El traslado de Tláloc de 1964 llega a la pantalla de la Cineteca

miércoles, 16 de enero de 2013
MÉXICO, D.F. (apro).- El 16 de abril de 1964 la imponente escultura prehispánica de Tláloc, dios de la lluvia, llegó a la Ciudad de México bajo un torrencial aguacero que inundó varias colonias. Así, tras una jornada de más de ocho horas se logró el traslado del monolito desde el pueblo de Coatlinchán, localizado en el Estado de México. Esa hazaña histórica y técnica ahora es rescatada en el documental La piedra ausente, que se presentará este viernes 18 en la Cineteca Nacional, a las 18:00 horas. Coproducido por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH) y el Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine), a través de un apoyo del Fondo para la Producción Cinematográfica de Calidad (Foprocine), el filme fue dirigido por la antropóloga Sandra Rozental y el documentalista Jesse Lerner, y también será proyectado en la plaza principal de Coatlinchán, municipio de Texcoco, el sábado 19, a las 19:00 y 21:00 horas. Rozental resaltó que este documental, basado en una investigación académica comenzada en 2005, recoge, por un lado, los testimonios de los habitantes de Coatlinchán y, por otro, los de los principales actores de esta “impresionante maniobra de ingeniería”: el arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, responsable del proyecto del Museo Nacional de Antropología, y el ingeniero Enrique del Valle Prieto, encargado del traslado del monolito prehispánico. La especialista señaló que su interés en Coatlinchán, y en Tláloc en particular, surgió cuando hizo la investigación para su tesis doctoral, que “está enfocada en las relaciones sociales en torno al patrimonio arqueológico”; de ahí la iniciativa de hacer un documental para que esta investigación no se quedara únicamente en un texto académico. Para levantar el proyecto cinematográfico buscó al cineasta y curador Jesse Lerner, quien ha explorado en sus documentales las relaciones entre México y Estados Unidos, y curado exposiciones en el Centro Fotográfico Manuel Álvarez Bravo, así como en los museos Guggenheim de Nueva York y Bilbao. La piedra ausente narra la historia de cómo la antigua escultura, de 165 toneladas de peso y siete metros de altura, fue trasladada a la Ciudad de México para ser colocada en su ubicación actual: la esquina de Paseo de la Reforma y Gandhi, a las afueras del Museo Nacional de Antropología. Para la investigadora, “el traslado de Tláloc es una metáfora de un momento de la historia de México que nos afectó a todos, que marcó un cambio entre un país más metido en el pasado y un México modernizador que revaloraba su historia a través de sus ruinas y sus comunidades”. Rozental adelantó que este filme también da cuenta de la historia de un vacío, porque en la comunidad “hay un sentimiento de despojo que se ha pasado de generación en generación, y la gente sigue hablando del suceso con muchísima pasión, de un hecho que sucedió hace ya casi cincuenta años”. La realizadora del documental detalló que para el desarrollo de este trabajo fílmico encontró “valioso material de archivo, porque todo el traslado fue muy mediático”, y fue registrado en película de 16 milímetros y también en cientos de fotografías. Algunos de esos materiales se encontraban en los archivos del INAH, del arquitecto Ramírez Vázquez y también de Noticieros Televisa. Sin embargo, para mantener la calidad del soporte “se decidió no grabar en video digital sino filmar en formato súper 16 milímetros, y después trasladar todo el material a 35 milímetros para su exhibición”. La antropóloga comentó que la gente de Coatlinchán sigue acudiendo al paraje de donde se extrajo el monolito para hacer días de campo. Ahí también los adeptos de la mexicanidad llevan a cabo cotidianamente diversos rituales.

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