Saga de Salazar inspiró la telenovela "Escobar, el patrón del mal"

viernes, 4 de enero de 2013
MÉXICO, D.F. (Proceso).- Al periodista Alonso Salazar J. le gustó que realizaran una serie de televisión de su libro La parábola de Pablo. Auge y caída de un gran capo del narcotráfico, pese a que el proyecto de Caracol Televisión intitulado Escobar: El patrón del mal resultó “muy distinto” de su biografía novelada. “La serie es una versión libre de mi texto, el cual es un retrato de una época muy dolorosa para Colombia en la que se muestra a los que luchaban contra Pablo Escobar y que dieron su vida por defender a la sociedad.” El también autor de No nacimos pa’semilla: La cultura de las bandas juveniles en Medellín manifiesta desde Colombia que esta serie de tremendo éxito ha motivado, asimismo, duras polémicas: “Son temas tan contemporáneos con heridas tan abiertas que suscitan opiniones muy diversas. Hay quienes creen que se debe contar todo y otros opinan que con estos relatos de tele se puede ir hacia la apología de ciertos personajes; pero la serie es una buena producción en términos de enfoque, porque aspiraba a mostrar al conjunto de víctimas. “Hay que recordar que candidatos presidenciables fueron asesinados (por ejemplo, Luis Carlos Galán), que hubo periodistas asesinados (el director del diario El espectador Guillermo Cano), en fin. Aunque a mí, en general, me gusta mucho la serie…” –¿Por qué escribió su libro sobre la vida de Pablo Escobar, el capo mayor del Cártel de Medellín? –Ya había trabajado sobre el fenómeno de las bandas de jóvenes y sobre el tema del vicariato, pero se me hacía que la historia no estaba contada completamente porque faltaba el gran negocio de la exportación de las drogas, y ‘la almendra’ era este protagonista principal del comercio de drogas en un tipo de narcotráfico que por momento fue muy singular en Colombia y nos ha marcado mucho. Eran narcotraficantes con un alto ejercicio de la violencia y una gran capacidad en el deterioro institucional. –La parábola de Pablo es un libro construido por múltiples voces: los familiares de Escobar, su mamá doña Hermilda, sus hermanos y sicarios, abarcando incluso oficiales de policía… –Un personaje de éstos no es una sola persona, sino una sumatoria de gente y de circunstancias. Desde luego, Pablo tenía una vida familiar como cualquier cristiano relativamente normal, y también era un guerrero que desafía a la sociedad y al Estado. –Llama la atención el personaje de su mamá en el libro. ¿Qué piensa de ella? –Doña Hermilda marca muy fuerte a Escobar. Es una cultura matriarcal. Su padre, Abel Escobar, era bastante anónimo. Ella fue educadora, autodidacta en su formación, y él era una figura muy ausente que quería criar a sus hijos con austeridad y control, mientras ella prefirió hacerlos a su semejanza: emprendedores, amantes de la plata y seguros de sí mismos. La madre con toda la fuerza que tenía se volvió muy importante en la vida de Escobar. Del general colombiano Óscar Naranjo, hoy asesor del presidente mexicano Enrique Peña Nieto, menciona que “es un hombre muy significativo en la historia de la modernización de la policía” para su país: “Introdujo una capacidad de análisis criminológico, sociológico, a fenómenos que antes se veían de una manera muy simple, y cuando había una respuesta de represión. Naranjo organizó sistemas muy sofisticados de inteligencia; sin embargo, seguimos con el drama. Se puede derrocar a los narcotraficantes, pero no al narcotráfico. En esas realidades aún estamos.” No obstante, para el creador de La parábola de Pablo Escobar “Colombia ha mejorado”.

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