Claudia Fernández en el Museo Eco

miércoles, 4 de diciembre de 2013
MÉXICO, D.F. (apro).- Árbol cósmico es el nombre de la más reciente muestra de la artista mexicana Claudia Fernández que se exhibe en el Museo Experimental el ECO. La propuesta consta de tres piezas y la curaduría estuvo a cargo de la directora del recinto, Paola Santoscoy. El nombre de la exposición proviene de la palabra “wixaritari” que los huicholes utilizan para nombrar a uno de los elementos de su ritual, integrado por un Ojo de Dios (o más), que consisten en mapas reducidos en su geometría mítica-ritual que sintetiza la cosmovisión de esta ancestral cultura radicada en la Sierra Madre Occidental. El visitante entra al museo por el pasillo en fuga de lo que fue en un principio el taller de Mathiaz Goeritz. Y lo primero que ve es un Ojo de Dios de grandes dimensiones, que recibe con su sólida presencia. Este ojo a gran escala ha sido elaborado con estambres de preciosos colores en la gama de los azules, sostenido por un palo de madera sobre un montículo de piedras. La pieza escultórica evoca los cuatro puntos cardinales transformando el espacio que adquiere una calma de fuerte alcance emocional. Del lado izquierdo de la  sala donde se encuentra el patio, ha sido intervenido con una estructura cuadrada en forma de corral realizado con piedras de campo puestas  cuidadosamente; una sobre otra creando un espacio cerrado y abierto a la vez  donde se puede entrar y contemplar al mismo tiempo el espacio creado por Goeritz, bajo el título Tecorral,  pieza que además de su belleza y sus reminiscencias al arte prehispánico dialoga de manera sorprendente con el espacio exterior, y como anota la curadora: “...Esta configuración delimita un espacio vacío: ocupa un espacio y crea otro nuevo, invitando a la contemplación.” Árbol de la vida es la tercera pieza que se encuentra en la planta alta del recinto. Construida con más de un centenar de objetos provenientes de la colección de artesanías de la UNAM, resultado casi todas de la donación de varios países del mundo en el marco de las Olimpiadas del 68, la artista construyó un árbol que representa la vida en la tierra. Además de la belleza y la riqueza de las piezas seleccionadas, la pieza logra hablarnos de la historia del mundo y de alguna manera del pensamiento simbólico que nos une. Realmente valiosa y bella esta muestra que de manera profunda y esperanzadora la artista invita a la reflexión de nuestra cosmogonía, a través de nuestra historia, de sus símbolos y de entender el arte como una actividad ritual donde el hombre es parte fundamental de la tierra. El tiempo es circular  y la relectura y dialogo sin duda  invitan a la contemplación. La muestra permanecerá abierta hasta el 17 de marzo en el Museo El Eco ubicado en la calle de Sullivan 43, col San Rafael. Entrada Libre.

Comentarios