Con dinero del galardón, Poniatowska dará vida a su fundación

martes, 19 de noviembre de 2013
MÉXICO, D.F. (apro).- Sin poder ocultar su felicidad por conseguir el Premio de Literatura en Lengua Castellana Miguel de Cervantes 2013, la escritora y periodista Elena Poniatowska manifestó su beneplácito por el reconocimiento a su labor literaria, pero ante todo a su trabajo periodístico. “Le debo todo al periodismo”, dijo la autora de La noche de Tlatelolco. Testimonios de historia oral; Nada, nadie. Las voces del temblor, y Amanecer en el Zócalo. Los 50 días que confrontaron a México, entre otras. En ese terreno, señaló la galardonada, no puede decir que ha mantenido la “distancia” u “objetividad”, por el contrario, dijo, “nunca me he quedado detrás de nada”. A sus 81 años, Poniatowska no ha dejado de investigar, documentar y abordar puntualmente diversos temas, entre ellos El Universo o nada, en el que desarrolla la biografía de su esposo, el astrónomo mexicano Guillermo Haro. La escritora, nacida en París, Francia, el 19 de mayo de 1932 y nacionalizada mexicana, ofreció una conferencia de prensa en el Auditorio de la Librería Rosario Castellanos del Fondo de Cultura Económica, ubicada en la Colonia Condesa, para dar sus impresiones sobre el Premio Cervantes, que recibirá el 23 de abril del próximo año en el Paraninfo de la Universidad de Alcalá de Henares, en España. Relató que cuando regresaba de pasear a su perro, Martina, la mujer que le ayuda en casa, le comentó que la habían llamado dos veces de Madrid, y pensó que quizá le pedirían las correcciones de un ensayo sobre la recientemente fallecida Premio Nobel Doris Lessing. Minutos más tarde, añadió, el presidente del jurado, José Manuel Blecua, le dio la noticia. “Casi me caigo de la emoción. Es una sorpresa y un gusto enorme”. Elena Poniatowska es la cuarta mujer en recibir el Premio Cervantes, instituido en 1976, luego de María Zambrano (1988), Dulce María Loynaz (1992) y Ana María Matute (2010), y lo reivindicó como un reconocimiento a la literatura de las mujeres, a quienes por lo general –subrayó– no se da prioridad. Como ejemplo mencionó que al frente siempre han estado autores como Carlos Fuentes o Mario Vargas Llosa, pero Rosario Castellanos, a quien se debe mucho del conocimiento sobre Chiapas y la condición de los indígenas –además del Ejército Zapatista de Liberación Nacional y el subcomandante Marcos–, nunca fue miembro del Colegio Nacional, puntualizó. Fundación Poniatowska Cuando se le preguntó a la escritora qué hará con los 125 mil euros de los que está dotado el Premio Cervantes, manifestó que desde 2006 tiene el propósito de hacer una fundación y ahora es el momento de aterrizar esa idea. La escritora relató que se le acercaron dos universidades “gringas”, Stanford y Princeton, para comprarle su biblioteca y archivo, donde guarda correspondencia con Octavio Paz, Carlos Monsiváis y Rosario Castellanos, “gente de mi época”. Los gringos, señaló, “pagan muy bien”, pero su hijo Felipe Haro le dijo que sería una vergüenza que su acervo se fuera de México, que sería una traición, “y tiene razón”. De acuerdo con Poniatowska, la idea es albergar ese acervo en un edificio donde haya talleres, conferencias, un espacio para investigadores, para las mujeres y también para los niños, “para que desde pequeños empiecen a leer y a amar la lectura”. –¿Quién le dará el edificio? –se le preguntó. –Lo tiene que dar el Distrito Federal, ¿quién más me lo va a dar? No me lo va a dar (Enrique) Peña Nieto –respondió la escritora, provocando la risa de los asistentes. –¿Qué le preocupa ahora mismo a Elena Poniatowska? –preguntó otro reportero. –Me preocupa lo que sucedió en la montaña. Me preocupa mucho Guerrero. Me preocupa mucho el problema de los maestros, la reforma, me preocupa el petróleo, aunque sé poco de ese tema. Me preocupa la reforma fiscal, pero lo que más me preocupa es que la gente se vaya a dormir habiendo comido más o menos lo mismo. “Les contaba del parque de La Bombilla, donde hay gente que duerme y muere ahí. Seguramente no les gustará ir a algún albergue, pero también me preocupa que nuestro país se vaya cada vez más para atrás y que finalmente seamos los condenados de la tierra, igual que en África, como decía Frantz Fanon, Les damnés de la terre. Ojalá y no lo seamos, ojalá y nos recuperemos y por lo menos salgamos adelante mediante una sola cosa: la educación, y la educación para los que no tienen nada.” La autora de Hasta no verte Jesús mío también habló de sus proyectos futuros, y adelantó que ahora está leyendo mucho sobre Lupe Marín, la segunda esposa del pintor Diego Rivera, debido a que planea hacer una novela sobre ella. Mencionó que está investigando en los libros que la propia Marín escribió, entre ellos La única y Un día patrio, así como en los textos del estadunidense Bertrand Wolfe y de la cubana-mexicana Lolo de la Torrente. “Todo lo que pueda (investigar) sobre ese tema. También trato de leer sobre un gran poeta mexicano, muy difícil, que se llamó Jorge Cuesta, porque también se enamoró de Lupe Marín, tuvieron un hijo que se llamó Antonio Cuesta, quien murió en las peores condiciones, muy abandonado por su madre. Entonces leo cosas que tienen que ver con mi trabajo, pero también releo, regreso a autores clásicos, me es más fácil leer a los clásicos.” El jurado del Premio Cervantes galardonó este martes a Elena Poniatowska “por su firme compromiso con la historia contemporánea” y por ser “una de las voces más poderosas de la literatura en español estos días”.

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