"El círculo de la presencia", poemas de Carlos Azar

viernes, 26 de julio de 2013
MÉXICO, D.F. (proceso.com.mx).- El pasado martes 23 en el centro de arte dramático CADAC, A.C., fundado en 1975 por Héctor Azar, se llevó a acabo a las 20 horas la presentación del poemario El circulo de la presencia, de Carlos Azar Manzur. El público disfrutó de la simpatía y carisma que caracteriza al también autor de La ópera una voz suspendida en el aire. El esqueleto de la obra, su estructura, fue lo primero que el poeta tuvo claro. Esta es parecida a una obra de teatro. Tiene un subtítulo en orden descendente --en escala cromática, en lamento--, de tres poemas largos, dos cortos y un epílogo; así, el libro se centra en tres elegías largas y tres puntos de vista distintos: Primero, la muerte de un padre; segundo, Mortuos Plango (obra de Jonathan Harvey); y tercero, la osada lógica de Gerard Griséy. El circulo de la presencia nos lleva por un viaje sobre la intimidad, el duelo, la confusión sobre la muerte de un padre, la imprecisión sobre la vida de un hijo y el dialogo con la obra de Harvey, para adentrarnos en un circulo lleno de poesía y música, pero también la ausencia del tú, ese tú que ya no está, del desvanecimiento de lo que era y ya no es, y de la importancia del verbo ser y del verbo estar tal y como lo señala en el prólogo su autor. El poeta estuvo sumamente conmovido por la presencia ciclónica de los invitados y destacó que su libro fue el triunfo de la terquedad. Señaló que las editoriales proponen más trabas que las que propone el inevitable y freudiano bloqueo literario. A la vez se sintió sumamente agradecido con la editorial Elefanta y en especial con Emiliano Becerril por creer en su locura y hacerle realidad un sueño que no despertaba desde hace más de siete años. Fue un acierto creer en el enorme trabajo del autor. El creador citó a Oliverio Girondo, el cual decía que los libros se hacen como relojes y se venden como un salchichón. Sin duda el libro encontrará más carnívoros que vegetarianos y será presa fácil para cualquier amante de la poesía. No obstante la espera, el libro llegó en su mejor momento ya que hace un año el legendario complejo CADAC enfrentó un futuro incierto al no poder renovar su contrato de comodato, teniendo una orden de desalojo para finales del mes de mayo por parte del Instituto de Administración y Avalúos de Bienes Nacionales (Indaabin). Por fortuna no se cerraron las puertas de uno de los pocos recintos independientes dedicados al teatro. El poemario está disponible en las instalaciones del CADAC, ubicado en la esquina de Centenario y Belisario Domínguez, en Coyoacán, a un precio de cien pesos. Se espera que próximamente se pueda encontrar en librerías. Aquí se reproduce un fragmento de “Elegía II, Palabras confusas sobre la vida de un hijo”: Hablo a solas con la intención de abolir la memoria, hincado en los muros de mi cráneo metálico, Hablo a solas para esperar el sueño de la mirada entre dos jueves del octubre que se fue. Hablo a solas con las manos cargadas de higos de ninguna tempestad. Hablo a solas con el tiempo muerto, con una parte de los hombres, de los dientes, con una parte de las palabras. Así, a solas, para repetir que el silencio es una necesidad.

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