Actualidades escénicas: "Los corderos"

viernes, 8 de noviembre de 2013
MÉXICO, D.F. (proceso.com.mx).- Los corderos, que se presenta por una corta temporada en el nuevo teatro de la Sala Chopin, es una obra escrita y dirigida por el reconocido dramaturgo Daniel Veronese y producida por Arturo Barba. Veronese fue discípulo del gran dramaturgo Mauricio Kartun y fundador de la compañía Periférico de objetos en Argentina. En México tuvo una exitosa temporada con la obra Mujeres montaron caballos. La obra nos habla de las relaciones humanas. Abrimos un orificio en la casa del vecino y nos sentamos a mirar su historia. Vemos personajes movidos por la ignominia, los ajustes de cuentas, los instintos y la confusión. Todos arrastrados por el pasado. La pieza empieza con la llegada de un hombre secuestrado a casa de Bertha. El hombre tiene una historia con cada uno de los personajes del lugar. La confusión reina, los engranes se mueven y nosotros con ellos. Vemos la representación como si viéramos pasar la vida de los personajes. Todos arrastrados. Obligados a no olvidar. Una obra cargada de la finísima violencia de los individuos de una sociedad “civilizada”. Veronese repite su esquema de escenografía mínima. En un pequeño espacio reproduce un cuarto de apartamento. Lo deja semi-vacío con una cama, un buró y una silla. Las puertas del apartamento contribuyen a la claustrofobia del lugar. Los personajes entran y salen movidos por el impulso. Se suben y se bajan de la cama. Las paredes son golpeadas en profunda desesperación. Las mismas paredes, la misma cama, el mismo buró, las mismas puertas, la misma casa. La escenografía crea un sentimiento de hastío, de repetición. El texto se funde con la acción escénica. Se complementan. Vemos una dramaturgia que se termina en el escenario. Los actores parecen malabaristas en espera de que se avienten más pelotas. Su evolución va a la par de la obra. Vemos un elenco que se escucha aunque sus personajes no lo hagan. Hay una interacción real en escena. Nailea Norvind representa al personaje de Bertha, una mujer movida por el despecho. Su actuación es impecable. Maneja la intensidad sin caer en el gritadero. Se para en el escenario y no se mueve de ahí. Arturo Barba, Alejandro Calva y Carlos Valencia representan a la parte masculina de la obra. Sus actuaciones son contundentes. Cada uno maneja un nivel y un ritmo distinto en relación al personaje que tienen. Andrea Ruiz interpreta a la hija de Bertha, su presencia en el escenario es notoria por su particular belleza, sin embargo es comida por los monstruos de actores con los que comparte escena. La obra es una irónica comedia en la que el público se deja arrastrar por los personajes. Contiene contrapuntos cómicos mezclados con histeria y confusión. Una vez más Veronese nos viene a presentar una pieza con un impecable trabajo escénico y dramatúrgico. Sala Chopin, viernes 21:00 horas, sábados 18:00 y 20:00 horas, domingos 18:00 horas. La entrada general, 339 pesos. Viernes de teatro, 299. Imprimiendo un cupón y preséntalo en taquilla puede obtenerse un descuento de dos por uno.

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