¿Dónde queda uno?
MÉXICO, D.F. (apro).- Raro, pero excelente es tener un amigo del alma, uno de esos que es más que un hermano, un ser tan igual a uno mismo en pensamiento, palabra y obra, que es como otro yo, si no en todo en casi todo, ¡más ay! Que confuso e inquietante es descubrir que tal idea no es tan así como la creía uno; el verificar que el otro yo tiene su pensar propio y decires y haceres hasta contrarios de los de uno sustenta, y, ¡ay!, qué angustioso y exasperante el no poder resolver cuáles de esos pensares, decires y haceres corresponden a la realidad, pues en esa decisión, si los de uno o los de él, se ventila quién es quién, quién es la persona y quien el simple reflejo de la misma en un espejo… ¿o al revés?
Estimados lectores de la presente, eso es lo que le pasa a este servidor de ustedes. Les voy a poner un ejemplo para aclararles lo anterior, en días pasados, en una intrascendente plática que tenía servidor con mi álter ego, no sé por qué, se me ocurrió decir:
Yo.- Entre todos los humanos, ¿Quiénes serán los más humanos?
Él.- ¡Fácil! Pregunta peregrina, ya que si nos atenemos a lo que dijo Aristóteles, que “el hombre es por naturaleza un animal político”, los más humanos entre los humanos son los políticos, con el corolario de que aquel que no quiere, por desidia o miedo, y el que no puede, por ignorancia, coparse de la política, no pasa de ser un animal y la política, los políticos, los usarán, quieran o no, les guste o no, en beneficio de sus muy particulares intereses y privilegios.
Yo.- (Entre escandalizado y sorprendido, al salir del pasmo que me produjeron sus palabras) ¿Ellos? ¿Defiendes a los políticos? ¡Si entre los criticados son los más atacados, los más desprestigiados!
Él.- (irónico) ¡Natural!, pues ellos son los más visibles en el difícil arte de gobernar y eso…
Yo.- (Cortando su tirada) ¡Alto! Antes de seguir tienes que aclarar si la política es un arte bueno o malo, y lo mismo los políticos.
Él.- Los políticos y la política, ambos, son buenos y malos.
Yo.- ¡Desvarías! Pregunta y a ver qué te responden los griegos, españoles, portugueses, italianos, franceses y tantos otros que están saliendo a las calles en el mundo entero protestando y hasta pidiendo la renuncia de los políticos que los tienen sumidos en el desempleo; políticos corruptos que no pierden el suyo, pues parece que es el de administrar la desesperación de los pobres que produce su ejercicio: la política, para que todo siga igual.
El.- Natural y todos tiene razón de hacer lo que hacen.
Yo.- ¿Queeeeeé?
Él.- Lógico es que así sea en una globalidad como la nuestra, en la cual… así como en anteriores lo que dominaba fue la adoración a Dios o el culto al héroe o el entusiasmo por la igualdad y la libertad… repito, en una sociedad como en la nuestra, en la que el dinero es su dios y su credo el éxito económico, lógico es que tantos lloren para que los empleen… otros más se dediquen a conseguir dinero como sea… y los políticos el más que puedan con su trabajo.
Yo.- (Escandalizado) ¿Los justificas?
Él.- De ningún modo.
Yo.- ¿Entonces?
Él.- Me lo explico. Hay que admitir que la finalidad de la política es procurar que se administre la riqueza y la justicia en beneficio de todos, esa es la grandeza de la política y los políticos… y su desgracia la imposibilidad de llevar a cabo su ideal en sociedades divididas en clases, en las que unos pocos lo tienen casi todo, unos pocos más lo suficiente para un buen vivir y muchos más los que a penas para sobrevivir e incluso hay que no tienen nada, lo que hace imposible la igualdad política y ante la ley donde hay tanta desigualdad económica.
Yo.- (Desolado) ¿Qué queda entonces?
El.- (Rotundo) El darvinismo social, en el que, como dice el refrán: “El que más saliva tiene, traga más “pinole”, o lo que es lo mismo: el o los que más poder tienen, proponen, disponen y usan en su beneficio a los que carecen del mismo… pues ya se sabe… el poder corrompe.
Ante esta brutal declaración de mi otro yo, me quedé sudando frío, pues no sé si soy un ser con legítimos e inalienables derechos… o el simple reflejo de los mismos… a los que manipulan otros. ¿Qué pensar? ¿Qué nos dicen los hechos?
Con el sincero deseo de que Dios asista a los que se encuentran en mi angustiosa situación.
JUAN DE LAS PITAS