Los tramposos de Francia

martes, 7 de agosto de 2012 · 19:51
MÉXICO, D.F. (apro).- En la Olimpiada de Ajedrez de 2010, realizada en Khanty-Mansiysk, ocurrió un extraño fenómeno. El equipo francés logró espectaculares victorias contra equipos poderosos como el de Inglaterra. Uno de sus jugadores incluso venció a McShane, el “aficionado”, es decir el no/profesional más fuerte del mundo. Hubo suspicacias y de pronto salió a la luz una acusación contra tres personajes del equipo francés: Sebastián Feller, Arnaud Hauchard y Cyril Marzolo. Los dos primeros grandes maestros y el último con el título de maestro internacional. Los involucrados hallaron un método para comunicar al capitán –vía mensajes de SMS telefónicos, desde algún lugar donde se estaban analizando las partidas en curso de los jugadores franceses– las jugadas que se les mandaban. El método para decir la jugada al jugador era colocar a Marzolo (capitán del equipo francés) en una posición determinada. Después éste se movía de lugar e indicaba la coordenada de la pieza a la que se había movido. Los detalles del método de comunicación son interesantes, pero no importan demasiado en estos momentos. El asunto es que se descubrió la trampa porque los mensajes de SMS eran enviados desde un celular de una empresa, misma que notó grandes gastos de mensajes, dado que había que mandarlos desde Francia hasta el sitio de la Olimpiada, en Rusia. El asunto llegó hasta la Comisión de Ética de la Federación Internacional de Ajedrez (FIDE), que después de dos años llegó a las sanciones a las que los jugadores se han hecho acreedores: La Comisión suspendió a Arnaud Hauchard por tres años y a Sebastián Feller por dos años y nueve meses, en tanto que a Cyril Marzolo se le puso una sanción de un año y seis meses. El problema de hacer trampa en ajedrez es más notable desde que existen las computadoras caseras, que juegan como grandes maestros y muchas veces mejor que ellos. Ahora por aproximadamente 50 dólares (si se quiere un programa comercial) o de forma gratuita, si se usa un motor de ajedrez de código abierto como Houdini o StockFish se puede tener en casa a un jugador fortísimo, dispuesto a jugar o analizar con usted el tiempo que quiera, a la hora que quiera, encontrando muchas veces jugadas que el ser humano ni siquiera podría haber imaginado. Los mecanismos de análisis que usan ya ven muy lejos en el tablero y llegan a conclusiones en donde se demuestra que el ajedrez está perdiendo ese misterio para hallar la verdad en las posiciones. Sin embargo, siempre hay margen para la creatividad, a pesar de la frialdad con el que las máquinas juzgan nuestras partidas. Muchos jugadores aficionados han intentado hacer trampa usando su teléfono celular con un programa como StockFish, pero eventualmente son descubiertos. El asunto aquí es muy grave, porque los responsables son grandes maestros, es decir, los máximos exponentes del ajedrez en el mundo, los cuales fueron literalmente apañados infraganti en una espantosa trampa. En mi opinión, el castigo de la Comisión de Ética de la FIDE es muy suave, si cabe la expresión. Creo que así como la FIDE castiga con la derrota al jugador al que le suena en medio de la partida su teléfono móvil, de la misma manera debería tener una sanción draconiana y de tolerancia cero. Pienso que castigarlos de los eventos oficiales debería ser de por vida, amén de retirarles sus respectivos títulos honoríficos de ajedrez (gran maestro, maestro internacional). A ver si así aprenden que hacer trampa no puede ser algo con lo que se puede vivir dentro del mundo del ajedrez. Tres años de castigo por la trampa me parece una burla. El ajedrez no merece tramposos entres sus filas ni medidas suaves para detener estas actitudes totalmente fuera de la ética elemental del ajedrecista, pues no colaboran finalmente para limpiar la deteriorada imagen de la Federación Internacional.

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