Palacio de Minería: 200 años de un coloso artístico

martes, 9 de abril de 2013
MÉXICO, D.F. (apro).- Para conmemorar los 200 años de la construcción del Palacio de Minería, la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) organizó una serie de actividades, la primera de las cuales fue una conferencia magistral El Palacio de Minería, sublime creación de Manuel Tolsá, que ofreció la doctora en historia del arte, Elisa García. También se prevé la edición de un libro, y la restauración de la Antigua Capilla, que resguarda esculturas y pinturas de tema mariano. En junio próximo, se inaugurarán las exposiciones Rafael Ximeno y Planes, su obra en México y España; Ignacio Pinzano Camarlench: Pintor valenciano del siglo XIX y de fotografía La obra de Manuel Tolsá vista desde el lente de Joaquín Bérchez. Con el propósito de abarcar una parte de la historia más contemporánea del lugar, la UNAM realizará el Coloquio de Meteorítica: 120 años de las Meteoritas en el Palacio de Minería, así como un congreso sobre ingeniería, y, el 17 de mayo, un sorteo de la Lotería Nacional y el lanzamiento de una moneda conmemorativa. Asimismo, se estrenará un documental y una aplicación con un recorrido virtual para Mac y Android. Para quienes gustan de hurgar en el pasado, en la página web del Palacio de Minería pueden verse reproducciones de los documentos mediante los cuales se adquirió el solar en el cual Manuel Tolsá Sarrión edificó su majestuosa obra. Se cuenta que se compró el predio en el “extremo poniente de la ciudad, sobre la calzada de Tlacopac”. El solar era llamado Nilpantongo, de manera correcta Milpangongo, un topónimo indígena que significa “junto a la milpita” pues había sembradíos junto a las pequeñas casas. Está la escritura de venta hecha por 30 mil pesos a favor de la Real Academia de San Carlos. También el documento con los planos y presupuesto y también la firma del arquitecto nacido el 4 de mayo de 1757 en la villa de Enguera, y formado como en las Escuelas Pías de Valencia con el arquitecto José Puchol, “a quien seguramente se le pidieron pareceres y su colaboración en esta fase preparatoria. Tolsá estaba en esas fechas encargado de la terminación de las obras de la Catedral Metropolitana, así como de la Dirección de Escultura de la Real Academia de San Carlos”. En un hecho que recuerda la actualidad, la obra se presupuestó en 217 mil 617 pesos 3 reales. Tolsá recibiría 2 mil pesos anuales por sus honorarios. Las obras comenzaron el 22 de marzo de 1797, pero el 25 de noviembre se suspendieron para un ajuste presupuestario y se reanudaron hasta el 6 de mayo de 1799. Para poder financiar la obra se rentaron accesorias y viviendas aún no terminadas, y con el edificio ya ocupado y en funciones siguieron las obras hasta el 3 de abril de 1813. El costo final: 904 mil 973 pesos y 7 reales. La diferencia quizá con una obra contemporánea como la Estela de Luz que elevó su costo incomprensiblemente, es que el Palacio de Minería es un señero edificio, orgullo no sólo de la Facultad de Ingeniería y la propia UNAM que lo resguardan, sino de millones de mexicanos que lo consideran parte del patrimonio cultural de la Ciudad de México, no un “esperpento” sinónimo de la corrupción. Subraya la UNAM: “El majestuoso monumento de elegancia de formas y exactitud de proporciones en el que se conjugan luz, espacio y funcionalidad, es una de las construcciones más relevantes dentro de la arquitectura mexicana.” Y de Tolsá --destaca la información de la UNAM, tomada del libro Manuel Tolsá, Nostalgia de lo antiguo y arte ilustrado México-Valencia-- se indica que tras su desembarco en Veracruz, vivió siempre en la Ciudad de México sin que se tuviera noticia de viajes fuera de la Nueva España, “dedicado por completo a su trabajo como arquitecto y escultor y a sus labores de docencia en San Carlos”. Recibió importantes encargos por su relación con la aristocracia o el alto clero y “perteneció a los círculos ilustrados, en los que se defendieron los ideales del progreso y el orden.” El sitio web contiene una vasta información sobre Tolsá: Su biografía, el entorno cultural en el cual se desenvolvió, las corrientes artísticas, su obra arquitectónica, la escultórica, y acerca del museo que en su honor se encuentra dentro del mismo Palacio de Minería. Vale la pena citar las palabras del historiador de arte Justino Fernández, retomadas también en la descripción que se hace en la web: “Por sus grandes líneas horizontales, por su cuerpo central con el pórtico, por las portadas laterales, por la sobriedad y la elegancia de sus proporciones, por sus soluciones llenas de gracia y dignidad, esta fachada principal es de un efecto grandioso en el que están ausentes la pesadez y la monotonía...cualquiera que observe esta fachada, especialmente al atardecer, cuando la luz la hiere de soslayo por el poniente y todas sus armoniosas líneas se dibujan sobre la masa pétrea, los vanos se oscurecen y las cornisas y resaltes dan efectos de profundidad en una medida que sólo un gran artista es capaz de lograr.”

Comentarios