Música: Ramón Vargas en Bellas Artes

lunes, 18 de marzo de 2013
MÉXICO, D.F. (proceso.com.mx).- Se anunció como Celebración a Giuseppe Verdi (1813-1901) y se presentó en el Palacio de Bellas Artes con el Coro y la Orquesta del mismo, y Ramón Vargas: tenor; Johanna Paris: soprano; George Petean: barítono, y el director Srba Dinic. Comenzó la celebración con selecciones de la ópera Don Carlo; los difíciles y expuestos pasajes orquestales dedicados a los metales sonaron bastante bien y el coro estupendo, sobrecogedor. ¿Cuándo pondrán esta ópera en Bellas Artes? Ramón Vargas hizo su aparición y comenzó con “Io la vidi”; es un gran cantante, pero este rol así como los otros cuatro que abordó son para voces con un poco más de empaque. Además, hay que decirlo, el director Srba Dinic se dedicó a “aventarle” el sonido del coro y de la orquesta a los solistas que a menudo no se oían; están en desventaja al tener la orquesta atrás y no abajo, en el foso. Pero ese es trabajo del director “concertador” y Dinic nunca equilibró ni concertó las fuerzas sonoras. Johanna Paris principió en el dúo de Don Carlo con Vargas. En seguida quedó de manifiesto que tampoco es una voz para ese rol; apenas para Adina (de El elixir de amor). Nos la quisieron vender como la gran soprano internacional y no lo es realmente. En sus demás intervenciones refrendó nuestra primera impresión. Mucho mejor quedó su pareja, la soprano Zaira Soria, que cantó una pequeña parte en El trovador y un encantador Paje en Un baile de máscara. El barítono rumano George Petean fue el triunfador absoluto de la noche; canta divinamente, con expresividad, musicalidad y fuerza, y tuvo la suerte de que los cuatro roles que le asignaron le vienen como anillo al dedo; no así a Vargas ni a Paris, a quienes como ya dijimos les quedó grande el paquete. De Un ballo in maschera (Un baile de máscaras), la ópera que continuó, se interpretaron algunos fragmentos; de las cuatro elegidas es la que mejor le va a Vargas. Muy bien los partiquinos surgidos del coro. Simon Boccanegra abrió la segunda parte y de nuevo se lució el barítono Petean. El festín verdiano terminó con Il trovatore (El trovador). Una Johanna Paris desdibujada a la que el director orquestal atropelló con la orquesta cuando se le adelantó en una cadenza, y después regañó a señas; lamentable actuación del conductor serbio. Al cantar George Petean su romanza “Il balen del suo sorriso” se produjo el clímax de la noche y el aplauso del público así lo manifestó. Hacía mucho que no se oía en Bellas Artes esta aria así cantada. Vargas se defendió bastante bien con su aria “Ah! Sí ben mio” pero en el “Di quella pira”, cabaletta temida por casi todos los tenores, de plano no dio el ancho (pese a estar bajada medio tono), porque el director serbio le aventó el sonido del coro y de la orquesta; en los tuti, Vargas en nada más no se oyó. Otra Celebración Verdi y el público se pregunta: ¿por qué mejor no ponen una ópera completa suya en vez de estar haciendo galas mal parchadas? Un Don Carlo con Ramón Vargas, por ejemplo. Lo visto y oído nos deja con un sabor de boca no muy grato.

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