Teatro: "Plan americano"

lunes, 3 de septiembre de 2012
MÉXICO, D.F. (Proceso).- Una crítica a la familia moderna “y de avanzada” en los Estados Unidos de América es el tema que aborda la obra de teatro Plan americano, recién estrenada en el Teatro Benito Juárez. El humor negro es el principal ingrediente para reírnos del absurdo al que se ha llegado y de los problemas personales que acarrea este mundo de las apariencias. La canadiense Evelyne de la Chenelière no sólo se burla de los estadunidenses acomodados, sino de lo que implica la soledad de los hijos y la incomunicación entre los padres en medio de una aparente fraternidad. Ella está vinculada al mercado del arte pictórico contemporáneo y él es fotógrafo de guerra. Los hermanos, unidos hasta el tuétano, desmotivados y sin dirección, lo único que se les ocurre es emprender un acto “terrorista” que se nos irá develando a lo largo de la obra. El oficio del padre sirve a la autora para mostrar la muerte deshumanizada en las sociedades capitalistas, donde todo se ha vuelto mercancía. Con escenas fragmentadas y jugando con el tiempo, la autora va armando la historia a manera de rompecabezas: es un sueño, es la realidad, es una realidad intervenida o es el deseo que los padres les roban a sus hijos para romper la rutina. La joven directora, Alejandra Chacón, actriz de formación, indaga nuevamente en esta su segunda puesta en escena sobre la problemática familiar. En su ópera prima como directora, Cuenta regresiva, la violencia de un padre sobre su hija, la falta de amor de la madre y las consecuencias fatales era el nudo dramático expuesto a manera de flash backs. En Plan americano se es más hipócrita y el tono es de comedia casi llegando a la farsa. Aquí, son dos hijos que pueden apoyarse el uno al otro, al grado de tenerse sólo ellos de manera enamorada. La propuesta escénica de la directora es limpia y visualmente atractiva, aunque su lectura impide a veces la comprensión del texto y vuelve ilógicos ciertos parlamentos. Están en problemas cuando la autora coloca a los personajes en situaciones cotidianas, como es la hora del desayuno o de la comida, pero en el escenario se le ha quitado toda materialidad. La apuesta por un espacio escénico simbólico con un mínimo de elementos es un gran acierto, aunque tenga problemas de comprensión. El ingenio de Patricia Gutiérrez, la escenógrafa e iluminadora, propone un enrejado y un muro como elementos base. Los personajes trepan, se estrellan o caen del enrejado. Sobre el muro metálico vislumbramos a los hermanos jugando o el interior de la casa y la puerta incrustada en él permite entrar y salir, provocar la sensación de un adentro y un afuera. La interpretación de Mahalat Sánchez en el papel de la madre es poderosa y festiva; su capacidad de manejar la comedia, el ritmo que le da a los textos y su movimiento corporal provoca que el espectador esté siempre cerca de ella. Desgraciadamente el papel del padre es interpretado débilmente, en contraste con las energéticas actuaciones de Sara Pinet y Guillermo Villegas como los hijos. A la autora Evelyne de la Chenelière se le conoció en México por el exitoso monólogo interpretado por Boris Shoemann en diferentes teatros, Bashir Lazar, donde un argelino emigrado a Canadá es contratado como maestro de escuela y sufre la xenofobia de las autoridades. En la obra de teatro Plan americano de Evelyne de la Chenelière, que estará en temporada martes y miércoles hasta el 16 de octubre, la autora incursiona desde una perspectiva humorística e incisiva, la insensibilidad y el materialismo de nuestra sociedad actual.

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