Carmen Montejo seguirá siendo entrañable: García Cepeda

martes, 26 de febrero de 2013
MÉXICO, D.F. (apro).- Con un breve discurso, la directora general del Instituto Nacional de Bellas Artes (INBA), María Cristina García Cepeda, despidió a la actriz de origen cubano Carmen Montejo, quien murió este lunes 25 a los 87 años, durante un homenaje de cuerpo presente en el lobby del Palacio de Bellas Artes. Ante unos cien invitados especiales, entre quienes se encontraban las actrices Silvia Pinal, Diana Bracho, Lilia Aragón y el actor José Luis Cordero Pocholo, la funcionaria inició sus palabras con una cita de la propia actriz: “No me acuerdo de otra vida que no haya sido el teatro”. Enseguida evocó que la actriz actuó por primera vez en los escenarios de Bellas Artes, en 1946, con la obra La casa de Bernarda Alba, del poeta español Federico García Lorca, y la calificó de una figura muy querida tanto en teatro, como en cine y televisión. La actriz –cuyo nombre real fue María Teresa Sánchez González, pero se dice cambió su apellido porque vivía frente a un hotel de nombre Montejo, y otra versión habla de que lo tomó de la avenida principal de Mérida, pues fue la primera que pisó al llegar de su natal Cuba–, actuó en otras obras teatrales como La dama de las camelias y ¿Quién teme a Virginia Wolf? También participó en 80 películas, 50 radionovelas y 28 telenovelas. Cómo no recordarla, continuó García Cepeda, con el trágico destino que tuvo su personaje en Nosotros los pobres o como la protegida de Pedro Infante en la película ¿Qué te ha dado esa mujer? A decir suyo, “sedujo a nuestras abuelas con las radionovelas” y “entró en los hogares” a través de las telenovelas, y la parafraseó: “Amaba el teatro con locura y lo respetaba con religiosidad”. A diferencia del homenaje al actor Joaquín Cordero, también recién fallecido, a éste no asistió Rafael Tovar y de Teresa, presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, por ello fue la titular del INBA quien encabezó la ceremonia y recordó que Montejo participó en varias obras del instituto y recibió la Medalla Bellas Artes en 1999. “Hoy, le daremos un aplauso más, pero no es el último”, dijo para concluir. Al pedir a todos los presentes brindarle un “queridísimo” aplauso, afirmó que la actriz “es y seguirá siendo una figura entrañable que nos acompañará por siempre”. El acto duró aproximadamente una hora, tiempo en el cual el Cuarteto Carlos Chávez, dirigido por Alan Durbek, interpretó obras solemnes de varios autores, entre ellos de Manuel M. Ponce. Alrededor de su féretro, puesto al pie de la escalinata que da hacia la entrada de la Sala Principal, donde se colocó un retrato de la actriz, le rindieron guardia los invitados, así como integrantes de la Fundación Rosa Mexicano, creada por Montejo, y se permitió el paso del público que hacía fila fuera del recinto de mármol. Alrededor de las 15:00 horas sus restos partieron rumbo al panteón Jardín.

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