El Manuel Stephens literario

martes, 5 de febrero de 2013
MÉXICO, D.F. (apro).- El 2 de febrero se cumple un año de la muerte del crítico de danza Manuel Stephens. Hasta ahora ninguna institución ha mostrado señal alguna de tener interés en recuperar sus publicaciones en diversos medios. Tampoco se ha organizado ningún tipo de homenaje conmemorativo en su honor. Pero si la memoria institucional es corta, lo es aún más la de aquellos que pasaron para bien y para mal por sus afiladas tijeras y por su pluma ágil y analítica. Bailarín, coreógrafo, maestro de danza, ganador del Premio INBA-UAM, Manuel Stephens se destacó también en la literatura y particularmente en las letras inglesas. En el 2005 se recibió como licenciado en lengua y literatura modernas en la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM. Su tesis es una valiosa aportación en el entendimiento de las novelas de adolescentes como parte de los ritos de iniciación hacia la juventud. Para ello se valió de la novela Less than zero de Bret Easton como ejemplo paradigmático para evidenciar la importancia que tienen ciertas lecturas para revelar y develar a los púberes ciertos caminos que corresponden al universo adulto: “Las narraciones sobre adolescentes conforman un género literario cuyo origen puede rastrearse en los primeros intentos de significar la vida de la humanidad, es decir en los mitos y en su consecuente actuación a través del rito” –escribió. Lo importante de su interés por este tipo de novelas no se sustentaba únicamente en Less than Zero (1985), sino en que Bret Easton había sido considerado como una oveja negra dentro de las letras estadounidenses porque en 1991 publicó American Psycho la cual llegó precedida de un escándalo mundial debido a que ciertos fragmentos salieron publicados en diversos diarios lo que ocasionó la cancelación de su contrato con la editorial Simon&Schuster. Además se evidenció lo avezado del autor para explicitar la violencia, el sexo y sobre todo la decadencia del american dream neoyorkino. La novela se convirtió posteriormente en una película que por poco tuvo prohibida su exhibición en México y que al paso del tiempo perdió brío y se convirtió en un estereotipo cinematográfico que cineastas como Quentin Tarantino y Robert Rodriguez rebasaron por mucho sin tanto ruido. El estudio de Stephens sobre Easton no cae en las generalizaciones que se han hecho sobre el status literario del autor sino en la importancia de su narrativa para impulsar el trance de una etapa de la vida hacia otra. Para ello se vale de una amplísima bibliografía que incluye el estudio de los mitos ancestrales por Joseph Campbell, Mircea Eliade, Trevor Blount, JeanChevalier y Roland Barthes, entre otros. Lector compulsivo de novela y poesía, Stephens logra analizar desde novelas como Oliver Twist para desentrañar el tejido que crean ciertos autores para trazar a sus personajes dejando en ellos una cierta carga autobiográfica para concluir que: “El punto neurálgico de la novela es el tránsito del protagonista hacia una nueva etapa; en un primer momento esto implicaba adoptar un rol de adulto en una sociedad que lo cobijaba, después el descubrimiento de su propio yo, con una consecuencia frente al otro.” Después de recibirse, Manuel Stephens optó por hacer una maestría en literatura comparada que terminó cabalmente junto con la tesis correspondiente que sometió al juicio de sus sinodales. Por desgracia no le alcanzó la salud para presentar el examen de grado. Enamorado de la Facultad de Filosofía y Letras de la UNAM donde estudió y trabajó como profesor, Manuel pidió que sus cenizas fueran regadas en los jardines de alrededor: “Es el lugar donde más he sido feliz en toda mi vida” –decía.

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