La pintura de Pedro Diego de Alvarado

martes, 12 de febrero de 2013
MÉXICO, D.F. (apro).- Forma y Metáfora es el título de la exposición retrospectiva que reúne el trabajo realizado desde 1983 al 2012 del artista mexicano Pedro Diego de Alvarado en el Antiguo Colegio de San Ildefonso, ubicado en el Centro Histórico. Nacido en la Ciudad de México el 3 de febrero de 1956, el artista reúne ahora 30 años de producción; la muestra permanecerá abierta al público hasta el 10 de marzo del presente año. En el segundo piso de las amplias y generosas salas del museo, con una museografía pulcra y elegante, reunió aproximadamente 54 óleos de mediano y gran formato, seleccionados por el especialista en arte mexicano Salomón Greenberg. La trayectoria del pintor es interesante, ya que inició sus estudios de Física en la Universidad Autónoma de México inclinado por la astronomía, que al poco tiempo dejó para estudiar pintura. Hijo de Ruth Rivera, arquitecta hija a su vez de Diego Rivera y Guadalupe Marín, y de Pedro de Alvarado, hijo de Clotilde Castañón y Pedro de Alvarado Lang (hermano del grabador Carlos), tenía la sangre para sentirse inclinado a la pintura, a la que ha dedicado ya más de 30 años. Su educación fue una gran oportunidad para conocer no solamente el oficio sino la manera de vivir y pensar la creación. Entre sus maestros se encuentran Gilberto Aceves Navarro, Ricardo Martínez, Armando Morales y el gran fotógrafo Henri-Cartier Bresson. Sus inicios en la fotografía lo llevaron a entusiasmarse definitivamente al conocer los dibujos del fotógrafo, quien sostenía que el conocimiento de la cultura pictórica era indispensable para tomar buenas fotografías. Sus temas recurrentes han sido el paisaje y las naturalezas muertas. A través del color, las formas y las texturas, Alvarado ha logrado un cuerpo de pintura que lo identifica como un pintor incansable por contemplar y conocer el mundo que le rodea. Estamos frente a un trabajo de corte figurativo, siempre acompañado de la vitalidad del color, retratando y registrando su propio universo que hace visible un México intimo que es contemplado y visto a través de la mirada del asombro. En cada cuadro existe una intención lumínica que hace que lo plasmado cobre vida. Sus composiciones son variadas, así como los acercamientos que hace de manera caprichosa y personal; el pintor elige diferentes formas, paisajes, frutas, verduras, etcétera, para indagar su misterio. A partir de un trabajo de veladuras los jitomates, las frutas, etcétera cobran un significado que invita al espectador a conectarse con el objeto. Como una escritura que registra paso a paso lo que la mirada atrapa. El crítico de arte Robert Morgan ha escrito que Pedro Diego ofrece una manera de ver el mundo más allá de simplemente representarlo. En vez de separarlas, forma y metáfora están ligadas entre sí a través de una luminosidad entretejida y un deseo de trasmitir claridad por medio de la pintura. Pedro Diego de Alvarado resume el título de la muestra de la siguiente manera: “Forma por lo que tienen las cosas y metáfora como la forma más allá, a través de mis sentidos, mi ojo y mi emoción en la percepción.” El Antiguo Colegio de San Ildefonso se encuentra ubicado en la calle de Justo Sierra 16, enfrente del Templo Mayor, en el Centro Histórico de la Ciudad de México.

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