"La caja de juguetes", de Debussy

jueves, 28 de marzo de 2013
MÉXICO, D.F. (Proceso).- El muy justificado homenaje que en el mundo están recibiendo esos dos gigantes de la ópera, Giuseppe Verdi y Richard Wagner, han hecho olvidar, en nuestro país al menos y por el momento, otros aniversarios importantes como el del 150 del nacimiento de uno de los compositores fundamentales de finales del siglo XIX y principios del siglo XX, Claudio Aquiles Debussy (1862-1918). Por eso cobra particular importancia la iniciativa tomada por una organización privada, Martes de Ópera, A. C., que consiguió la colaboración del Centro Nacional de las Artes y la Orquesta Sinfónica de Coyoacán para presentar una obra que también celebra un aniversario importante, 100 años La caja de juguetes. Tiene una significación especial porque es la primera vez que se presenta en América. Se trata de un pequeño ballet de aproximadamente una hora de duración que Debussy escribió para divertimiento de su hija única, Claude Emma, a la que llamaba Chouchou. La trama es por demás sencilla y semejante a muchos otros cuentos bastante más conocidos, uno de ellos el de El Cascanueces de Tchaikovsky, en donde el héroe es precisamente un muñeco soldado que defiende a la heroína del cuento, la muñeca bonita. Lo destacable aquí, sin embargo, no es tanto el argumento sino la música, los colores “debusianos” logrados y expresados, así como la coreografía, sintetizando todo en una puesta en escena singular porque va más allá de las típicas Blancanieves, Bellas durmientes y demás. Es un cuento sencillo, sí, pero diferente y con elementos musicales prácticamente no escuchados por nuestros niños. Se sabe que Debussy trabajó esta música durante el verano de 1913 y concluyó la partitura a piano empezando el 31 de octubre. Sin embargo, por el momento allí quedó la cosa y el compositor inició su orquestación hasta la primavera del año siguiente, prolongando ese trabajo hasta 1917, mismo que dejó inconcluso ya que la muerte lo sorprendió el 25 de marzo de 1918. La orquestación, entonces, la concluyó uno de sus allegados, André Caplet. Pues bien, esa versión iniciada en 1913 es la que nos llegó con “apenas” cien años después de la mano de los ya mencionados y la creatividad de Isabel Romero, una coreógrafa con ya enormes horas de vuelo, la colaboración coreográfica e interpretativa de Sheila Rojas (Muñeca de trapo), Jorge Ronzón (Soldado), Gersaín Piñón (Polichinela), Ulises González (Arlequín), Stéphanie Janaina (Muñeca antigua), Yonatan Espinoza (Astronauta), Ana Paula Ricalde (Varbye) y Karla Rosales (Pirata). La escenografía y el diseño de muñecos son de Iker Vicente, el vestuario de Jerildy Bosch y la iluminación de Ivonne Ortiz. Al frente de la orquesta estuvo su titular, José Luis Bustillos Terreros. Grato, fácil y por momentos hasta muy divertido espectáculo, La caja de juguetes permite disfrutar de una buena conjunción de talentos jóvenes que, independientemente de lo bien que están como intérpretes, colaboran con entusiasmo y entrega a todas las demás tareas escénicas necesarias, tales la transformación de la escenografía, el manejo de utilería, etc. Esa disposición y total alejamiento de las presunciones de “estrellas” que otros tienen, permiten un rico fluir de la función y trasmite una rica “vibra” al respetable que en buena medida llenó la sala. “Arranco confidencias a algunas de las muñecas de Chouchou” contaba Debussy, y así armó este ballet-cuento. Si usted quiere saber cuáles son esas confidencias, haga que sus niños las conozcan también en cualquiera de las dos únicas funciones programadas; Domingo 24 a las 11:00 y 13:00 hrs

Comentarios