"10 historias de infidelidad"

martes, 2 de abril de 2013
MÉXICO D.F. (apro).- En el Teatro Helénico se presenta los martes, hasta el 16 de abril, 10 historias de infidelidad, obra de Alberto Castillo Pérez, dirigida por Abel Ignacio Hernández, basada en testimonios de casos reales de hombres y mujeres han sido o les han sido infieles. Alberto Castillo nos ofrece un texto sin grandes pretensiones dramatúrgicas, pero que resulta muy divertido y aleccionador a cerca de las motivaciones que, hombres y mujeres de nuestro tiempo, tienen para ser infieles a sus parejas. La obra, interpretada por Gabriela Ornelas y Abel Ignacio Hernández, está integrada por una decena de microhistorias contadas desde cuartos de hotel o recámaras “prohibidas” en las que con un gran sentido del humor, que por momentos raya en lo fársico y lo patético, los protagonistas describen sus trances de infidelidad. “Amanda: No amada”, “Mario: Abandonado”, “Luisa: Olfativa”, “Marco: Oportunista”, “Rosina: Vengativa”, “Raúl: Buenote y desaprovechado”, “Nora y Abraham: Mal sexo”, “Cecilia: Enamorada”, “Susana y Víctor: Aburridos”, y “Jessica y Fernando: Enfiestados”, son los títulos de las historias breves. “La obra no es de ninguna manera una apología de la infidelidad. Hemos visto que el espectador de divierte, claro, pero también reflexiona y se cuestiona acerca de las causas y, sobre todo, de las consecuencias de la infidelidad, un efecto que nos parece muy interesante, porque entonces el teatro cumple con su doble papel de entretener y hacernos pensar. Aunque claro, también todos dicen que lo que sucede en escena se los han contado o lo ha hecho algún amigo, eso también es parte del juego”, comenta Ignacio Hernández, actor y director de la obra. Se trata de historias con las que el espectador fácilmente se identifica porque, como señala el director, “les han contado” o porque muy probablemente han vivido algo similar, desde las típicas como la mujer que engaña a su marido porque ya no le hace caso después de 15 años de casados, los exnovios que se reencuentran porque sus respectivas parejas no los satisfacen sexualmente, hasta el supermacho egocéntrico que corre de la habitación a la mujer con la que está para aprovechar con otra el tiempo restante de la renta del cuarto. Las escenas transcurren en forma dinámica, con un breve puente musical entre una y otra y bajando la iluminación a semipenumbra, para que los histriones hagan pequeños ajustes en su vestuario sobre el mismo escenario, y así continuar con la historia siguiente. La escenografía, totalmente blanca y con una iluminación neutra, diseñada por Salomón Santiago, le da un tono aséptico a la puesta, que contrasta con las conductas “inmorales” de los protagonistas y sus múltiples razones para la infidelidad. El autor no establece juicios de valor, es a través del humor como los espectadores pueden formar su propia opinión acerca de las conductas que, más allá de ser calificadas como “buenas o malas”, son muy comunes y mucho más frecuentes de lo que se acepta socialmente. “Para este montaje realizamos una investigación en la que encontramos que la mayoría de las obras abordan este tema desde la perspectiva de quien sufre la infidelidad, algo que es en verdad muy doloroso, pero cuando lo abordamos desde el otro lado, desde el punto de vista del infiel, las cosas se tornan muy divertidas, con ese humor que nos encanta a los mexicanos, porque nos burlamos de todo”, agrega Ignacio Hernández. Las funciones se realizan los martes a las 20:30.

Comentarios