Argo, la favorita de la Academia

miércoles, 13 de marzo de 2013
MÉXICO, D.F. (apro).- Dirigida por Ben Affleck, Argo fue el gallo por el que todos, o casi todos los críticos apostaban en los premios Oscar 2013. Curiosamente, Ben Affleck fue prácticamente ignorado por la Academia y se quedó fuera de la nominación a Mejor Director. El hecho de que Michelle Obama apareciera en el segmento de Mejor Película en los Óscares, nos hace pensar que Argo fue premiada por su temática, más que por su realización. La película, basada en hechos reales, da cuenta de una operación de la CIA durante el ascenso del Ayatola Jomeni en Irán. Una turba iracunda toma la embajada de Estados Unidos, de la cual sólo seis miembros logran escapar. Los burócratas en cuestión consiguen asilo en casa del entonces embajador de Canadá, Ken Taylor (Victor Garber). La situación resulta sumamente delicada, pues será cuestión de tiempo para que la policía iraní los descubra. Por otro lado, los susodichos no pueden salir a la calle porque su look occidental los delataría de inmediato. En este contexto, Tony Méndez (Ben Affleck) --uno de esos hombres dispuestos a morir en el cumplimiento de su deber-- orquesta una operación secreta para rescatarlos, operación que consiste en fingir que se los susodichos forman parte de un grupo de cineastas canadienses que están en Irán buscando locaciones para filmar una película de Ciencia Ficción llamada Argo. Con la ayuda de dos miembros de la industria cinematográfica hollywoodense, Méndez elabora una coartada perfecta: Todo Hollywood cree Argo es un proyecto real. Posteriormente, Méndez debe hacerles creer a los iraníes que es un verdadero productor de cine, al tiempo que debe ganarse la confianza de los seis estadunidenses en apuros, quienes no están seguros que el plan puede funcionar. La dirección de Affleck es maravillosa: la historia fluye suavemente de principio a fin; Affleck prepara de manera magistral el terreno para un final excitante, capaz de incitar a algunos a pararse y aplaudir. Es inevitable respirar un fuerte halo de nacionalismo estadunidense, muy bien justificado, a decir verdad. Si a usted no le molesta esto, Argo es una cinta que no se debe perder: es emocionante e inspiradora. Para cerrar lo anterior, cuenta con buenas actuaciones, producto en parte por un estupendo casting: los actores se parecen a los personajes que vivieron el drama en la vida real. ¿Es merecedora del Oscar por encima de aquellas cintas que compitieron con ella? Puede ser que no, pero sería injusto decir que Argo es una cinta que no vale pena.

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