¿Cómo llegar a mejorar en ajedrez?

martes, 6 de agosto de 2013
MÉXICO, D.F. (apro).- La pregunta que da título a este artículo es común entre ajedrecistas. La mayoría de los aficionados al juego ciencia se hacen de libros, compran monografías de aperturas, tienen programas que analizan puntillosamente las posiciones más complicadas, juegan por Internet y acuden a torneos. Sin embargo, muchas veces el anhelado avance parece ser una barrera infranqueable. Hay, en mi opinión, varios motivos para ello. En primera instancia, los ajedrecistas creen que se puede estudiar poco y jugar mejor. Richard Rapport, de Hungría, uno de los mejores jugadores del mundo con menos de 21 años está dedicado al ajedrez y estudia la friolera de nueve horas por día. Así, seamos francos, ¿cómo no va a jugar bien? (y eso sin considerar el talento natural de este joven). Y yo puedo entender que la vida real de la mayoría de nosotros no nos permite que dediquemos tantas horas por día, pero lo que es un hecho es que con un par de horas de estudio a la semana, no se llegará muy lejos. A Kasparov le preguntaron: ¿cómo alguien podía progresar si tenía poco tiempo? La respuesta del excampeón mundial no puede ser más ilustrativa: ¿Cómo quiere progresar si no tiene tiempo para estudiar? Es claro que el ajedrez es una actividad que requiere de muchas horas de análisis, de trabajo duro. Steinitz indicaba ya hace tantos años que se progresa más trabajando una hora diaria en ajedrez que cinco horas el fin de semana. Otra dificultad para progresar probablemente la impone el uso de bases de partidas gracias a programas como Chessbase y ChessAssistant. Pareciera una contradicción... ¿Cómo es que estos fantásticos programas me impiden progresar? La realidad es que cuando vemos partidas en la pantalla de la computadora, en general las pasamos relativamente rápido. Cuando no entendemos algo, ponemos el engine, el motor de ajedrez disponible, digamos Fritz, Rybka o Houdini, y éste nos muestra con precisión asombrosa lo que ocurre en la partida. Pero esto no es de gran ayuda en el aprendizaje y en el mejoramiento de los ajedrecistas. Nos hace flojos para pensar y eso, desde luego, resulta como consecuencia del ayudante cibernético que parece que lo ve todo. Igualmente, pasar partidas dando clicks, a velocidad de rayo, no sirve de mucho. La siguiente anécdota puede decir más sobre este tema: un buen amigo estaba un día en el club y lo hallé viendo una lista de partidas de una variante en particular. Pasaba de partida en partida dando clicks y viendo cómo se movían las piezas en el tablerito electrónico. Le pregunté qué hacía. Su respuesta me dejó atónito: "estoy preparando la partida que jugaré en la noche contra fulano". No dije nada más, en mi fuero interno me quedó claro que en general no sirve de nada esta práctica. Porque miren ustedes: dos jugadores se enfrentan en una partida y la juegan por -digamos- cuatro horas. ¿Y uno la revisa en 10 minutos? ¿Es eso suficiente para hallar todas las sutilezas y detalles que los protagonistas vieron? Lo dudo muchísimo. También ocurre que muchos de nosotros no podemos muchas veces practicar lo suficiente. No podemos ir más que a uno, dos o tres torneos en el año y eso, evidentemente, hace que nuestra práctica seria, la de los campeonatos, se reduzca a unas treinta partidas por año. Cualquier maestro de ajedrez seguro juega por año alrededor de 100 partidas o más. Estos argumentos nos pueden mostrar por qué no progresamos pero no hemos dicho aún qué hacer para precisamente mejorar en ajedrez. En mi opinión hay que empezar por involucrarse más en el análisis de las partidas que estudiamos. Ponerlas en el tablero físico, olvidarse de los engines de ajedrez y halla por uno mismo lo más que se pueda. Una vez que hayamos analizado y revisado lo mejor posible un encuentro en particular, bien podemos pasar a ver qué dice el engine. Yo estoy convencido que analizar una partida -y que esto nos lleve una hora, por ejemplo- es más beneficioso para el ajedrecista que dar click con el ratón y ver decenas de partidas rápidamente. Otra opción es hacer partidas de ajedrez solitario. En esta modalidad (la cual se encuentra en varios libros, incluso en el mío de Desarrolla la Intuición en Ajedrez), el ajedrecista hace las primeras jugadas de una partida y en un momento determinado, puede ser alrededor de la jugada 10, tiene que empezar a pensar con las piezas de quien ganó el encuentro. El aficionado debe tratar de acertar qué jugada hizo el maestro. Si lo logra, recibe puntos a su favor, sino, puede recibir cero unidades o incluso puntos negativos si la jugada que decidió es muy mala. Si no se hizo la jugada del libro, se quita la que el aficionado pensó, se pone la jugada que se hizo en la partida. Se juega la respuesta del rival y de nuevo, a acertar la siguiente jugada del maestro. Al final del ejercicio se suman los puntos y con esa puntuación, en algunos libros de esta modalidad, nos indican más o menos qué rating representa nuestro esfuerzo. La idea de este tipo de ejercicios es ponerse en los zapatos del jugador que gana la partida. Vale la pena hacer este ejercicio tratando de simular las condiciones de los torneos. Poner reloj, papeleta, y darse el tiempo reglamentario. En mi opinión, esto es lo más cercano a trabajar con un jugador fuerte y en la soledad de la casa. Desde luego, si tiene un amigo que pueda ayudarle en esta tarea, es incluso mucho mejor. No obstante todas estas recomendaciones, tengo una más: juegue contra la computadora partidas de entrenamiento. Hoy en día los programas de ajedrez juegan extraordinariamente bien y es prácticamente imposible ganarles. Sin embargo, la mayoría de estos programas permiten disminuir el rating de la máquina y esto posibilita que podamos jugar contra el ingenio cibernético. Como dice el manual de uno de estos programas: "es muy aburrido perder siempre", por lo que todos estos sistemas tienen maneras de limitar la fuerza del oponente mecánico. Yo, por ejemplo, uso una Palm Tungsten, que tiene 32 Megabytes en memoria y un procesador de unos 400 MegaHertz. Debido a su velocidad y memoria limitada, puedo jugar contra Chess Tiger, Chessgenius o Hiarcs (aunque este último bien puede jugar en la computadora de mano que uso como un gran maestro de 2600 puntos Elo). Si no tiene una Palm, pues hay alternativas, por ejemplo el iPad, que tiene, en su tienda virtual programas como Hiarcs y otros. El costo de los mejores es de unos 10 dólares. No necesita 20 de estos programas. Bastan dos o tres. Hay algunos gratuitos también que son difíciles de vencer. Si quiere sacar provecho de estas partidas de entrenamiento, hay muchas cosas que se pueden hacer. Por ejemplo, supongamos que está estudiando una apertura o defensa en particular. Ponga la posición de su interés y desde ese momento juegue contra la máquina. Le dará más experiencia el "analizar-jugando" sobre las posiciones en donde tendrá un rival que no se deja y que busca siempre hacer la mejor jugada. O bien, practique contra su máquina finales específicos. Eso le dará sin duda más posibilidades de entender qué está pasando en el tablero, en lugar de simplemente seguir los comentarios de un analista. Recuerde que este tipo de ejercicios hay que hacerlos reproduciendo las condiciones del torneo, usando reloj, escribiendo las jugadas en la papeleta y respetando la regla fundamental: "pieza tocada, pieza jugada". En mi opinión, si trabaja seriamente en todo esto, poco a poco los resultados de su ajedrez mejorarán. Ganará, no me queda duda, más partidas y además, estará entendiendo mejor el ajedrez.

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