Misericordia.2

miércoles, 31 de julio de 2013
MÉXICO, D.F.(apro).- “El dramaturgo actual escribe sobre la duda. El suyo es un teatro dudoso. Incierto. Frágil como su tiempo. Un teatro de emergencia. Un teatro que grita. Y que pretende ser oído. Su arma será la honestidad consigo mismo. Con los otros.” Hace unos días leí esta cita del joven dramaturgo uruguayo Santiago Sanguinetti, compartida en el excelente sitio web del Centro Latinoamericano de Creación e Investigación Teatral (del que espero poder hablar con mayor amplitud en fecha próxima) e inmediatamente me remitió a una de las más recientes creaciones de la Compañía Nacional de Teatro (CNT): Misericordia.2, de Hugo Alfredo Hinojosa. Basado en motivos de Esquilo, Eurípides, Cormac McCarthy, Javier Sicilia y en testimonios de víctimas de la violencia en México, Misericordia.2 es sin duda un espectáculo de emergencia, como los que se crearon en aquel ya paradigmático Ciclo de Teatro Clandestino, en la entonces naciente Casa del Teatro. La obra es, en principio, un homenaje escénico a los hombres y mujeres que han padecido la pérdida irreparable de un ser querido, pero sobre todo aquellos que se han organizado para exigir justicia. Para Daniel Giménez Cacho, quien realizó la primera dirección, “decir las cosas, sacar los odios, los venenos, los peores pensamientos oscuros que provoca la tragedia, es también apelar al lado curativo del teatro, que esto sea reconocido socialmente, que nos toque emotivamente sin regodeo en el dolor y contra la indiferencia”. En el escenario, las acciones inician con ocho cuerpos  cubiertos por sábanas, Fátima se levanta y con cámara en mano fotografía las piernas, rostros, manos de sus compañeras. Son mujeres que regresan de la muerte para contar sus historias, para seguir buscando a sus desaparecidos, para cuidar a sus hijos pero, sobre todo, para exigir justicia. A partir de ese momento los espectadores conocerán historias de genocidio, la genealogía de una violencia sin precedentes, desatada por la  fallida “lucha” antinarco emprendida por el gobierno de Felipe Calderón, una lucha en la que miles de muertos se convirtieron en estadísticas, en daños colaterales para dejar de ser seres humanos. Emma Dib, la directora de esta nueva versión de Misericordia.2, afirma que la intención abrir una ventana para “asomarnos a uno de los ámbitos más sombríos del sujeto, la capacidad de violencia y de venganza, y a uno de los territorios más dolorosos y desoladores de nuestro país, esa especie de limbo donde prevalece el miedo, donde conviven víctimas y victimarios, testigos indolentes y autoridades corruptas y donde habitan aquellos seres que no encuentran descanso”. Misericordia.2 pertenece al repertorio Teatro Mexicano Laboratorio Actoral y cuenta con el diseño de escenografía e iluminación de Philippe Amand, vestuario de Anna Terrazas, diseño sonoro de Rodrigo Espinosa, movimiento corporal de Lorena Glinz. Las actuaciones están a cargo de: Julieta Egurrola, Teresa Rábago, Érika de la Llave, Renata Ramos, Carmen Mastache, Laura Padilla, Gabriela Núñez/Mariana Giménez, Ana Ligia García y Rocío Leal, todas ellas actrices del elenco estable de la CNT.

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