de 2012
MÉXICO, D.F. (apro).- A menos que la panista Josefina Vázquez Mota llegue a la presidencia de la República (las encuestas la colocan en tercer lugar) y ratifique como titular del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta) a Consuelo Sáizar, su salida del organismo es previsible. Sin embargo ya comprometió para los años subsecuentes la organización y recursos para la entrega de un nuevo reconocimiento: El Premio Carlos Fuentes a la Creación Literaria en el Idioma Español. Éste consistirá en un diploma, una pieza escultórica diseñada por un artista “de reconocido prestigio”, una suma de dinero en efectivo con la que se dote el premio anualmente y que salga del presupuesto autorizado para el Conaculta, así como la publicación del discurso de aceptación. Es decir que el galardón --de ser aprobado por la Comisión Federal de Mejora Regulatoria (Cofemer)-- se entregará cada año el 11 de noviembre, fecha del nacimiento del autor de La muerte de Artemio Cruz y Terra Nostra y dispondrá de recursos que ya no le tocaría administrar a Sáizar. La propuesta para instituir este premio, presentada el pasado 13 de junio ante la Comisión, alude a los artículos 38, fracciones IX y XXII de la Ley Orgánica de la Administración Pública Federal; 4 del Reglamento Interior de la Secretaría de Educación Pública (SEP); 1º, 2º, fracciones I y II del decreto de creación del Conaculta; y 1º y 2º del acuerdo secretarial número 151, por el que se delegan facultades en el presidente de este organismo. En ella se argumenta que “Carlos Fuentes fue uno de los intelectuales más emblemáticos de Hispanoamérica, con una obra narrativa y ensayística imprescindible y con una presencia activa e insoslayable en los medios de comunicación… Con la doble mirada del creador y del crítico, Fuentes contribuyó a la universalización de México y de lo mexicano, fungiendo así como un embajador permanente de nuestra cultura”. Señala también que el gobierno tiene como uno de sus propósitos destacar y reconocer “trayectorias ejemplares en los ámbitos de la cultura y las artes”, y que “en los términos de lo expresado en el Plan Nacional de Desarrollo 2007-2012, el gobierno federal ha asumido el compromiso de prestar especial atención a las políticas públicas que inciden en el arte y la cultura, a partir de la consideración de que la cultura de México es la suma de lo mejor del pasado y del presente” Además que, en referencia al mismo plan, el Consejo “asume con toda claridad que la cultura y el arte son parte esencial del desarrollo humano”. Aunque no ofrece detalles de cómo este premio (que a todas luces se crea en el contexto del fallecimiento del escritor y no se les había ocurrido hacerlo antes de ese hecho) puede favorecer el desarrollo humano, si se entregará de manera individual a un creador. La Cofemer ya tiene el documento en su página de internet y podrá ser comentado por quienes así lo deseen. Es similar a la consulta que abrió el jefe de gobierno de la Ciudad de México, Marcelo Ebrard, para ver si la ciudadanía está de acuerdo en cambiar el nombre al ahora Museo de la Ciudad de México, ubicado en la avenida Pino Suárez en el Centro Histórico, por el de Carlos Fuentes, idea surgida también luego de la muerte del creador que pidió su eterno descanso en la ciudad de París, Francia. Los argumentos en contra no necesariamente han cuestionado la calidad literaria de Fuentes, quien escribió entre otras obras La región más transparente, Aura, Tiempo mexicano, El espejo enterrado, Valiente mundo nuevo, La gran novela latinoamericana y Los días enmascarados. La crítica de arte Raquel Tibol dijo que el museo debe conservar su nombre para continuar representando “la multiplicidad espiritual de toda la ciudadanía”. El museógrafo Jorge Guadarrama destacó a su vez que el nombre del recinto es punto de referencia para quienes nacieron en la ciudad y para todos los mexicanos En el caso del premio que reconocerá la labor y creación literaria de escritores de habla hispana que “por el conjunto de su obra hayan contribuido a enriquecer el patrimonio literario de la humanidad”, el punto es que se basa en un programa de cultura que está a punto de concluir y compromete acciones y presupuesto que ya no corresponde ejercer al presente gobierno. Esta práctica no es poco común, y hay mucha obra pública como ejemplo, lo que varios especialistas han cuestionado al respecto es si es “ético” porque es una forma de seguir operando sin estar presente.

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