R.I.P.D. Departamento de policía mortal: para morirse

martes, 1 de octubre de 2013
MÉXICO, D.F. (apro).- Si usted va a ver una película que trata sobre un policía que trabaja para el más allá, y que ronda la tierra persiguiendo a muertos que cuyas almas se niegan a abandonar el mundo de los vivos, no esperará ver una obra de autor, pero sí, al menos algo de buen entretenimiento que le haga olvidarse del mundo por dos horas y no una película mal escrita, aburrida y sin chiste. Si bien la trama no prometía mucho, pero la cinta tiene un cast interesante: Rayn Reynolds, Jeff Bridges, Kevin Bacon y Mary-Louise Parker. Los actores está bien, pero ante una pésima ejecución de guión no hay nada que hacer. R.I.P.D: Departamento de policía mortal (RIPD: Rest In Peace Police Department, EU-2013), dirigida por Robert Schwenke, trata sobre la tragedia de un ser humano que, como muchos, se va antes de tiempo: el policía Nick (Reynolds) muere de manera inútil y a traición. Nick deja en la tierra a su guapa y amada esposa Julia (Stephanie Szostack). Debido a que tiene un par de manchas en su expediente policial, Nick llega al departamento de policía del más allá donde el agente Proctor (Mary-Louise Parker) se le invita a trabajar con ellos durante un largo tiempo para pagar por sus pecados. ¿Qué tipo de trabajo debe hacer? Sencillo, resulta que cuando la gente muere, no siempre se va al más allá, sino que hay quienes deciden quedarse a vivir entre los vivos y son ellos quienes deben de ser capturados por la policía del más allá. Al tiempo que aprende este nuevo trabajo de capturar muertos, Nick debe lidiar con la traición que rodea su asesinato y con la “pérdida de su esposa”, quien a su vez llora y llora  por le pérdida de su esposo. Lo acompañan en su jornada un policía del viejo oeste llamado Roy (Bridges) y su compañero mortal Hayes (Bacon). Situaciones absurdas incluso aceptando la convención de que existen los fantasmas, diálogos estúpidos y personajes mal construidos hace de R.I.P.D: Departamento de policía mortal, una cinta insufrible con un discurso barato sobre la superación de las pérdidas.

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