Televisión: Historia del cine

domingo, 30 de septiembre de 2012
El cine no es un negocio, el cine es un arte. Con esta idea, varias veces reiterada, inicia la serie titulada La historia del cine: una odisea. Partir de un presupuesto claramente desmentido por la realidad de la industria hollywoodense: los costos de una superproducción, las ganancias en taquilla, los salarios de las estrellas, de guionistas y directores no ayuda a sustentar la segunda parte de la aseveración: la cinematografía como arte. MÉXICO, D.F. (proceso).- Este maravilloso espectáculo tiene esa dualidad: negocio y arte. Cada película resulta en una ecuación distinta: pensada sólo como mercancía que producirá dividendos, la creatividad será relegada a ciertos toques, a veces obtenidos sin querer. Una obra maestra tampoco se salva de estar inserta en la industria, desde su realización hasta la manera en que es consumida-admirada por el espectador, la búsqueda de lucro marginada frente a la expresividad, al arte. Justamente la historia del cine debe ser mirada en esta doble vertiente. La introducción al programa lo hace Julio Bracho, director apasionado. Desde su butaca contagia el entusiasmo por recorrer lo que en verdad ha sido una odisea: el desarrollo del cine como lenguaje y en tanto tecnología. La industria no aparece, únicamente los creadores. El talento de inventores como Edison, los hermanos Lumiére, Georges Melies. Del kinetoscopio al proyector, de los pequeños teatros a las grandes salas con pantalla. Luego viene la técnica unida a la imaginación, con lo cual se va desarrollando el lenguaje: la línea de la mirada, la edición, la narrativa en paralelo y los efectos especiales, los planos, las secuencias. Algunas de ellas descubiertas por azar o gracias a cortes involuntarios. Más tarde, con el nacimiento del star system (el mundo de las estrellas), la audiencia seguirá a los actores y actrices famosas, sin importarle mucho el relato que protagonicen. En su proyección influye el acercamiento y el gran acercamiento, también descubiertos sin querer. Se trata de los años veinte, del “triunfo del cine estadunidense”, según los autores de la serie. La aparición de estudios, de la llamada “meca del cine”: Hollywood. Pero nada se dice del tránsito de inventos científicos al entretenimiento, al negocio, a las grandes empresas. La serie se ocupa de cómo nace el séptimo arte, no de cómo nace la poderosa industria. El aporte de la serie no es la interpretación del cine, ni siquiera consiste en dar a conocer lo que escritores y críticos han establecido; éste radica más bien en el encadenamiento de fragmentos de película que apoyan los dichos, la secuencias de rollos antiguos entreveradas con secuencias de la realidad contemporánea para detallar el estado que guarda la memoria cinematográfica. Canal 22 trasmite la serie los domingos a las 22 horas.

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