Acuden 50 mil al arranque de las fiestas de la Guelaguetza

lunes, 23 de julio de 2012
OAXACA, Oax. (apro).- Con un dispositivo de seguridad de mil elementos se realizó la fiesta del primer Lunes del Cerro, donde 50 delegaciones de las ocho regiones de la entidad expusieron sus costumbres, bailes y productos a través de la Guelaguetza, palabra zapoteca que significa “don de dar”. Ni las inclemencias del sol y la lluvia impidieron la realización de esta festividad considerada la máxima expresión cultural indígena de América, donde se dieron cita alrededor de 50 mil personas. La tradicional chirimía fue el anuncio para que en el estadio del Instituto Tecnológico de Oaxaca se realizara la Guelaguetza popular y en la rotonda de la Azucena se efectuara la Guelaguetza oficial. En el Cerro del Fortín, la diosa Centéotl, Evelyn Acosta López, junto con el gobernador Gabino Cué, encabezaron la fiesta de la hermandad oficial que concentró a más de 24 mil personas, mientras que la fiesta de la Guelaguetza popular la presidió el líder magisterial Azael Santiago Chepi. El ritual que desde hace 80 años se realiza en el cerro del Fortín, como resultado del primer homenaje que se efectuó el 25 de abril de 1932 con motivo de los 400 años de la fundación de Oaxaca de Juárez --aunque la ceremonia se llevaba a cabo desde la época prehispánica para rendir honor a la diosa del maíz--, dejó un saldo blanco. La fiesta inició a las diez de la mañana con el desfile de las Chinas Oaxaqueñas de los Valles Centrales, quienes ejecutaron los jarabes del Valle. Ante un auditorio abarrotado, visitantes nacionales y extranjeros disfrutaron de la música, cantos y bailes de los pueblos indígenas de Oaxaca. Según el programa del gobierno estatal, en sus funciones matutina y vespertina, la lista de bailes incluyó a las famosas Chinas Oaxaqueñas con su jarabe del Valle, los sones mazatecos de Huautla de Jiménez, el jarabe mixteco con Huajuapan de León, la cerrada de Baúl y la boda religiosa del Espinal en el Istmo de Tehuantepec, así como la Flor de Piña de San Juan Bautista Tuxtepec. También participaron los jarabes de Villa Hidalgo Yalalag y Santiago Macuiltianguis con el torito serrano, así como San Melchor Betaza y Teococuilco de Marcos Pérez, representando a la Sierra Juárez. Durante más de tres horas y media de cada presentación, participaron la mayordomía de Tlacolula de Matamoros, la Danza de la Pluma de San Martín Tilcajete, Santiago Apostol con la Chuparrosa, el jarabe ejuteco con Ejutla de Crespo, Ocotlán de Morelos con la llevada del Guajolote, la villa de Zaachila y San Antonino Castillo Velasco, representando a los Valles Centrales. El momento solemne llegó con la delegación de Huajuapan al ritmo de la Canción mixteca, donde los asistentes con sombrero en mano corearon: “¡Oh tierra del sol!, suspiro por verte y ahora que lejos yo vivo sin luz, sin amor. ¡Y al verme tan solo y triste cual hoja al viento, quisiera llorar, quisiera morir de sentimiento!” La Sierra Sur estuvo representada por la delegación de Villa Sola de Vega con sus sones y la versada, y San Antonio Huitepec con el San Paliluú. La región de la Costa estuvo representada por Pinotepa Nacional, con las chilenas de San Juan Cacahuatepec. Mientras que la región del Papaloapan estuvo representada por San Juan Bautista Tuxtepec con atuendos de Usila, Soyaltepec y Jalapa de Díaz para interpretar Flor de Piña. Entrevistado durante el primer Lunes del Cerro, Cué Monteagudo señaló que en lo que va del periodo vacacional se ha recibido la visita de más de 100 mil personas, provenientes de diversas partes del país y el mundo, registrando una ocupación hotelera de 80%, tan sólo en la capital del estado. “Vemos un auditorio Guelaguetza a su máxima capacidad, una presentación inmejorable de los bailables y costumbres de la entidad y, sin duda, quienes nos visitan se llevarán un buen sabor de boca de las tradiciones y muestras culturales que el pueblo de Oaxaca comparte con sus invitados” señaló. También destacó que no se presentó ningún incidente durante esta primera edición de la Guelaguetza, al tiempo que reconoció la civilidad de las organizaciones sociales que se mantuvieron respetuosas de esta celebración de todos los oaxaqueños.

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