Con performance despiden a Guillermina Bravo en Bellas Artes

viernes, 8 de noviembre de 2013
MÉXICO, D.F. (apro).- Con un performance ejecutado por alumnos de la Academia de la Danza Mexicana, Guillermina Bravo, La Bruja, fue despedida este viernes en un emotivo homenaje en el Palacio de Bellas Artes. Entre aplausos, en punto del mediodía, arribó el féretro con los restos de la máxima coreógrafa mexicana, quien falleció el miércoles 6 a los 92 años de edad, en Querétaro. Además de sus hijos Lucio y Claudia Sánchez Bravo, colaboradores y personajes del mundo de la danza en nuestro país se dieron cita para dar el último adiós a la maestra, entre ellos Sylvie Reynaud, extitular de la Compañía Nacional de Danza; los coreógrafos Gladiola Orozco (viuda del también coreógrafo Michel Descombey), Nellie Happee, Nieves Paniagua, Anadel Lynton (cofundadora e investigadora titular del Cenidi-Danza INBA), Marco Antonio Silva, y el escenógrafo Guillermo Barclay. También los entrañables discípulos y colaboradores del Colegio Nacional de Danza Contemporánea de Querétaro, fundado por Bravo en 1991 y en cuyas instalaciones fue velada el jueves 7. Al acto acudieron Miguel Ángel Añorve, su actual director, y la maestra Antonia Quiroz. Esta fue una de las más destacadas bailarinas del Ballet Nacional de México, creado por Bravo en 1948 y que cancelara para dar paso al centro queretano. No pudo estar el otro miembro de su equipo sólido, Orlando Secker, quien se encuentra en República Dominicana por la enfermedad de su padre. “Es increíble el cariño de la gente, hay alumnos, colaboradores, tramoyistas que vinieron sólo para mostrarle su admiración, es lo menos que se merece una mujer como ella; nosotros, desde el Colegio Nacional de Danza Contemporánea, esperamos continuar su trabajo”, comentó Añorve a esta agencia. Por la representación oficial estuvieron Rafael Tovar y de Teresa, presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta), y María Cristina García Cepeda, titular del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA). Dijo Sylvie Renaud a Apro: “Es insustituible, no hay palabras para describir el espacio que acaba de dejar Guillermina Bravo.” Y el escenógrafo Billy Barclay, quien reside en Xalapa, Veracruz, dedicado en los últimos años a la pintura, añadió: “Desde que nació Guillermina fue una ganancia, así que morir sólo fue una etapa más para ella porque todos moriremos, pero lo importante es cómo lo hacemos, y ella dejó una obra extraordinaria, ¡hizo la danza contemporánea en México!” A su vez, el investigador británico de danza Alan Spark, señaló: “Para nosotros es una pérdida, pero no podemos pedir más, tenía 92 años bien trabajados, murió tranquila en su cama, en la escuela que fundó. Era una mujer decidida, de ideas fuertes pero que siempre escuchaba. Para México es una cosa importante, esperemos que lo que nos legó, sobre todo para los jóvenes, perdure.” Desde el estrado, dijo Rafael Tovar y de Teresa señaló: “Guillermina Bravo es la historia de la danza en México… no sólo fue creadora de danza sino también de instituciones. El mejor legado que deja es la presencia de todos ustedes, quienes guardan un recuerdo de ella y una parte de su escuela y enseñanza, misma que queda como la semilla que tendrá posibilidad para la expresión de la danza. Descanse en paz una vida dedicada a la danza, la vida de Guillermina Bravo.” Luego de montarse una última guardia cerca de las 14:20 horas, el cortejo fúnebre acompañó el cuerpo de la insuperable artista a su salida del palacio. Afuera la esperaron alrededor de 80 alumnos de la Academia de la Danza Mexicana (también fundado por la coreógrafa), quienes la despidieron con el performance Pendular, en la explanada del Palacio de Bellas Artes. Se había ido la creadora de Aguarimántima, una de las coreografías ya clásicas del siglo XX mexicano.

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