Elysium: Los ricos también llorarán

martes, 15 de octubre de 2013
MÉXICO, D.F. (apro).- La cinta dirigida por el sudafricano Neill Blomkamp es una historia irregular, con un brillante y original inicio, pero desastroso y predecible final. La distopia llamada Elysium (EU-2013) se desarrolla en un futuro, quizá no muy lejano para muchos, donde la distancia entre ricos y pobres ha crecido tanto que los primeros han dejado la tierra para irse a vivir al espacio, a una ciudad que orbita sobre la tierra y responde al nombre de Elysium. Como protagonistas tenemos, en primer lugar, a un obrero llamado Max (Matt Damon), cuyos deseos de conseguir el dinero para comprar un boleto que lo lleve a Elysium siempre lo han metido en problemas; de hecho, Max se encuentra en libertad condicional. La otra es una enfermera llamada Frey (Alice Braga), otrora compañera de orfanato de Max, quien debe lidiar con la enfermedad de su pequeña hija, prácticamente condenada a muerte a menos que pueda ir a Elysium, donde podrá sanar debido a que en ese sitio cada casa tiene una cámara médica que cura todas las enfermedades posibles. En tercer lugar tenemos a la secretaria de Seguridad de Elysium, Delacourt (Jodie Foster), quien se encarga de que ningún habitante de la tierra llegue a ese lugar de manera ilegal. En cuanto a personajes secundarios destacan: un despiadado agente de Elysium llamado Kruger (Sharito Copley); Spider (Wagner Moura), un contrabandista; Julio (Diego Luna), un bandido de medio pelo, amigo de Max, y John Carlyle (William Fichtner), el cruel director de una compañía que da servicio a Elysium en materia de seguridad. La cinta nos atrapa desde el principio, sólo para irnos soltando poco a poco a medida que la trama avanza y el personaje principal elude cualquier tipo de identificación. Su egoísmo es tal que nos aleja y nos impide generar puntos de contacto. No hay, pues, de donde escoger. La percepción que genera la cinta es que los ricos son malos y los pobres son bastante tranzas, porque no les queda de otra. El único personaje que se salva es Frey, quien al menos hace lo posible por vivir su día a día de manera responsable. A lo anterior habrá que sumarle varios nudos innecesarios en la trama, que no funcionan para generar un mundo consistente ni maravilloso, sino para crear situaciones absurdas que pudieron haberse solucionado de otra forma y que lo único que denotan es la falta de talento en el guión para resolver la cinta. Y, bueno, también están los lugares comunes con comentario social. Mandar a los ricos a vivir al espacio, como alegoría de que la brecha entre ricos y pobres es enorme, me parece algo bastante barato. En fin, Elysium es una cinta que medio divierte, medio entretiene, pero no conmueve.

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