Música: Eduardo Loza, pianista y compositor

martes, 29 de enero de 2013
MÉXICO, D.F. (Proceso).- Eduardo Loza (Ciudad de México,1973) cursó sus estudios de pianista y compositor en la Escuela Nacional de Música de la UNAM y recientemente apareció su primer disco compacto (Lalo Loza Records), en el que interpreta música de Manuel M. Ponce, Chopin, Beethoven, Debussy, Fauré y de él mismo. Autor de diversas piezas de música de cámara y para gran orquesta, ha incursionado con éxito en el mundo del concertismo, donde ha obtenido resonantes éxitos. Llama la atención que este CD comience con tres obras de Ponce (1882-1948), un compositor que increíblemente no ha sido apreciado en su justa dimensión en nuestro país y que está por conocerse en algunas regiones de Europa, donde se le ubica como el autor de “Estrellita” y nada más. A través de su interpretación de tres obras de Chopin, dos valses y un nocturno, nos damos cuenta de que Eduardo Loza es un pianista maduro, ubicado, de gran musicalidad, no sólo como (ocurre a menudo) por su brillante técnica, sino un músico con gran emotividad y expresión. Comenta el pianista: “El contexto expresivo de estas primeras seis piezas en conjunto nos remite a un mundo donde no existen sentimientos superficiales ni expresiones banales, un mundo donde la vida es muy intensa pero fugaz, y que por ese poder misterioso que tiene la música de los grandes genios podemos sentir su fuerza en carne propia aun en nuestros días.” Loza nos ofrece tres visiones de un mismo tema, Claro de Luna, de Beethoven, de Debussy y de Gabriel Fauré. El de Beethoven (1770-1827) es el primer movimiento de la Sonata en Do sostenido Menor Op. 27 No. 2 y se sabe que el título no es del autor. Ese movimiento gozó de gran popularidad desde su época; Héctor Berlioz mencionó que “el adagio es uno de esos poemas que el lenguaje humano no acierta a calificar”. Esta sonata fue dedicada en 1801 a la señorita condesa Giulieta Guicciardi, alumna suya de 17 años, de quien Beethoven estaba profundamente enamorado. El Claro de Luna de Debussy (1826-1918) pertenece a la Suite “Bergamasque” para piano solo. Ambas obras las toca impecablemente Eduardo Loza, si bien un poco más de prisa que lo normal, pero con una gran claridad y transparencia. La de Fauré (1845-1924), la más breve, sorprende por su poesía, una obra muy grata de un compositor cuya producción en su mayoría es bastante desconocida por el gran público. Pero la parte más grata del disco es la de Loza compositor. En esta segunda mitad nos obsequia ocho miniaturas líricas Op 1. para piano solo, y nos reivindica con la música contemporánea. No sólo son altamente pianísticas, de evidente lógica instrumental, sino que son disfrutables, es música que, sin caer en concesiones populacheras, demuestra que la composición musical actual no tiene por qué resultar insufrible y ecléctica. Estas piezas son una recopilación de su trabajo durante los últimos 15 años. Sobre esta pequeña suite de ocho miniaturas, comenta: “Al escucharlas, el público sin duda comprende los sentimientos colectivos que nos vinculan inevitablemente a nuestras propias experiencias personales, en este inexplicable pero maravilloso viaje efímero que es la existencia misma.”

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