Salvan Capilla del Siglo XVII y reescriben historia de Coyoacán

jueves, 2 de mayo de 2013
MÉXICO, D.F. (apro).- La conclusión de la primera etapa del rescate de la Capilla de la Inmaculada Concepción —ubicada en la Plaza de la Conchita, Coyoacán— conjuró el riesgo de colapso que pesaba sobre este monumento del siglo XVII, afirmó el arquitecto Raúl Delgado Lamas, director general de Sitios y Monumentos del Patrimonio Cultural del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes (Conaculta). Durante la realización de las primeras obras de restauración en este templo, que originalmente mandó construir Hernán Cortés en el siglo XVI para Malintzin, se realizaron también trabajos de salvamento arqueológico, que reescribirán la historia del lugar. Hasta la fecha, se creía que Coyoacán había sido fundado por los mexica, tras la caída de Tenochtitlán. Sin embargo, los arqueólogos María de la Luz Moreno y Juan Cervantes Rosado explicaron que los hallazgos hechos en la cimentación —restos de estructuras prehispánicas, cerámica, piedra, metal y otros materiales, así como una osamenta humana— permiten determinar que la zona fue habitada por grupos prehispánicos como el tolteca coyotlalteco, que data del año 600 o 650 d.C. Desde hace tiempo, los vecinos del barrio denunciaron en medios como Proceso el mal estado de conservación que presentaba la Capilla de la Conchita, declarada monumento nacional el 12 de julio de 1932. Los daños provocaron que el templo fuera cerrado en junio de 2010. En una rueda de prensa realizada hoy en el atrio del inmueble colonial, Delgado Lamas señaló: “Hace más de cinco años La Conchita comenzó a tener síntomas de desplomes en los muros y en las torres, apareciendo fisuras que se convirtieron en enormes grietas, por lo cual se solicitó el cierre de los servicios religiosos, al tiempo que Conaculta inició investigaciones técnicas para diagnosticar y conocer las causas. Hoy damos a conocer que avanzaremos a la siguiente etapa para concretar la unificación de la capilla.” Con recursos del Fondo de Apoyo a Comunidades para Restauración de Monumentos y Bienes Artísticos de Propiedad Federal (Foremoba), durante la primera fase se hicieron trabajos de recimentación dirigidos por los ingenieros Roberto Meli y Enrique Santoyo, especialistas en problemas del subsuelo y estructuras, quienes trabajaron también en la Catedral Metropolitana cuando fue rehabilitada por un equipo encabezado por el arquitecto Sergio Zaldívar Guerra. Investigador del Instituto de Ingeniería de la UNAM, el ingeniero Meli explicó que los daños se deben a hundimientos provocados por la construcción de edificios modernos y la extracción de agua: “Este fenómeno ha ocurrido desde hace muchas décadas, pero se ha acentuado en los últimos cinco años. Nosotros sospechamos que hay algunos pozos de agua en la cercanía que han sido explotados recientemente y que han provocado que el templo se fuera inclinando hacia el suroeste, siendo las grietas de su fachada y bóvedas consecuencia de la apertura creada por esta inclinación”. El proyecto de rehabilitación se enfocó en dar solidez a la cimentación para que, aunque el terreno se siga hundiendo, el inmueble se comporte como una unidad y no se agriete más. La siguiente etapa tendrá buscará reforzar la estructura del templo. Se consolidarán los muros, cerrarán grietas, impermeabilizarán techos y se colocará un cincho metálico en la cúpula. Los arqueólogos dijeron a su vez que se han encontrado vestigios prehispánicos funerarios tanto del periodo 600 a 650 d.C. como del 1000 a 1050 d.C., además de restos de otras construcciones prehispánicas. Creen que puedo haber un adoratorio sobre el cual se construyó la capilla. En el subsuelo del templo se encontraron también diversas osamentas de la época colonial, tanto de adultos como de niños e incluso nonatos. Según Delgado Lamas, el proyecto global de rescate de la capilla tendrá un costo de ocho y medio millones de pesos, y se espera que las obras estén concluidas antes del próximo 8 de diciembre. Anunció que una vez restaurado, el templo volverá a dar los servicios religiosos normales.

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