Con 10 nominaciones, "Lincoln" es favorita para los BAFTA 2013

miércoles, 9 de enero de 2013
MÉXICO, D.F. (apro).- La Academia Británica de las Artes Cinematográficas y de la Televisión dio a conocer las cintas que se perfilan para obtener los premios BAFTA (considerados como el Óscar británico), entre las cuales destacan el thriller político e histórico Lincoln, de Steven Spielberg, con 10candidaturas; el musical Los Miserables, de Tom Hooper, y La vida de Pi, de Ang Lee, con nueve cada una. La ceremonia de entrega será el próximo 10 de febrero en el Royal Opera House de Londres. Desde su sede en Londres, la Academia Británica de Cine destacó que Lincoln y Los Miserables compiten como mejor película con Argo, de Ben Affleck; La noche más oscura, de Kthryn Bigelow, y La vida de Pi. En la terna para mejor actor se encuentran Daniel Day-Lewis (Lincoln) y Hugh Jackman (Los Miserables), entre otros, mientras que en la de mejor actriz están seleccionadas Helen Mirren (Hitchcock, de Sacha Gervasi) y Emmanuelle Riva (Amour, de Michael Haneke). La prensa extranjera de Hollywood nominó en diciembre pasado a los aspirantes a los Globos de Oro que se entregarán en Los Ángeles, California, el 13 de este mes, y también aquí sobresale Lincoln, con siete designaciones, luego están Argo y Django desencadenado, de Quentin Tarantino, con cinco cada una. “Lincoln” En México, el largometraje Lincoln se estrena el próximo 18 del mes en curso con 250 copias, según 20th Century Fox. A Spielberg y el guionista Tony Kushner les tomó una década encontrar la historia precisa, a la manera en cómo querían narrarla, sobre el decimosexto presidente de Estados Unidos, Abraham Lincoln (12 de febrero de 1809- 15 de abril de 1865). La trama (basada “parcialmente” en el libro Team of rivals: The political genius of Lincoln, de Doris Kearns Goodwin) trata de los últimos cuatro meses de vida del líder estadunidense, cuando lucha por finalizar la Guerra Civil y la Enmienda 13 para abolir permanentemente la esclavitud. La imagen de Lincoln y su raramente visto pero cautivador lado humano, ha obsesionado al realizador Spielberg desde su infancia. Desde entonces, ha estado leyendo acerca de Lincoln, pensando en Lincoln y convenciéndose cada vez más que la intensamente activa vida del hombre está plagada de historias que no sólo son inherentemente cinematográficas, sino también tremendamente relevantes para esta época. El realizador de La lista de Schindler y Jurassic park ha declarado: “Siempre he tenido el interés en contar una historia acerca de Lincoln. Es una de nuestras figuras más fascinantes de toda la historia y de mi vida. Recuerdo haber tenido cuatro o cinco años cuando vi por primera vez el monumento a Lincoln y haber estado terriblemente asustado por el tamaño de la estatua en esa silla, pero entonces me fui acercando poco a poco y quedé completamente cautivado por su rostro. Nunca olvidaré ese momento. Me dejó preguntándome acerca de ese hombre sentado muy arriba de mí en esa silla”. También ha argumentado que se enfocaron “en los últimos cuatro meses de la vida de Lincoln, porque lo que consiguió en aquella época fue verdaderamente monumental, sin embargo, queríamos mostrar que él mismo era un hombre, y no un monumento; sentimos que nuestra mejor oportunidad para hacerle justicia a esta persona inmensamente compleja era representarlo en medio de su batalla más difícil: la autorización de la Enmienda 13 en el piso de la Cámara de los Representantes”. El guión Spielberg siempre sintió que Kushner, quien ganó el Premio Pulitzer por su obra Angels in America y que plasmó eventos contemporáneos volátiles en el guión nominado al Óscar de Munich, “tenía el tipo de mente intrincada y un profundo amor por la historia de Estados Unidos que le permitían convertir el libro de Goodwin en un texto cinematográfico”. Kushner también estaba fascinado con el libro, pero estaba seguro que no había película alguna que pudiera encapsular ese coloso de 800 cuartillas: “El libro es un acto narrativo impresionante y emocionante. Es también la definición viviente de algo que no puede ser convertido en una película de dos horas. Está tan increíblemente repleto de eventos intensos y personajes maravillosos, que no había posibilidad alguna de encontrar un camino narrativo a lo largo de todo ello.” Entonces, abordar de una manera distinta Lincoln se convertiría en un desafío. Inspirado, Kushner se dio a la tarea de hacer un tratamiento que trajo consigo un guión de 500 cuartillas. Le entregó a Spielberg un ladrillo, pero al cineasta le pareció un guión brillante que jamás había leído, pero era extenso y simplemente impráctico para hacerlo un largometraje. Sin embargo, conforme lo leía, le pareció que el elemento más atractivo de todo lo que había hecho Kushner era una sección de 70 cuartillas en la lucha por aceptar la Enmienda 13. Kushner regresó a escribir durante otros dos años, intentando recortar ese tratamiento para generar una versión más delgada. Entonces, recibió una llamada de Spielberg. Estaba manejando cuando le llamó al teléfono celular y le dijo: “Te voy a hacer una sugerencia que te podrá parecer alocada, ¿qué si nos enfocamos sólo en el mes de enero y en la aprobación de la Enmienda 13? Me parece que esta parte de la historia es tremendamente emocionante y conmovedora”. Al guionista le pareció que ésta era una decisión osada y que realmente iba a sorprender a la gente: “Ésta iba a ser una historia acerca de Lincoln que la mayoría de la gente no conocía. Ese mes de enero fue también un lente a través del cual se podía ver a Lincoln con verdadera claridad. Tenía todos los ingredientes que lo caracterizaban, su vida familiar, su vida emocional y su genio político. Y tenía el suspenso de una auténtica crisis. Se enfrentó a un dilema central: ¿podía conseguir el final de la esclavitud mientras mantenía unida a la Unión?, y ¿podía hacerlo antes de que se rindiera la Confederación?” A lo largo del proceso de escritura del guión, Kushner aprovechó al autor del libro, Goodwin, como una fuente confiable. La interpretación de Day-Lewis Lincoln está recreado por el ganador en dos ocasiones del Premio de la Academia Daniel Day-Lewis: “El libro de Doris era un gran comienzo y esa escritura fue sumamente importante. Obtuve un maravilloso sentido del ser de Lincoln, no solamente en sus discursos, sino también en los relatos que contaba”. Otro clave para Lincoln se convirtió en lo que Day-Lewis llama “el ritmo del hombre”: “Hizo todo a su propio ritmo y sólo lo pudo haber hecho a su propio ritmo. Necesitaba llegar a sus conclusiones decisivas a través de un proceso lógico en el que confiaba. Lo que para otros podía parecer inacción o parálisis, era solamente la impresión física que daba. En su propia mente estaba viajando como lo necesitaba hacer, a través de cada paso del proceso, después del cual podía ver las cosas claramente. “Un lado diferente en el ritmo de Lincoln se encontró en la manera en cómo disfrutaba contar una historia ante una variedad de efectos, para darle ligereza a un momento difícil o provocar a la gente en formas que no veían venir. Tuve a alguien muy querido, ya no vive, pero que tenía una virtud similar para contar historias, y he conocido a unos cuantos narradores, pero yo mismo no soy uno de ellos. Eso es algo que me preocupó bastante. Encontrar esas virtudes. Había una agudeza inmediata en el ingenio de Lincoln, que era muy bella. Era algo que me encantaba de él”. Para Kushner, Lincoln “era un hombre de inmensa empatía y compasión, podía expresar los lamentos de la gente de una manera muy humana y agradable”.  

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