"Una especie de Alaska", de Harold Pinter, en el círculo teatral

viernes, 1 de marzo de 2013
MÉXICO, D.F. (apro).- Le encefalitis letárgica es una enfermedad atípica del sistema autoinmune. Quienes la padecen caen en un sueño profundo que los inmoviliza e incluso los mantiene catatónicos por décadas enteras. Este raro padecimiento sirve de leit motiv para la obra de teatro “Una especie de Alaska”, de Harold Pinter, que este sábado se estrena en el Círculo Teatral bajo la dirección de José Caballero. La trama cuenta la historia de una mujer enferma de encefalitis letárgica que despierta 30 años después a un mundo que no conoce, entiende o siquiera vislumbra que existe. Se trata de una propuesta de teatro de cámara que Caballero descubrió y siempre quiso montar. “Leí la obra el siglo pasado, en 1984, y la empecé a trabajar con la Compañía Nacional de Teatro. En aquel entonces mis actrices eran Lucero Trejo y Ericka de la Llave”, dice José Caballero a la agencia apro. “Siempre me pareció muy interesante y es hasta ahora que después de múltiples factores pudimos pagar los derechos de autor para ponerla. Y es justamente con Lucero Trejo en el papel principal, para mí, ella hace una actuación encomiable y fundamental”, agregó. La trama de la historia se sostiene en una paciente que adquiere encefalitis letárgica a los 16 años y despierta mucho tiempo después. Su hermana –Verónica Merchant-- y un médico –José Caballero-- la van orientando en una toma de conciencia en tiempo real. “La obra tiene que ver con La Bella Durmiente, con el mito de quedarse dormido y despertar mucho tiempo después, y es curioso porque lo que plantea es la relatividad de la realidad. También tiene relación con la Vida es sueño, de Calderón de la Barca, porque el personaje de principal (Deborah) tiene que ver con los conflictos existenciales de Segismundo. “Es una gran aportación de Pinter para tratar de exponer cómo es una mente que regresa de un gran suspenso, como si estuviera congelada, como una especie de Alaska que salta de nuevo a la vida. “Llegado el momento cuando uno piensa en la cantidad de eventos que pueden haber sucedido en 30 años y que uno no se dio cuenta de ellos por estar aletargado, dormido. Esto lleva a pensar en cuál es el sentido de la existencia y a analizar que tener la enfermedad es algo que a cualquiera le puede pasar. Incluso hay muchos medicamentos que producen estados similares, ansiolíticos mal administrados, antidepresivos”, explica. Para Caballero la obra de Pinter en algunos momentos parece ser parte del teatro del absurdo. Su dirección, dice, “incidió sobre el análisis de cada uno de los personajes, su mundo psicológico, las tesituras de lo emocional. Un trabajo casi de detective que analiza este tipo de patologías narradas por el doctor Oliver Sacks, en cuyo trabajo se inspiraron los autores de la película Despertares, interpretada por Robert de Niro y Robyn Williams en los papeles principales”. De corte intimista, la obra marca referencias claras a la gran epidemia que hubo de encefalitis letárgica de 1917 a 1928, durante la cual fallecieron millones de pacientes, mientras que otros permanecieron en estado catatónico hasta que Oliver Sacks les administró la famosa L-Dopa, sustancia utilizada en ciertos trastornos del Mal de Parkinson. Muchos de los pacientes tuvieron despertares milagrosos, pero, por desgracia, no fueron duraderos y volvieron a recaer para nunca regresar. Hasta la fecha la enfermedad no tiene cura porque se relaciona con una respuesta equivocada del sistema autoinmune que reacciona de manera descomunal a un brote de estreptococo que incluye fiebre y un agudo dolor de garganta.

Comentarios