Arte: Pintores emergentes
MÉXICO, D.F. (Proceso).- Interesante tanto por la propuesta creativa como por sus implicaciones académicas, la exposición Procesos y reflexiones sobre pintura que se exhibe en la Galería Luis Nishisawa de la Escuela Nacional de Artes Plásticas (ENAP) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM), se percibe como una esperanza para el estancado escenario de la pintura emergente de nuestro país.
Integrada por tres exalumnos del taller del pintor Ulises García Ponce de León –quien en el contexto de las recientes Olimpiadas en Londres fue uno de los tres artistas seleccionados para representar a México en el Olympic Fine Arts 2012–, la exhibición descubre un acertado proceso formativo y didáctico en las prácticas pictóricas. Atentos al conocimiento de la historia de la pintura, sólidos en la conceptualización y motivados por las problematizaciones formales que detona su maestro; Marianel González, Alejandra Álvarez y Adrián González exponen una selección del primer proyecto que han desarrollado.
Reflexiva respecto del desencanto de la posmodernidad y abierta a revalorar las utopías modernas que inciden en la construcción del individuo y la sociedad, Alejandra Álvarez (1985) presenta un conjunto de paisajes que destacan por la espiritualidad de las atmósferas cromáticas. Realizados con un evidente protagonismo de la luz que se intensifica por las restricciones en el uso del color, sus óleos confrontan el conocimiento y la tecnología con la destrucción histórica. Intervenida con dibujos lineales que hacen referencia a construcciones, armas y modelos matemáticos, su obra, influida tangencialmente por el romántico Caspar David Friedrich y el posmoderno Anselm Kiefer, provoca la reflexión a partir de la seducción visual.
Más cercana a la estructura compositiva del maestro resulta la propuesta de Marianel González (1985). Diseñada conceptualmente como la materialización o representación de los recuerdos, su obra congrega imágenes diversas que refieren a espacios urbanos y códigos culturales relacionados con sus viajes. Trabajadas compositivamente a partir de superposiciones de planos que integran vocabularios figurativos y abstractos con patrones ornamentales e intervenciones de telas, sus piezas, de vigorosa y plana pictoricidad, recuerdan épocas pasadas de la francesa Carole Benzaken (1964).
Y por último, el más joven del conjunto. Nacido en 1985 y relacionado afectivamente con la cultura automotriz por circunstancias familiares, Adrián González ha asumido el reto de reinterpretar el automóvil con base en la deconstrucción de sus elementos compositivos. Pintadas con poéticas hiperrealistas que abiertamente hacen referencia a las estéticas publicitarias y las expansiones pop de Frank Stella, su propuesta incide conceptualmente en la confrontación de distintas soluciones formales: vocabularios geométricos y figurativos, distintos materiales, bidimensiones y tridimensiones, elementos estructurales de los coches.
Si bien las exposiciones en recintos educativos suelen durar únicamente dos semanas, su pertinencia es significativa ya que, en la Ciudad de México, los jóvenes artistas carecen de programas y espacios que faciliten y promuevan su difusión.