Bobby Fischer redescubierto

martes, 8 de enero de 2013
MÉXICO, D.F. (apro).- Robert James Fischer es una de esas leyendas del ajedrez. Su vida no fue fácil y, cuando conocemos el resultado final de su esfuerzo, el llegar a ser campeón del mundo, nos olvidamos de todo el esfuerzo de este gran jugador en el tablero para lograr lo que era imposible de creer: vencer a los amos y señores de este juego, los soviéticos. Por ello el libro de Andy Soltis sobre Fischer es siempre atractivo. De hecho, es una colección de cien de sus partidas, desde 1956 a 1992. Soltis combina sus notas con las de otros, en particular las que el propio Bobby hiciera en su libro Mis 60 memorables partidas (1969) y las que aparecieron en revistas como Chess Life, Chess Review, American Chess Quarterly, 64, Shakmaty v SSSR, etcétrea. En lo que se refiere a muchos pasajes, aunque Soltis no lo dice abiertamente, se ven sacados del libro Russians vs Fischer (1994), de Plisetsky y Voronkov. Muchas de las partidas son muy conocidas aunque otras son casi un descubrimiento; 23 de las partidas seleccionadas aparecen en Mis 60 memorables partidas, y 22 en el libro de David Levy How, Fischer Plays Chess (1975). Aun así, Soltis ha hecho un buen trabajo de investigación y no solamente ha copiado y pegado las notas de otros. De hecho, en ocasiones Soltis incluso disiente de los análisis de Bobby. Hay seis juegos de los torneos de candidatos de Fischer, en los años setenta del siglo pasado, con Taimanov, Larsen y Petrosian. Cuatro son del match contra Spassky en 1972. Estos encuentros han sido analizados hasta la saciedad, por lo que Soltis realmente no añade nada nuevo a los comentarios de Timman, Gligoric, R. Byrne, Alexander, Olafsson y Fine, entre otros. Sin embargo, cabe decir que Soltis indica que después de haber dejado de ver las partidas de Fischer por 30 años, al regresar a ellas ha encontrado un tema es recurrente: “Mientras más reproduzco las partidas de Bobby, más me parece que la estrategia de Fischer estuvo delineada por una meta simple: batir a los soviéticos”. Otro tema, del cual no se habla explícitamente pero que era evidente, es que Fischer estaba frecuentemente mejor informado sobre la escuela soviética más que los propios jugadores soviéticos. Por ejemplo, contra Taimanov, en 1960, Fischer pudo empatar un final muy difícil porque recordó un análisis de Averbach de la publicación Shakmaty v SSSR (Ajedrez en la URSS), reporte que Taimanov desconocía. Quizás el único punto en contra del libro de Soltis es su desaseo editorial. Por ejemplo, a la apertura 1.e4 e6 2.d3 c5 3.Cf3 Cc6 la describe como Caro Kann. Muchas veces no pone los acentos en los apellidos de los jugadores (Jiménez, Bolbochán, Szabó). Y en otras ocasiones atribuye a Max Euwe las anotaciones hechas por Timman en su libro Fischer World Champion! Cita una predicción de Robert Byrne: “Fischer vencerá sobre Spassky y se mantendrá campeón del mundo por 15 años”, cuando Byrne realmente dijo 12 años. Pero fuera de estos detalles menores, el libro de Soltis es sin duda muy recomendable: Bobby Fischer Rediscovered, Bastford Press, 2003.

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