"El gran Fellove" (1923-2013), inolvidable

martes, 26 de marzo de 2013
MÉXICO, D.F. (apro).- Para charlar con El gran Fellove, fui invitado a un cafetín de la colonia Roma hace 10 años por su representante Rocío Montes. Su muerte, el sábado 16 de febrero a las 15:30 horas, me entristeció por andar yo en el extranjero, así que desempolvé aquella entrevista que le grabé un martes 4 de marzo de 2003 a Francisco Fellove Valdés, bautizado El gran Fellove a su llegada a México en 1955, una plática que milagrosamente mantuvo excelente sonoridad y cuyos fragmentos esenciales reproduzco a continuación. –¿Cómo era usted antes de ser El gran Fellove? –Antes de ser artista era un hombre trabajador, fui joyero. Fui un niño alegre, inquieto, de mucha velocidad, de inventiva y me juntaba con los grandes músicos de Cuba porque les gustaba cómo yo improvisaba, ellos me daban una música y yo empezaba a hacer cosas, cantando. Los orígenes de los Fellove fueron puramente cubano-africanos, “porque mi papá tengo entendido que llegó a Cuba en la época de la esclavitud, claro que yo no sé de qué parte de África venía porque todos somos negroides, yo no tengo ninguna mezcla española”. –¿Dónde vivía en Cuba? –En el mero centro de La Habana, por el Capitolio y el Palacio Presidencial, yo nací el 7 de octubre de 1923, imagínate, sin guerra, había mucho turismo y mucho ambiente, no había nada de violencia sino gente sana, estudiosa, alegre, con una mentalidad increíble, filosófica, mis amigos eran compositores y poetas. –¿Quiénes fueron sus padres? –Mi papá se llamó Félix Fellove Valdez, de La Habana, y mi mami Consuelo Valdez era del pueblecito Santiago de Las Vegas, como decir México y Cuernavaca. Mi familia era numerosa y en aquella época Cuba tenía como un millón y medio de habitantes, había que trabajar, a mi mamá le faltó un año para terminar el magisterio. “Y en el muelle de la bahía del malecón de La Habana, mi papá era capataz de los barcos que venían de fuera, él ganaba buen dinero, la verdad; pero ricos así ricos no éramos, vivíamos bien con lo que trabajamos. Desde que los cubanos nos independizamos de España no hubo rencillas con Europa sino armonía y vino el progreso, negocios con EU, el dinero valía dos centavos más que el dólar americano.” –¿Qué le significó a usted el Mar Caribe de niño? –Para mí el malecón tan bello fue una de las cosas más bonitas como cubano. Eso de ver el Morro ahí a la entrada de la bahía siempre ha sido emocionante, por la noche en el muro me recuerdo cantando con una guitarra, entre edificios y casas atrás del malecón, los restaurantes y bares de La Habana bullían de alegría, turistas y música, ¡olvídate, eso era una cosa de nunca acabar! “En un lugar aparte se reprentaban todas las cosas de la santería, con una señora que se llamaba Pepa y un señor Pablo Rocha, sacaban a Virgen de la Caridad del Cobre. Todos los turistas iban ahí y era una semana de fiesta, eso era fantástico!”. –¿Qué religión tuvo? –Yo soy católico y mi familia también, yo iba a la iglesia y miraba a los santos, rezaba, les pedía... Yo era católico a mi manera y mi mamá era devota de San Lázaro, tenía su imagen en la repisita de casa en Marienao, muy hermosa, era muy creyente de San Lázaro quien la cuidaba y ahí en su cama ella apareció muerta a los 90 años. Vivía en una colonia que está cerca del aeropuerto de Cuba, con mi hermano mayor, quien también ya murió. Pero mi papá no creía en nada de eso”. Joyas de “El Gran Fellove” Una vez que el muy atento y simpático Francisco Fellove se emociona en su parlamento, es difícil hacerlo parar. “Yo empiezo con la música porque era un niño inquieto, era como un niño grande y asimilaba ya todo, me llamaban a mí para que yo cantara con ellos y yo cantaba e inventaba, ¿me entiendes lo que yo quiero decir? “Lo mío era completamete diferente a lo que ellos tocaban, entonces eso era lo que les gustaba a ellos que yo hiciera con los grupos. Y si me sentía muy acelerado, me ponía a tocar la tumbadora, eran cosas que me nacían no sé de dónde pero eso era lo que le gustaba a la juventud y a la gente adulta por igual. En aquella época no había tumbadora de llave, era de cuero de chivo y se forraba con clavos chiquitos, se calentaba con candela en un reverbero que así era como se afinaba...” –Háblenos de su oficio joyero. –Trabajaba la joyería en un taller de judíos donde tenía muchos amigos, eran 36 empleados y yo iba por mi cuenta labrando pulseras de oro, cuando terminaba mi trabajo, los señores judíos me pagaban mi dinero y yo salía para divertirme, tenía con qué vestirme bien, me juntaba con mis amigos en lugares como el Tropicana que tenía salones de baile Cristal, la Cotorra, o al Buena Vista Social Club para gente de color, negros como yo. “Ahí íbamos a bailar con la Orquesta de las Maravillas de Arcaño, de Arsenio Rodríguez o la Orquesta Melodía del 40, las mejores de Cuba. Yo subía al escenario y cantaba al público que estaba bailando. No me pagaban, pues ese era mi hobbie y la gente se volvía loca conmigo, yo no tenía ningún compromiso de tener mujer e hijos y como yo no era bebedor ni me la pasaba de borrachín bebiendo alcohol, la borrachera mía era cantar y divertir al público, eso ha sido siempre mi intención”. El gran Fellove confiesa que “¡yo nunca quise tener compromiso de formar una familia, no quise complicarme la vida de tener hijos por allá y por acá tampoco, yo quería divertirme y viajar!”. Este podría ser su epitafio: Me concentré en la verdad de la vida. No busqué ninguna complicación, quise siempre divertirme y fui muy feliz, en sus palabras. –Se asegura que el mambo surgió de la descarga del danzón… –No, ese ritmo salió de la cabeza de Pérez Prado, él fue un creador. Cuando uno ya es importante luego luego salen otros diciendo que usted no era tan bueno, y eso es lo que me da risa. ¡Nadie le hacía caso en Cuba!, ¿porqué no dijeron eso unos años atrás? Se reclama al momento; tarde, no. –¿Qué nos dice de Benny Moré? –Fue una belleza, un buen hombre. Un cantante fuera de serie que también se hizo aquí, vino a México con el Trío Matamoros, luego se independizó con un señor que se llamaba Arturo Núñez, grabó aca primeramente con Pérez Prado en la RCA Victor, y despúes, como no congeniaba mucho la cosa le pusieron otra orquesta pa que grabara solo y ahí cada quien por su cuenta los dos triunfaron. Buen hijo, buen hermano y todo un espectáculo. Increíble fenómeno mundial, quiero que sepas.” El gran Fellove cuenta cómo conoció “a todos los integrantes del Trío Matamoros y a Carlos Pueba en la Bodeguita del Medio pues fue mi época”. Recuerda que su primo Carlos Patato Valdés Galán lo llamó para hacer televisión con el número llamado “El pingüino” y así El gran Fellove se hizo bastante popular en Cuba. –¿Y conoció a los de Buena Vista Social Club? –Francisco Repilado (“Compay Segundo”) tiene más edad que yo, pues tiene 94 y yo 79; pero me da mucho gusto que hayan triunfado pues fue cuestión de Dios mandarles el éxito para los últimos días de su vida. Rubén González era un pianista que trabajó con los mejores grupos de Cuba, chico, vino aquí en 1956 como pianista de la Orquesta Jorrín y me acompañó en la orquesta América en 1964 con el cha cha chá en su apogeo. “En México éramos 36 millones y medio de habitantes con todo y extranjeros, la capital tenía cuatro y medio y el dólar estaba a 12 pesos y medio, a México le decían el hermano mayor porque resolvía todos los problemas de AL y de Centroamérica. Aquella época fue la mejor época de México.” Nacionalizado mexicano       “Yo cantaba guaracha, mambo, son, canciones, boleros, rumba, de  todo…”. –¿Conoció a Omara Portuondo? –Sí, pertenecía al grupo que nosotros bautizamos como el del feeling donde estaba Elena Burke, La negrita Moraima, Olga Guillot quien me grabó mi bolero Dos caminos, Celia Cruz que me grabó Mango mangüé y Miguelito Valdés, porque el feeling lo hicimos nosotros con el señor José Antonio Méndez, César Portillo de la Luz, Jorge Zamora Zamorita (que salió luego en programas de Los Polivoces) y yo. –¿Recuerda a Kiko Mendive? –Yo lo concí en México, ¡un señorazo! Un artista chévere que orita está en Venezuela trabajando, allá lo dejé como cómico en programas de radio y TV, recuerdo que cantaba una guaracha que iba: Al caballo le dicen soso porque quiere comerse un pollo. La hicotea no tiene cintura, la cucaracha no puede caminar. Si te pica un mosquito, pega un brinquito. ¡Cuidao con el perro que es un majadero! Dice mi gallo quiquiriquí, la culpa de todo la tienes tú aquí… “Se la enseñó a Orlando Carrera Cascarita, a Lobo y Melón, a Beny Moré y a Tony Camargo… Yo vine a México directamente de Veracruz vía Cuba el 4 de diciembre de 1955 con el señor José Antonio Méndez, escritor de La gloria eres tú, ese señor nos abrió la puerta aquí a todos los cubanos y los tríos le agarraron bien la onda a él de cómo tocaban la guitarra, por ejemplo, Los Tres Ases y Marco Antonio Muñiz”. –¿Quién le puso a usted El gran Fellove? –El señor que me puso El gran Fellove fue el vicepresidente de la RCA Víctor aquí en México. Se llamó Mariano Rivera Conde, que Dios lo tenga en la gloria, él fue el que hizo a Beny Moré, a Pérez Prado, a Agustín Lara, a Pedro Vargas, a María Victoria y a Toña la negra. Y con toda esta historia, yo voy a cumplir 48 años que llegué aquí y me nacionalicé… –¿Ha regresado a Cuba? –Sí, cómo no, estuve en Cuba hace tres meses, yo puedo ir sin problemas porque aquí en la Ciudad de México conocí al comandante Fidel Castro, al Che Guevara, a Camilo Cienfuegos, a toda esa gente revolucionaria que liberó a Cuba de las dictaduras. “Afortunadamente estábamos aquí los artistas con Fidel y los guerrilleros cubanos en el único restorán donde se comía comida cubana y teníamos que coincidir por lógica natural, era un comedero en Luis Moya y Ayuntamiento, en el Centro Histórico de la capital, Fidel era un ciudadano refugiado del mundo y todavía no se le conocía como libertador. Ahí se reunían ellos y todos los artistas cubanos pero cada quien en su ambiente, unos pa’cá y otros pa llá. Yo no era político, porque yo soy artista, coincidíamos allí, compartimos… “En esa época grabé como seis elepés, discos de pasta. Los tengo, los quiero yo como el tesoro del pirata… Hace tiempo grabé un disco con Chocolate, un gran trompetista que tocó con Beny Moré, es cubano y vive en Nueva York, grabamos un disco de maravilla. Todo lo que se toca ahorita se hizo hace 60, hace 50 años. En serio. No hay armonía, no hay nada y se vuelve a caer en aquellos estilos que se dan por épocas, ¿no? Cada 10 años cambia la temperatura, tons’ muchos artistas se quedan en el aire y tiene que salir lo del pasado. La música del ayer tiene que salir porque fue grande en el pasado y porque la del presente no está funcionando.” Hace tres años, salió publicado una compilación de 21 éxitos grabados en los años 50 y 60 por el inolvidable gran Fellove (ver: http://www.diariodecuba.com/cultura/1361320319_162.html , http://www.americasalsa.com/entrevistasmx/gran_fellove.htl y http://www.descarga.com/cgi-bin/db/23891.10).

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