Muere el pianista cubano Bebo Valdés

viernes, 22 de marzo de 2013
MÉXICO D.F. (apro).- El músico cubano Bebo Valdés falleció en Estocolmo, Suecia, donde residía, a la edad de 94 años, según informaron hoy sus familiares. El pianista, compositor, arreglista y director de orquesta, cuyo verdadero nombre era Dionisio Ramón Emilio Valdés Amaro, nació en Quivicán, Cuba, el 9 de octubre de 1918. Se le considera uno de los mejores pianistas del bebop y del latin jazz. Según el libro “Son de Cuba”, del español Tomás Casademunt (Barcelona, 1967), Trilce Ediciones 1999, en los años cuarenta Valdés tocó en las orquestas Ulacia, García Curbelo y Julio Cueva, destacándose en esta última en la emisora Mil Diez, donde también trabajó como arreglista. En aquella misma década se vinculó al movimiento del filing (o filin), que renovó la canción cubana. En 1948 formó parte de la Orquesta de Cabaret Tropicana que dirigió durante un tiempo el español Alfonso Araco y luego Armando Romeu hasta 1961. Sin abandonar la banda de Romeu, Bebo Valdés formó una orquesta en 1952 para lanzar su ritmo batanga, con la cual se presentó en la emisora RHC Cadena Azul y con la que cantó Beny Moré. Hacia la misma época grabó con el quinteto su primer LP de jazz hecho en La Habana, titulado ¡Cubano!, a instancias del productor Norman Granz, para la disquera Mercury. Compuso numerosos bailables como “Güempa”, “Ritmando el cha cha chá”, “Rareza del siglo”, “Batanga tú bailarás”, “Infierno” y muchos otros, con sus propios arreglos. En 1958 abandonó el Tropicana para formar un trío con el contrabajista Orestes Urfé y el baterista Guillermo Barreto, que actuó en el Hotel Sevilla con la cantante de jazz Delia Bravo. También fue arreglista para el sello disquero GEMA. Posteriormente, formó su Orquesta Sabor de Cuba, y viajó a México junto a los cantantes Pío Leyva (quien eventualmente formó parte de las estrellas del Buena Vista Social Club), Fernando Álvarez y Orlando Guerra Cascarita. En 1960, de México viajó a los Estados Unidos, luego a España, y en 1963 se estableció en Estocolmo, Suecia, donde inició giras por Europa con un nuevo trío. Luego de años de retiro, volvió a grabar en 1994, para la firma discográfica alemana Messidor, el álbum Bebo Rides Again (“Bebo cabalga de nuevo”), y después la disquera Tropijazz de Ralph Mercado logró que grabara en California junto a estacados músicos cubanos residentes tanto en EU como en Cuba, incluyendo a su hijo Chucho Valdés, también pianista y director de Irakere. Además de su participación en el documental musical de Fernando Trueba, El milagro de Candeal y Calle 54 (2000), Bebo grabó junto con Cachao y Patato Valdés el álbum El Arte del Sabor (2001) por el que recibió un premio Grammy al Mejor Álbum Tropical Tradicional. En 2002, Fernando Trueba produjo Lágrimas negras, disco que une al cantaor flamenco Diego el Cigala con Bebo Valdés al piano. Tras su publicación en 2003 se convirtió en un éxito internacional reconocido con un Grammy, tres Premios de la Música, un Premio Ondas, cinco Premios Amigo, tres Discos de Platino en España y uno en Argentina, México y Venezuela. El diario The New York Times lo designó como Mejor disco del año en el apartado de música latina y les abre las puertas a una gira por, entre otras, París, Nueva York, Londres, La Habana, Buenos Aires, Tokio, México DF, Madrid y Barcelona. A finales de 2004 el disco había vendido más de 700.000 copias en todo el mundo. Se retiró a Benalmádena, un pueblo de la provincia de Málaga, España, hasta que falleció en Suecia. Bebo vivía Amparo Calvo Echeverría, escritora del libro “Con una taza de café”.

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