De la Piedra del Tecomate al Tláloc, en cine

viernes, 22 de febrero de 2013
MÉXICO, D.F. (Proceso).- Desde su desprendimiento de San Miguel Coatlinchán, Texcoco, Estado de México, en 1964, con la oposición de sus pobladores y el traslado de ocho horas a la Ciudad de México bajo un agua torrencial, un documental ofrece una mirada sobre la Piedra del Tecomate, o el Tláloc, o La Coatlinchen, el emblemático monolito de 165 toneladas y siete metros de alto del Museo Nacional de Antropología e Historia. La piedra ausente (2013), que se presenta ahora en el Festival Ambulante, es resultado de la tesis doctoral de la antropóloga mexicana Sandra Rozental, es codirigido por ella y el cineasta y académico Jesse Lerner, a raíz de que éste la animó en 2009 a realizar un largometraje luego de conocer su trabajo y convencerla de no dejar todo sólo en texto, dada la vasta información. El proyecto fílmico duró tres años. Explica la antropóloga: “Se trata de un documental con entrevistas de los mismos personajes que tuvieron parte en ese suceso (la extracción y el traslado del monolito), desde los pobladores hasta el mismo arquitecto Pedro Ramírez Vázquez, responsable del proyecto del Museo Nacional de Antropología e Historia, y del ingeniero Enrique del Valle Prieto, quien supervisó el viaje al DF. “Es muy visual, de muchas imágenes, y nuestra idea fue que estos personajes contaran su historia desde su perspectiva. No hay dos versiones, todas son distintas y hasta contradictorias a veces.” Este semanario realizó dos trabajos amplios sobre el tema, una crónica acerca del traslado al Museo Nacional de Antropología e Historia y un reportaje en 2004 con motivo del 40 aniversario del recinto (Proceso 463 y 1456); ambos sirvieron de apoyo a la misma Rozental, según explica, para su investigación. El largometraje es coproducido por el Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH-Conaculta) y el Instituto Mexicano de Cinematografía (Imcine), a través de un apoyo del Fondo para la Producción Cinematográfica de Calidad (Foprocine). “Hay una muy buena parte de humor en el documental, fue una de las formas de hacer más ligero el tema pues también fue un episodio violento. El día que se llevaron el monolito hubo toque de queda, y en la comunidad hubo un sentimiento real de despojo. Lo que tratamos de evitar fue una postura de ‘gobierno malo’ y ‘pueblo víctima’, y poner las cosas en su momento histórico donde todos tenían una postura, nos pareció interesante matizar esa discordancia.” Narra que durante la presentación del documental, el pasado 18 de enero, en la Cineteca Nacional, estaba preocupada porque asistieron pobladores de Coatlinchán y el mismo Enrique del Valle Prieto, y en la película éste contaba que sintió que lo habían secuestrado en algún momento cuando esas discordancias. “A mí me preocupaba que hubieran roces, pero no fue así, para nada, de hecho una de las asistentes que vinieron de Coatlinchán le dijo al final a Del Valle Prieto: ‘Oiga, ingeniero, ¿y si ahora lo contratamos para que nos lo traiga de regreso?’.” Los habitantes de Coatlinchán –como se advierte en una placa colocada al pie del monolito– son los únicos que pueden entrar gratuitamente al Museo Nacional de Antropología e Historia todos los días del año. El estreno oficial fue el día 19, justo en la plaza principal de San Miguel Coatlinchán –que alberga una réplica de la Piedra del Tecomate, como la conocen los pobladores–, en dos funciones seguidas al aire libre. “Fue una cosa muy emotiva, llegó mucha gente, como do mil personas, dicen que nunca habían visto la plaza tan llena; hubo tamales, atoles, pan dulce, mucha gente se quedó las dos funciones. Quisimos que fuera ahí antes que en otro lado, por una cuestión histórica.” –¿Es cierto que los pobladores de la Piedra del Tecomate dicen que dejó de llover en el pueblo? –La historia esa de que dejó de llover y de que a la fecha no llueve como antes desde que se la llevaron, nos muestra que era un centro de gravedad, un ancla, algo que la gente no sólo identificaba como profundamente suyo, sino como una figura enigmática. Si es Tláloc o no, es complejo, pues no tiene ningún elemento que lo asocie con el agua, el atributo principal era su ubicación en una cañada. Me parece importante que la gente del pueblo entiende el monolito como una diosa, de género femenino, y se refiere a ella como La Coatlinchen. Durante el resto del Festival Ambulante la cinta se presentará el domingo 17 a las 16:05 en Cinépolis Diana, y el lunes 18 a las 17:00 horas en el Centro de Capacitación Cinematográfica. Posteriormente realizará una gira por el interior de la República como parte del mismo festival.

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