"No": Un triunfo anunciado

martes, 16 de abril de 2013
MÉXICO, D.F. (apro).- ¿Qué haces cuándo estás en desventaja contra un oponente más fuerte que tú? Utilizar la astucia… Eso es algo que todo el mundo sabe, pero la solución nunca es fácil; si lo fuera, la historia estaría llena de estos ejemplos. Así como Ulises usó un Caballo para acabar con Troya, el publicista Renée Saavedra empleó las poderosas herramientas de la publicidad para generar un cambio sustancial en Chile. Dirigida por Pablo Larraín y estelarizada por Gael García Bernal (Saavedra), la cinta No (Chile, 2012) es una historia medianamente conmovedora y por momentos gris, que da cuenta de los sucesos que ayudaron a la transformación del país en 1988, cuando el dictador Augusto Pinochet decidió realizar un plebiscito sobre la continuidad de su mandato. Previo al referéndum, el gobierno concedió 15 minutos diarios de televisión tanto para los partidos que estaban a favor del Sí como para los que apoyaban el NO, un mes antes de la elección, para que pudieran hacer campaña electoral. Si ganaba el NO, Pinochet dejaría el poder y se realizarían elecciones al año siguiente. Así pues, los líderes de la oposición convencen a Saavedra para que los asesore con sus respectivos 15 minutos. La postura de Saavedra --un joven con tendencias de izquierda, padre soltero (porque la madre del niño está todo el tiempo en manifestaciones)-- escandaliza a sus empleadores: Saavedra propone que se haga una campaña publicitaria alegre, que inspire a la gente y no una donde se denuncien los actos del gobierno que podría parecer lastimera. A regañadientes, sus empleadores avanzan con las ideas de Saavedra, quien se topa con la crítica constante; lo tachan de superficial e incluso hasta de timorato. Además de recibir “fuego amigo”, Saavedra debe enfrentarse a las amenazas del dueño de la agencia Lucho Guzmán (Alfredo Castro), quien en algún punto coordinará la campaña del SI. Guzmán advierte sistemáticamente a Saavedra que se mantenga alejado de la campaña por su bien y por el bien de su hijo. Obviamente, Saavedra seguirá hasta el final. La historia, basada en una obra de Antonio Skármeta, es muy interesante en el sentido de mostrar lo que ocurre cuando las ideas se desgastan y los cambios de paradigma son necesarios. Por momentos, la cinta emociona y nos hace sentir como parte del equipo que trabaja en la campaña del No, pero la cinta se desinfla constantemente y todo por culpa de una falta de empatía con el personaje principal encarnado por Gael, quien, contrario a lo que desea para su campaña, se vuelve lastimero. Sus ideas son geniales pero no das un quinto por él; se deja pisotear por la madre de su hijo y siempre se muestra tibio ante la adversidad; sus reacciones siempre parecen ser a medias. se enoja pero no se enoja. Por otro lado, el suspenso está mal manejado, la cinta hace evidente que ganará el No y el final no resulta tan emocionante como debería; le falta ahondar en su protagonista y le da miedo explorar a los antagonistas. No se queda corta para contar esta gran historia.

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