Despiden al poeta Bonifaz Nuño sin homenaje

viernes, 1 de febrero de 2013
MÉXICO, D.F. (apro).- Fue interminable la visita que sus amigos, admiradores, compañeros de trabajo, familiares y funcionarios hicieron al poeta Rubén Bonifaz Nuño para la despedida final. Desde muy temprana hora, en la agencia Gayosso de Félix Cuevas, y a lo largo de todo el día, la comunidad cultural acompañó al también enorme traductor de autores griegos y latinos, y rodeó de flores múltiples el ataúd de caoba. Hacia las diez de la noche el escultor Ariel de la Peña ensayaba a ponerle el yeso para obtener la máscara mortuoria. El anuncio de Rafael Tovar y de Teresa, presidente del Conaculta, de que el homenaje a Bonifaz Nuño de cuerpo presente en el Palacio de Bellas Artes se posponía hasta dentro de dos o tres semanas, debido al luto de tres días decretado por el presidente Enrique Peña Nieto tras la tragedia del jueves en la Torre de Pemex, fue finalmente asimilado por el medio, pero no gustó. “La muerte de Rubén también es un luto”, repetían aquí y allá. Paloma Guardia Montoya, la eterna asistente del poeta en la Coordinación de Humanidades de la UNAM, dijo que muy probablemente el homenaje nacional será hacia el día 20 en el mismo palacio, sólo que esta vez participarán tanto autoridades de Conaculta y el INBA como universitarias, del Fondo de Cultura Económica (FCE) y El Colegio Nacional. Los arreglos florales, en su mayoría de dependencias universitarias (Casa Universitaria del Libro, Instituto de Investigaciones Filológicas, Coordinación de Humanidades), alternaban con las personales (de las familias de Dolores González Casanova y Luis Barjau, y de Manuel Peimbert), y de instituciones como el FCE y El Colegio Nacional. Se comentó que por ley, los miembros de éste, como era el caso de Bonifaz, deberían ser velados de cuerpo presente en la sede del INBA. Será velado, sí, pero ya no de cuerpo presente. El doctor Fausto Vega, secretario de El Colegio Nacional, prácticamente estuvo todo el día, al igual que el poeta Marco Antonio Campos, su amigo entrañable. Desfilaron por la mañana, además del rector de la UNAM, José Narro, Tovar y de Teresa y la nueva directora del INBA, María Cristina García Cepeda, así como las sobrinas del poeta cordobés nacido en 1923: Alma y Dolores Beatriz Bonifaz. También estuvo el historiador Fausto Zerón Medina, y se apareció el exdirector de Difusión Cultural y escritor Sealtiel Alatriste. Y por la tarde entraron al recinto de dos salas el nuevo director del FCE, José Carreño Carlón, al igual que decenas de investigadores de Filológicas de la UNAM y alumnos de Bonifaz. Y hasta muy entrada la noche Bulmaro Reyes, director de la colección Bibliotheca Scriptorum Graecorum et Romanorum Mexicana que fundó Bonifaz, estuvo al pie del cañón, como Lilián Alvarez, directora del Seminario de Descolonización en México (también creado por el poeta hace 25 años), y no se diga Paloma Guardia Montoya. Asimismo, asistieron los poetas Hugo Gutiérrez Vega y el argentino Juan Gelman, los críticos Emmanuel Carballo y Evodio Escalante, los escritores René Avilés Fabila, Gonzalo Celorio, el poeta Sandro Cohen, el jurista Diego Valadés, los exrectores Guillermo Soberón y Juan Ramón de la Fuente. A las 19 horas se ofició una misa. El sacerdote preguntó quién comulgaría, y unas 18 personas levantaron la mano. Dijo que había menos comulgantes que ramos de flores. Ante la insistencia evangelizadora, el poeta Marco Antonio Campos, sutil, amable, respondió al religioso que había que dejar que cada quien escogiera lo que deseaba. La cremación será mañana a las 20:00 horas, y las cenizas del poeta serán depositadas por la familia en una iglesia de Coyoacán.

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