Descubren sepulcros prehispánicos en Oaxaca
MÉXICO, D.F. (apro).- Expertos del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH), encabezados por la investigadora Nelly Robles García, descubrieron una construcción prehispánica edificada exclusivamente con fines funerarios en el Valle de Oaxaca.
El equipo de expertos realizó el hallazgo en la zona zapoteca de Atzompa, situada a cuatro kilómetros de Monte Albán.
“Este descubrimiento cambia la percepción que se tenía en el sentido que no fue similar a Monte Albán… En todo lo que conocemos de Monte Albán y Oaxaca no se había documentado un caso similar. Se trata de un edificio creado para contener cámaras funerarias, debido a las características de muros y aspectos estructurales que permiten el soporte de las mismas”, señaló Robles García en un comunicado que el INAH emitió hoy miércoles.
“Pocas veces se habían visto tumbas tan bien conservadas desde el punto de vista antropológico, es decir, que están tal cual las dejaron los zapotecos prehispánicos hace más de mil 100 años. Sería demasiado especulativo decir a quiénes pertenecieron estos sepulcros; sin embargo, se puede considerar que a personajes importantes ya que se trata de un edificio adyacente a la Casa de los Altares”, agregó la especialista.
Una de las tres cámaras mortuorias exploradas está decorada con pintura mural que alude al ritual del juego de pelota, tema nunca antes visto en un contexto funerario zapoteco, informó. Ahí mismo, en esta cámara, denominada la número dos del proyecto, se halló también una pequeña ofrenda compuesta por vasos y un metate miniatura; un hueso de tortuga, y un fragmento de concha trabajada que parece ser la incrustación del ojo de una escultura o máscara funeraria, además de una cuenta de jade y el caparazón de una tortuga.
Este hallazgo se produjo hace poco más de dos meses durante la quinta temporada de las labores del Proyecto Arqueológico Conjunto Monumental de Atzompa, cuando los arqueólogos Eduardo García y Jaime Vera detectaron tres tumbas en el interior del edificio sexto del sitio (ver video en red intenet: http://www.youtube.com/embed/I4kUdDFgSwY).
Tanto el edificio número seis como los sepulcros alojados en su interior pertenecen a las épocas IIIB-IV de Monte Albán, del 650 al año 850 después de Cristo. “Nos pareció muy importante explorarlo (el edificio), pensábamos que era una especie de templo y nos equivocamos, ya que en la parte alta tuvo una especie de construcción de orden religioso. No esperábamos que en su interior se hallase todo un complejo de cámaras funerarias”, indicó la arqueóloga del INAH.
La primera tumba se ubicó en el centro de la edificación, en tanto que la segunda y tercera están casi al nivel donde se desplanta el edificio, a metro y medio de profundidad. La arquitectura de las sepulturas está dispuesta una encima de otra, de manera continua y con una mínima separación.
La cámara uno posee 2 metros y medio de ancho, 1.80 de altura, y 4 medio de fondo; es de techo abovedado con grandes lajas en muros de piedra careada y estuco. La número dos tiene 4 metros y medio de fondo, más un metro cuadrado de acceso; es de techo plano con grandes losas, los muros fueron decorados sobre una capa delgada de estuco.
Nelly Robles García destacó que la obra mural “consta de una cenefa enmarcada por dos líneas en color azul, entre las que hay representaciones alegórica de la cancha del juego de pelota”, o sea, “trazos de i mayúscula (I) que a su vez enmarcan pequeños círculos blancos con puntos y líneas curvas”. Al fondo se observan glifos, y si bien “el área central está parcialmente destruida, quizá allí estaba escrito el nombre del personaje al que perteneció el sepulcro.”
Frente a esta cámara se dio con el acceso a una tercera tumba, aún no explorada, en un nivel ligeramente más bajo y sólo vista desde un pequeño orificio, por el cual se aprecia un techo parcial de bóveda y restos de pintura mural. Las tumbas están colocadas en forma vertical a diferencia de las que hasta ahora se habían descubierto, y no son subterráneas.
En el edificio se encontraron urnas y vasijas de cerámica, así como restos óseos de un individuo joven y de un can, “elementos que quizá fueron depositados por antiguos habitantes con fines rituales”.
Tras la investigación del INAH en Atzompa se efectuará un convenio con la Universidad de Harvard para el análisis de los restos.
Finalmente, la doctora Nelly Robles informó que la zona arqueológica de Atzompa, en la cumbre del cerro El Bonete dentro del municipio de Santa María Atzompa cercana a la capital oaxaqueña, quedará abierta al público en fecha próxima.