Descubren petrograbados milenarios en Nayarit

lunes, 21 de enero de 2013
MÉXICO, D.F. (apro).- Arqueólogos mexicanos hallaron un complejo de petrograbados en una zona de Nayarit conocida como Cantil de las Ánimas, hasta hoy prácticamente inédita para la arqueología de la región, informó el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). La institución detalló en un comunicado que las piedras, que son representaciones en bajorrelieve de carácter simbólico, podrían haber sido talladas entre el año 850 y 1350 dC, y su autoría se atribuye a antiguos grupos del complejo cultural de Aztatlán. El Cantil de la Ánimas se ubica en la zona montañosa del altiplano meridional de Nayarit y los grabados hallados están a lo largo de una banda horizontal de casi cuatro metros de largo por dos de ancho, dispuesta sobre rocas volcánicas que forman un despeñadero de aproximadamente 10 metros de altura. Mauricio Garduño, arqueólogo investigador del INAH, comentó que el contenido simbólico de las representaciones parece dividir la composición del panel, cuyo frente está orientado al sur, en dos partes. "En la mitad oriental se concentran diseños relacionados con la fertilidad-fecundidad: nubes de lluvia, caracoles seccionados y vulvas femeninas; mientras, en la sección occidental aparecen de forma recurrente representaciones de cráneos de perfil, cuyo frente en todos los casos apunta al oriente, precisamente hacia la salida del sol", detalló. El investigador explicó que los grupos del complejo cultural Aztatlán, a los que están vinculados los petrograbados, estuvieron asentados principalmente en las tierras bajas costeras del norte de Nayarit y el sur de Sinaloa y pertenecen a la tradición pictórica de la época de 850-900 dC y hasta 1350 dC. Añadió que dentro en los petroglifos también es posible reconocer dos estilos pictóricos claramente diferenciados dentro de la iconografía Aztatlán: el de las representaciones realistas o figurativas, de trazos curvos, y los diseños esquemáticos, que se distinguen por líneas angulares rígidas. Los primeros son característicos de la llamada fase Cerritos, que va de 900 a 1100 dC, y los otros se han registrado principalmente en cerámica y manifestaciones gráfico-rupestres de la etapa Ixcuintla, que abarca de 1100 a 1350 dC. Según el investigador, esas características sugieren que “el uso ritual del mural como espacio sacralizado se mantuvo a lo largo de las dos principales fases de ocupación del complejo cultural Aztatlán, abarcando un periodo de al menos 450 años que coincidiría con el apogeo económico, político y comercial de las sociedades asentadas en las fértiles tierras bajas inundables del norte costero mesoamericano". El INAH busca determinar si el panel tuvo la función de marcador astronómico, debido a que el muro rocoso sobre el que se encuentran los diseños está orientado sobre un eje oriente-poniente.

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