"Rupestre, el libro", de Pantoja, sobre el movimiento del rock nacional

martes, 12 de febrero de 2013
MÉXICO, D.F. (apro).- El próximo mes de marzo aparece Rupestre, el libro, volumen de entrevistas sobre el movimiento rupestre puesto al día bajo la coordinación del promotor Jorge Pantoja, quien fundara el Tianguis Cultural del Chopo en el Museo Universitario del Chopo en 1982. “La idea de un Tianguis del Chopo fue una propuesta que hice a través de la UNAM para la Ciudad de México, y un proyecto que me cambió la vida por completo, porque mi objetivo era ser periodista y, de pronto, ese tianguis de rock me brincó al terreno de la promoción cultural de la noche a la mañana”, señala Pantoja, nacido en la Ciudad de México un 8 de agosto de 1955. “A 32 años de existir todavía aquel proyecto, por más que hago cosas, trabajo en muchas partes y hago mil actividades, todo mundo me regresa al Chopo y me dicen: ‘Ah, sí, Pantoja, el del Chopo’. Entonces, en un tiempo me pesaba, ¿no?, porque yo les decía: ‘¡Pero si estoy haciendo más cosas!’, y ellos: ‘¿No eres tú el que coordinó el libro sobre la historia del Chopo Y cuando el dinosaurio despertó, el Chopo seguía allí (1996)?’. Sí, les contestaba; pero hice libros en Iztapalapa, participé en las iniciativas de leyes en las cámaras del Senado de la República y… no. Ese retorno al Chopo es ya algo así como obligado para los demás y para mí.” El Tianguis Cultural fue posible gracias a que entre 1980 y 1983 Pantoja laboraba como subdirector del Museo Universitario del Chopo, con la escritora Ángeles Mastretta y con el muralista canadiense mexicano ya fallecido Arnold Belkin. Apunta: “Los dos tuvieron la suficiente paciencia para dejarme armar cosas allí, cada artista o personaje del ámbito roquero o musical que me iba a buscar yo lo sumaba a mi proyecto. Cuando fueron los cantores rupestres a proponerme su manifiesto y presentarlo ahí, dije ‘este espacio es para esas cosas’. El Manifiesto Rupestre que escribió Rockdrigo se presentó allí y me da gusto que salgan algunas cosas en Internet diciendo que los rupestres son ya todo un mito y el Tianguis del Chopo una leyenda urbana.” --¿Cómo nació Rupestre, el libro? --Yo presenté a la Comisión de Cultura de la Cámara de Diputados un proyecto de revisar 14 expresiones de la cultura independiente, y una de ellas propone revisar el fenómeno de lo que fue el Movimiento de Músicos de Rock denominados Los Rupestres, liderado por Rockdrigo González, quien murió en los sismos de 1985. “Cuando Raúl de la Rosa (promotor de los Festival Internacional de Blues en los setentas) me platicó en 1999 que Modesto López le encargó un libro para Rockdrigo, me preguntó: ‘Oye, pásame la foto de los siete rupestres que salen en la Galería Metropolitana de la UAM’, y me pidió ‘a ver si me escribes un texto para el libro’, y le respondí: ‘Con la foto cuenta, pero el texto me lo voy a guardar pero no escribiré sobre Rockdrigo pues sobre él ha corrido mucha tinta ya, voy a redactar algo de Rockdrigo pero con los demás Rupestres. “Eso fue en 1999, y pensé que el fenómeno rupestre del rock mexicano no hay que verlo nostálgicamente, sino ver quiénes son ellos, cómo fue su participación en el movimiento rupestre y lo que están haciendo actualmente. Ese fue el origen y el motivo del libro actual en su proyecto, a partir de aquella famosa foto que tomó Virginia Rodríguez. El recurso económico fue autorizado por la LXI Legislatura de Diputados que se aportó desde octubre del año pasado a través de Conaculta. Este proyecto y los otros que en total son 14, los habíamos metido desde 2010, pero como ese año sólo aceptaron proyectos para el Centenario de la Revolución y los 200 años de la Independencia, se postergó.” En noviembre del 2012, Jorge Pantoja empezó a buscar un editor, un coordinador y trazar la línea editorial, “que es la justa medida que nos da la foto, esa foto que resulta tan célebre y memorable”. Es la imagen en blanco y negro que se usó para promover tocadas rupestres por aparecer los siete músicos que marca el contenido del libro: Nina Galindo y Beto Ponce del dueto Callo y Colmillo, Fausto Arrellín, Eblén Macari, Roberto González, Rafael Catana y Rockdrigo González. “Además de las entrevistas con ellos, hay un colofón sobre algunos músicos que se han definido como rupestres, o se han sentido influenciados o afectados y beneficiados por el movimiento del rock rupestre: Armando Rosas, Carlos Arrellano, Armando Palomas y El Haragán, un texto elaborado por el cronista de La Jornada Javier Hernández Chelico, quien en épocas cuando vivía Rockdrigo escribía en la revista de rock mexicano Conecte.” --¿También Gerardo Enciso? --No quiso. Se le invitó a participar para que se le entrevistara, pero rechazó nuestra oferta. Dijo que él no se consideraba rupestre. Los adelantos del libro y otros proyectos de Pantoja aparecen publicados en la página www.culturaindependiente.mx y en su sitio de Facebook, donde hay más de 4 mil seguidores. En la entrevista de Rodrigo de Oyarzábal a Eblén Macari para Rupestre, el libro, declara: “Los rupestres eran un encuentro entre gente que salía de las peñas, gente que le gustaba Bob Dylan, a mí que me gustaban otras cosas, pero no sabíamos dónde meternos. Y por eso está el Manifiesto que dice ‘Somos de palo’. Sí, somos de palo porque no nos quedaba de otra. Entonces me gustaban los sintetizadores, me encantaba la electrónica, ahora esto ya está payo, ya lo usan Los Bukis, ya no tiene chiste. En esa época la electrónica llegó a su máxima expresión con Genesis, Pink Floyd. Los robots entonces los usaban ellos, hoy los usa Televisa y se ha vuelto chafa presentarse así; pero en esa época teníamos esa necesidad y este movimiento era como entre folclóricos, bobdylanes y músicos gringos. Ese era el movimiento rupestre.” Rafael Catana, a su vez, sorprende al declarar que “Rockdrigo era un hijo de la chingada”. Del grupo Qual, Fausto Arrellín responde brevemente al cuestionario final de Juan Pablo Proal en su texto, así: --¿Qué es la vida? --Un camino. --¿La felicidad? --Momentos, nada más momentos. --¿El pasado? --La base de todo. --¿La industria musical? --Una porquería. --¿La muerte? --Nunca pienso en ella. --¿Los rupestres? --Una bola de cuates bien chidos. --¿Qué pasaría si Rockdrigo siguiera vivo? --Seguiría inventando cosas, la gente no lo puede ver así, él ya estaba cansado, estaba muy molesto; por ejemplo, decía algo muy gracioso, que cómo era la fama que hasta te volvía guapo. --¿Dios? --No existe, ¿o sí? --¿Enrique Peña Nieto? --Es un títere. --¿El narcotráfico? --Uno de los grandes inventos que nos ha asestado el poder, es una industria movida por los mismos políticos, por la misma gente del poder. --¿El dinero? --¡Cómo hace falta! --¿Religión? --Ninguna. --¿Fidelidad? --Lo más posible. --¿México? --El nombre para un lugar donde coincidimos algunos. --¿Qué quieres que se lea en tu epitafio? --¡Tons qué! Y Roberto Ponce dice a Felipe Cabello Zúñiga: “En el caso particular de Rockdrigo, su trascendencia es casi patrimonio de las nuevas generaciones de músicos y admiradores, valoración bastante peculiar toda vez que la música generalmente suele brillar en determinada época, y si una canción original no impactó al público cuando la presentó su autor, sería milagroso que guste después. “Por otra parte, el fenómeno del Rockdrigo mítico pareciera sobrevolar por encima de la creatividad rolera de los que rupestreamos con él a mediados de los ochentas, cuando la mayoría ha continuado produciendo sus propios discos, más allá de la nostalgia. “Esta omisión se salva siendo uno de los logros del libro propuesto por Jorge Pantoja, y otro, dar reconocimiento a una figura titánica en el movimiento rupestre femenino, con la entrevista a Nina Galindo.”

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