Actualidades escénicas: Las nueve obras del Microteatro

martes, 30 de abril de 2013
MÉXICO, D.F. (proceso.com.mx) Microteatro México es un concepto originado en Madrid, España, y que empieza a difundirse por el mundo. En México se desarrolla en 9 obras de 15 minutos cada una en una casa de Uxmal 520, colonia Narvarte, primera temporada que incluye todas las tardes del jueves 2, viernes 3, sábado 4 y domingo 5. El tema es “Por dinero” (www.microteatro.mx). Las siguientes son las 9 microcríticas, escritas por las estudiantes de Teatro y Literatura Dramática de la UNAM Indira Qatoo, Paulina Villaseñor y Paola Vilchez (tres cada una, respectivamente). “Accidente o destino” Accidente o destino, de Marc Vigil con dirección de Emma Beltrán, se desarrolla en una pequeña habitación con luz tenue, iluminada con una lámpara y una gran vela en el primer piso de la casa de Uxmal. Entra una mujer (Maya Zapata) con antifaz, y mira a su alrededor, confundida. Acto seguido, aparece un hombre (Rodrigo Oviedo) con la cara cubierta. Se miran, se acomodan y se disponen a tener relaciones sobre la mesa cuando se reconocen. Lo que comenzó como un encuentro casual y anónimo en una casa de cambio de parejas se ha convertido en un encuentro inimaginable entre dos personas que no se veían desde hace años. Los diálogos nos van reconstruyendo la historia entre los dos personajes, mientras estos deben --irónicamente-- fingir normalidad ante situaciones comprometedoras para que sus respectivas parejas (que pueden ver la situación desde lejos) no sospechen nada. En este mundo lo prohibido no lo determina el contacto corporal, sino el emocional. Aunque estamos acostumbrados a ver a Maya Zapata en el cine o la televisión, sorprende su habilidad para crear empatía ante la cercanía del público. La ambientación y la distribución son muy acertados, ya que da la posibilidad al espectador de apreciar la obra desde distintos ángulos. Un evento inesperado, que puede ser accidente o destino, pasa, y así les cambia la vida a sus partícipes (IQatoo). “El cofre” “Diez minutos, no hay cheque”, es la premisa de la obra de Francisco de la Reguera. En ella, es él mismo quien interpreta a un escritor con crisis creativa que está en su cuarto está bebiendo whisky en ropa interior. El conflicto comienza cuando entra por la puerta Gabriela (la colombiana Marcela Álvarez) imponentísima, larga y fina, la cual lo amenaza con regresar en diez minutos, en los cuales él deberá tener una idea. Ahí comienza la lucha constante con la historia. El director Alex Montes crea un viaje por la cabeza del novelista, donde realidad y ficción confluyen y se confunden. El arte y el ambiente ayudan al reducido espacio a transportar al espectador a un lugar íntimo y prohibido, tanto como una imaginación ajena. Cabe destacar las actuaciones de primera calidad, apoyadas por caracterizaciones verdaderamente mágicas. El elenco está conformado además por la sensual María Laura García, Michel Chauvet y Luis Velázquez alternando funciones. La seriedad de los intérpretes se puede apreciar, por ejemplo, esperando la entrada a otra de las obras. Es ahí donde vemos a Gabriela esperar en el pasillo a que pasen los diez minutos para regresar al cuarto. Sin embargo, en todo el tiempo de espera no la permite abandonar su actitud imponente y prepotente. La ficción va más allá de las cuatro paredes (IQatoo). “Placebo” Dos chavos te reciben sonrientes y amables cuando entras al pequeño cuarto sin ventilación del sótano. Te acomodas en las dos sillas disponibles o parada(o) en el espacio. De pronto, ¡pum!, se azota la puerta. Las miradas de los dos actores se pierden y comienza la tensión. Los que recientemente eran simpáticos recepcionistas se han convertido en locos vagando sin rumbo por la habitación. Son víctimas voluntarias de las crueles pruebas humanas de fármacos, para así conseguir dinero “rápido y fácil”. Sin embargo, cuando han tomado la decisión no hay marcha atrás, habrá que respetar el protocolo hasta el final, sin importar las consecuencias. La directora y dramaturga, Fernanda del Monte, se dice verdaderamente sorprendida por las reacciones del público: “Sabía que era una obra de tema fuerte, pero no pensé que llegara a afectar tanto a algunos espectadores”, afirma. En una decisión escénica interesante, las transiciones son “narradas” por los actores. Esto podría ayudar a crear la tensión equivalente a lo que en cine sería un “plano-secuencia”, es decir, una secuencia sin cortes. Esto evita que el espectador sienta la libertad de tomar un respiro intermedio que lo ayude a calmarse y a relajarse. Placebo, con los actores Juan Ugarte, Madeleine Sierra y Daniel Fuentes Lobo, habla de un tema poco tratado en nuestro país, tanto que hay quien ha opinado que se trata de una obra futurista. Sin embargo, puede ser una buena idea reflexionar: ¿Qué es el dinero? ¿Hasta dónde vale la pena llegar para conseguirlo? (IQatoo) “Quédate con tu cambio” La obra crea la sensación de abrir la ventana de una casa cualquiera para entrar a la alcoba, y por lo tanto a la parte más privada de esa residencia y de sus habitantes. Un matrimonio busca su salvación con la posibilidad de tener un nuevo integrante en su vida sexual. Es un constante vaivén entre el cuarto de baño y la recámara, en el cual sumergen al público. Esta comedia, Quédate con el cambio, nos habla de un hombre tacaño y una esposa aburrida. La escenografía es realista: Nos presentan un cuarto “común” con su cama y muebles. El público está frente a él con la sensación de tener en sus manos la intimidad de los personajes. La cercanía que existe entre ambos crea un espacio de complicidad, empatía y risas. Las actuaciones están en el tono cómico que maneja la obra. Aarón Balderi nos muestra al hombre conservador que no se inmutar con mirar deambular a su esposa en ropa interior: La guapa Cecilia Tamayo. La dramaturgia y dirección es de la argentina Constanza Boquet. Quédate con tu cambio está abierta para un público que quiera sumergirse por ese tiempo en una historia de un matrimonio con poca ropa. (PVillaseñor) “Dinero caliente” El público entra por una ventana a un cuarto lujoso y luminoso. El escenario está en pasarela mientras que el espectador toma su lugar a los lados de éste. Al final del cuarto hay una gran ventana que recuerda que el mundo real sigue afuera y que nosotros escaparemos de él los 15 minutos de la función. La ficción empieza con la entrada de una mujer peculiar seguida por otras dos no menos especiales. La historia narra el encuentro de tres hermanas en el funeral de su madre. Los personajes nos permiten ver el tejido de relaciones lastimadas, falsas e hipócritas. Vemos tres opiniones o puntos de vista en relación al dinero que al final terminan por ser uno sólo: El de la madre, personaje difunto y por lo tanto no presente en la obra. La historia nos adentra a un mundo de apariencia y lujos falsos, se trata de una crítica a las telenovelas mexicanas metiéndonos en uno de sus episodios. Los diálogos son lanzados mientras que el público los acompaña con una sonrisa discreta o con una carcajada indiscreta, dependiendo el caso. Las actuaciones son intensas. No se olvidan de los nombres exagerados y mucho menos de los personajes fársicos. Los actores juegan con niveles de energía que mantienen a su espectador atento. Estamos frente a una ridiculización de las actuaciones exageradas tan comunes en el hábito actoral. Lara Fernanda, Lucrecia María y María Sophia son interpretadas por Emanuel Suárez, Juan Luis Tovar y Alex Cano. Un trío que reclama en cada función la completa atención de su público. La obra está dirigida por Juan Cristobal Castillo y escrita por Helanne. Vale la pena entrar a este mundo lleno de falsedad e interés por el dinero. Un mundo en el que el velorio de una madre es el mejor pretexto para hablar de economía. Una crítica desde la risa. (PVillaseñor) “Casting porno” Casting porno es una comedia que simula ser un casting porno. La ficción comienza con el boleto de la obra. El director, vestido exóticamente, recorre la casa y recluta a su público repartiéndoles una ficha con la advertencia de que serán llevados a participar en un casting. La ansiedad y nervios son la compañía contante de un público que quiere ser público y no actor. La historia gira en torno a la necesidad de encontrar a los personajes principales de una nueva y revolucionaria película porno. La obra se sitúa en la oficina de una exitosa productora, por lo tanto el espacio está decorado con fotos de películas famosas y dos sillas donde se sientan los dos personajes y observan al público, es decir a las personas que participarán en el casting. El escenario sugiere un espacio sin llegar a un realismo escenográfico. La iluminación, de igual forma, es sencilla. La música es divertida y permite recalcar el momento en el que el casting se lleva a cabo. El elenco está conformado por Mariana Martínez y Tatiana Andrews, que interpretan a la productora y la directora de cine. El director se casting fue un personaje que se añadió al texto días antes del estreno de la obra, su función es llamar al público, y es interpretado por Martín Román, director la puesta. La obra es una adaptación “mexicanizada” por la actriz Mariana Martínez, de un texto de José Ignacio Tofé Ortego, presentada en Madrid. Se busca incomodar al público con lo que para el autor es una verdad, la de que todos ven pornografía… ¿Será? La propuesta de Microteatro permite al espectador entrar espacialmente en la historia que cuenta cada uno de los personajes. Rompe las convenciones teatrales y mantiene atento al espectador, que presta sus 15 minutos para sumergirse en la obra. La casa, llena de obras simultaneas, crea la sensación de abrir una ventana, es decir una puerta y entrar a ver una fragmento de vida para salir de él y entrar a otro y a otro, mientras la ficción dure (PVillaseñor). “Sopa de colibrí” Sopa de colibrí es un montaje que despierta el interés desde su nombre. Es una obra escrita por Ariel Capone y Sonia Sebastián que nos demuestra que no se necesitan grandes conflictos para que una obra tenga acción y un buen desarrollo. Dos "amigas" se encuentran nuevamente de forma casual en un restaurante en Polanco. Su trato al principio es cortés y poco a poco van desatando la fiera que llevan dentro. Ambas viven esperando el momento de su próximo encuentro, una nueva oportunidad de vengarse por viejas cuentas del pasado que se van acumulando, “la venganza es un plato que se sirve frío y se come despacio”, dicen por ahí. Mónica Huarte y Johanna Murillo logran una excelente complicidad y química entre ellas, además que integran al público, atrapándonos y haciéndonos parte de la acción y ficción al mismo tiempo. Escenográficamente consiguen adaptar en un pequeño cuarto de la casa de la colonia Narvarte, un restaurante donde el público puede sentarse en su mesa a elegir el menú. Ésta pieza corta es dirigida y adaptada por Leticia Huijara, quien propone que el avance de la acción dramática sea dinámica e intrigante. La historia se cuenta bien, hay progresión en la acción y, sobre todo, mucho disfrute de las dos actrices que la interpretan (PVilchez). “Máquina de escribir” Se entra a la sala y lo primero que se respira es una fuerte energía concentrada en un cuarto con dos actores. Apenas escogidos los lugares se apaga la luz; un silencio… un poco de música, y en unos segundos aparece en las narices del espectador la vida íntima de dos personajes sencillos en su casa. Dos hermanos que no aguantan la compañía del otro, juntos. Ella encuentra una convocatoria para escribir Microteatro y empieza a soñar con ganarla; de inmediato, ordena a su hermano que empiece a escribir. ¿Qué escribir? ¿Teatro por necesidad? ¿O para vender? Ese es el conflicto. Este texto, escrito por Felipe Curiel, nos deja claro que para contar historias no se necesitan grandes personajes complejos ni grandes conflictos. Sí, antes no se escribía para ganar dinero. Luis Fernando Peña llena todo el espacio con su energía e interpretación, envuelve al público de principio a fin. Lilia Mendoza no se queda atrás, da vida a un personaje muy fastidioso que no se deja ver. Ambos logran una buena comunicación entre ellos mismos y, sobre todo, con el público. La escenografía la determina un piso de madera sobre el cual está un escritorio con una máquina de escribir y una pequeña mesa donde ella lee el periódico, ambas con sus respectivas sillas. Pese a que la sala es un cuarto de la casa antigua en la colonia Narvarte, se logra una iluminación a partir del juego de lámparas que hace olvidar dónde está uno. Este montaje, dirigido y adaptado por Alejandro Ramírez, se cuenta de forma impecable de principio a fin y deja al espectador con ganas de más. (PVilchez) “La cruz de tu parroquia” ¿Qué haces cuando se te niega el trabajo? ¿Qué haces cuando se te niega la ayuda? Tienes que comer, es un hecho. Y si tú hijo se está muriendo, ¿hasta dónde llegarías para poder ayudarlo? ¿Qué harías por dinero para ayudarlo? La Cruz de tu parroquia trae a escena la historia de un hombre en desesperación que llega a una iglesia a pedir ayuda. El padre de la parroquia se la niega, entonces el hombre tiene que decidir qué hacer para alivianar su situación y conseguir un poco de dinero para las medicinas de su hijo. El fin justifica los medios, dicen, y que Dios lo agarre confesado. Ésta es una obra escrita y dirigida por Alejandro de Legarreta, enfocada a críticar el papel de la iglesia y los principios de compasión y caridad. El espacio que plantea se asemeja a una parroquia de cualquier pueblito en México, se respira la frialdad y un poco de oscuridad. Las actuaciones de Pascacio López y Alfredo Mora llenan el espacio de violencia sutil. El ritmo en el que trabajan es lento y por momentos pierden al espectador en un espacio pequeño. Aunque tal vez el discurso de la obra ya esté un poco agotado, La cruz de tu parroquia nos hace reflexionar sobre la situación de pobreza en México y comprender las decisiones que deciden tomar, a veces, personas en una situación desesperada. (PVilchez)

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