Arte: Pintura emergente en La Esmeralda

domingo, 17 de marzo de 2013
MÉXICO, D.F. (Proceso).- A diferencia de años anteriores, actualmente es cada vez más notorio el interés que tienen los estudiantes de artes visuales por las prácticas pictóricas. Por lo mismo, es acertado que la Escuela Nacional de Pintura, Escultura y Grabado, La Esmeralda –perteneciente al Instituto Nacional de Bellas Artes– haya iniciado su programa de exposiciones por convocatoria 2013 con tres proyectos individuales de alumnos de octavo semestre. Emplazadas en las dos galerías de La Esmeralda, las propuestas de Aldo Rosas, Julián Madero y Emerson Balderas comparten la solidez del concepto y la calidad de la factura. Sin embargo, en lo que respecta al riesgo creativo, Aldo Rosas y Julián Madero requieren de una mayor valentía. Concentrado en la elaboración de un cómic que traduce y expande poéticas dibujísticas en imágenes pictóricas, Aldo Rosas invade lienzos y muros sin llegar a resoluciones originales ni desde la perspectiva del cómic, del dibujo o de la pintura. Con una fuerza expresiva que merece desarrollarse, la agresividad dibujística de Rosas tiene el potencial para independizarse de cualquier referencia. La propuesta de Julián Madero también se percibe demasiado cautelosa. Si bien su concepto es interesante porque incide en la experimentación sobre la manera de construir la imagen pictórica, la resolución es simple, ya que se basa en la coexistencia de diferentes vocabularios abstractos y figurativos. En el emplazamiento museográfico, la colocación de algunas piezas cabeza abajo debilita la propuesta, ya que carecen de problematizaciones formales que justifiquen la decisión. Ante estas pinturas, la referencia a Georg Baselitz es inmediata y, a diferencia del alemán –quien desde la realización voltea la imagen confrontado la relación forma-narrativa–, la obra de Madero resulta superficial a pesar de la evidente habilidad pictórica. Con una excelente propuesta cromática que fusiona el escandaloso brillo de los colores neón con la sutileza del claroscuro renacentista, Emerson Balderas sobresale por la atractiva y elegante solidez de su pintura. Creador de universos característicos de las estéticas low brow –también conocidas como surrealismo pop–, Balderas fusiona la física cuántica con la ciencia ficción a través de la reinterpretación de poéticas propias del graffiti, la caligrafía oriental, el constructivismo moderno, el paisaje fantástico, la pintura vernácula y la ilustración popular. Oscilante entre poéticas lúdicas y atmósferas dramáticas, el joven pintor nacido en Tlaxcala construye escenarios que transitan entre un monocromatismo que mimetiza a los personajes con el entorno y una profusión de fragmentos geométricos de distintos colores que explotan sin alterar el ritmo de la composición. Atractivas por la confrontación que generan, las tres muestras de La Esmeralda comprueban la pertinencia de realizar un encuentro de pintura emergente mexicana.

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