Con lleno total en concierto, Leones de Xichú celebran 35 años

domingo, 10 de marzo de 2013
MÉXICO, D.F. (proceso.com.mx).- Con un lleno total en el Teatro de la Ciudad y un público entusiasta que acabó bailando en el escenario, se realizó el concierto que Guillermo Velázquez y sus Leones de la Sierra de Xichú ofrecieron para celebrar sus 35 años. El grupo de huapango arribeño de la sierra norte de Guanajuato, con sus colegas Camperos de Valles y la compañía de Guillermo Briseño y Hebe Rossell interpretando rock y blues, mostraron a lo largo de tres horas en el legendario Esperanza Iris del Centro Histórico su apego a la tradición pero también su puesta al día y su eclecticismo. La tradición del huapango -se explicó- no está muy bien fijada, y ya se combina con otros géneros musicales, “nos adaptamos”. El espectáculo, titulado por Velázquez México florido y espinudo, arrancó la emoción absoluta de una asistencia heterogénea que a menudo estalló en aplausos. Sin duda cuando precisamente Velázquez y su esposa entonaron la décima México florido y espinudo, que ya el director había anticipado en entrevista en la revista Proceso el lunes 3: Los gobiernos están muy por debajo de lo que precisamos con urgencia, y a nosotros nos falta más conciencia, más fuerza enarbolada, más trabajo, más cojones, más ímpetus, ¡carajo!, para lidiar un toro tan cornudo. Pero si en otras épocas se pudo, es hora de asumir lo que nos toca con grifos y conjuros en la boca del México florido y espinudo. Dijo entonces a Roberto Ponce: “Décimas como éstas del ‘México florido y espinudo’ las hice a fines de año pasado, las canto pero no las he grabado. El sueño de mi país es un sueño todavía, pero México no se rinde ni se acobarda y nuestro canto ilumina lo más oscuro. Con el corazón por delante.” En la función se exhibieron tres videos, uno mostrando a los Leones con sus instrumentos saliendo de su terruño en un camión para ir a tocar, pero narrado divertidamente, como si todo fuera de lujo, por ejemplo, el camión simula ser una limusina. El segundo, un homenaje a Don Benito Lala El bailador. Y un tercero, otro homenaje, pero éste a los viejos trovadores del huapango. Las tres horas de corrido, sin intermedio, fluyeron en medio de la alegría de cantos y bailes, y la picaresca política de los versos, con críticas al “nuevo” PRI y la canción “Las mujeres” inspirada en José Alfredo Jiménez, faltaba más. Y al final, el reconocimiento de las autoridades culturales del Distrito Federal a Guillermo Briseño y sus Leones de la Sierra de Xichú por sus 35 años, con un diploma.

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