Los primeros adioses para Mutis

lunes, 23 de septiembre de 2013
MÉXICO, D.F. (proceso.com.mx).- El presidente del Consejo Nacional para la Cultura y las Artes, Rafael Tovar y de Teresa, envió el pésame por la muerte del escritor y poeta colombiano-mexicano Alvaro Mutis “a Carmen y sus hijos, así como a su entrañable amigo Gabriel García Márquez”. Además de ese Twitter, sus oficinas del Conaculta enviaron un extenso comunicado, el 1536, elaborado hacia las 19 horas de ayer, que registró el deceso ocurrido a las 16:15 horas, --si bien no dio a conocer sus causas, aunque se sabe que Mutis, de 90 años, padecía una enfermedad que se había prolongado, por lo cual permanecía hospitalizado desde hacía varios días en el Instituto Nacional de Cardiología,--, y adjuntó un pormenorizado del autor de Macqrol El Gaviero y una entrevista con el poeta Hugo Gutiérrez Vega. También informó que el cuerpo Mutis, nacido en 1923 --y residente en México por más de 50 años-- será velado hoy lunes a partir de las 10 de la mañana en la agencia García López de San Jerónimo, en la misma colonia donde se encuentra su casa. En otro Twiter oficial, el Instituto Nacional de Bellas Artes, dirigido por María Cristina García Cepeda, “lamenta la muerte del escritor Alvaro Mutis”. A su vez, la Secretaría de Cultura capitalina emitió un boletín donde Lucía García Noriega, quien está al frente, manifestó que “las letras universales están de luto”. Y el Jefe de Gobierno del Distrito Federal, Miguel Angel Mancera, se aprestó a escribir en su Twitter: “Mi pésame de manera personal a familiares y amigos de Alvaro Mutis, descanse en paz”. Se sabe que hacia el mes de mayo se reunió privadamente con Mutis y García Márquez. La amistad entre ambos escritores fue proverbial y nada la empañó. Se llegó a saber que el poeta Octavio Paz llegó a reclamarle a Mutis esa amistad con García Márquez (Paz y Mutis estaban colocados políticamente en una línea más conservadora), pero el poeta colombiano no modificó su actitud, sino, por el contrario, promovió una reunión entre ambos, aunque no se tiene registro de que ocurriera. Fue una amistad permanente desde su juventud en Bogotá, donde Mutis nació y García Márquez fue a probar fortuna como periodista. Mutis fue siempre el primer lector de los borradores, y debe recordarse que, recién llegado a México, subió los ocho pisos del departamento donde éste habitaba aventándole un libro y diciéndole: “Para que aprenda a escribir, carajo”. El Gabo lo leyó de corrido sin despegar los ojos en toda la madrugada. Era “Pedro Páramo”, de Juan Rulfo. Y cuando el narrador de Cien años de soledad obtuvo el Nobel de Literatura, y un diario galo dio a conocer la noticia señalándolo como “el escritor uruguayo Gabriel García Márquez”, Mutis escribió inmediatamente un artículo en la revista Proceso titulado “Mala la hubisteis, franceses”, señalando apasionadamente que daba gracias a Dios de que hubiera sido España, y no Francia, quien conquistara América. Cuando la Academia Sueca comunicó al García Márquez la decisión del Nobel, Mutis fue el primero en saberlo y en celebrarlo, pues esa noche de octubre de 1982 cenaron juntos en la Ciudad de México . Mutis, además de reconocido por su obra literaria en México, gozaba de gran popularidad por su participación en el doblaje de la voz de Elliot Ness, el célebre perseguidor de las mafias estadunidenses de los años 20, gracias a la famosa serie televisiva (luego llevada a la pantalla grande) “Los Intocables”. Gutiérrez Vega La importancia de la obra literaria de Álvaro Mutis, señaló el escritor Hugo Gutiérrez Vega a Conaculta, “es que describe un mundo perdido, la antigua Colombia de los propietarios rurales, como los de la familia Mutis”, así como la creación de personajes emblemáticos como Maqroll el Gaviero. “Yo diría –apuntó-- que es de los principales escritores colombianos de nuestro tiempo y latinoamericanos, fue además un maestro, el personaje de Maqroll el Gaviero es uno de los personajes centrales de la poesía latinoamericana contemporánea.” Además de ser un escritor muy importante –agregó-- tuvo como gran virtud el no creerse importante, a pesar de haber creado a ese personaje tan emblemático que es un alter ego, que es y no es al mismo Álvaro Mutis. Maqroll, apuntó, es uno de los personajes más conocidos, ya que los libros de poesía del colombiano han sido traducidos a varios idiomas “y lo que a todo el mundo le interesa, quién es Maqroll, de dónde viene y a dónde va”. “Fue un hombre muy ingenioso, muy amable, muy educado, con un gran sentido del humor, a pesar de la enfermedad que lo hacía temblar constantemente y, por lo tanto, debería tener un humor endemoniado pero no, siempre se mantuvo optimista, viendo la vida, caminando la vida y gustando de la vida. “Además de ingenioso, era muy culto, un erudito, sabía mucho de muchas cosas, sobre todo de literatura y de historia de la literatura, aunque también de política y de sociología, aunque en esto fue bastante conservador, decía que la última buena noticia que le interesó en política, fue la caída de Constantinopla a manos de los turcos”, acaecida en 1453. El perfil Esta es la semblanza de Mutis distribuida por el despacho oficial: La vida de Álvaro Mutis fue intensa, pues con tan sólo dos años de edad, a causa de la profesión de su padre, se fue a vivir a Bélgica e hizo sus primeros estudios en Bruselas. Realizó viajes constantes durante las vacaciones entre Europa y Colombia, a donde regresó a vivir tras la muerte de su padre en 1931, para instalarse en una finca cafetalera y cañera en Coello, cerca de Tolima, que había fundado su abuelo y que heredó su madre. De esas primeras travesías surge su fascinación por el mar y los barcos. El contacto físico con el trópico, con el clima de la tierra caliente, el aroma del café, el plátano y los árboles frutales, marcarían su posterior producción literaria. De hecho, el autor colombiano reconocía que “todo lo que he escrito está destinado a celebrar, a perpetuar ese rincón de la tierra caliente del que emana la substancia misma de mis sueños, mis nostalgias, mis terrores y mis dichas. No hay una sola línea de mi obra que no esté referida, en forma secreta o explícita, al mundo sin límites que es para mí ese rincón de la región de Tolima, en Colombia”. Muy joven, en 1941 y con sólo 18 años, contrajo matrimonio con Mireya Durán, con quien tuvo tres hijos y en 1942 para ganarse la vida, comenzó a trabajar en la emisora de radio Nuevo Mundo, después pasó a ser relacionista público de varias empresas como Esso, Standard Oil y Columbia Pictures, empleos en los que viajaba constantemente y que le dieron la oportunidad de conocer su país y muchas partes del mundo. Tras dos años de estancia en Esso, fue demandado por la compañía debido a que ciertas cantidades de dinero que debían ser asignadas a obras de caridad, Mutis las usó en aventuras culturales, por lo que viajó de urgencia a México en 1956, país que desde entonces se convirtió en su lugar de residencia. Este exilio, comentó Gutiérrez Vega, “marcó mucho a Álvaro, pero también le permitió colocarse en una perspectiva desde la cual veía a Colombia con mayor precisión, con mayor claridad, a veces abandonar el propio país nos permite verlo más claramente. Álvaro sí era muy colombiano en todos sentidos, en civilidad, etcétera, pero yo diría que era un colom-mex”. Sin embargo, a los tres años de su llegada a nuestro país, en 1959 se hicieron efectivas las demandas en su contra y fue recluido en la cárcel de Lecumberri durante un año y tres meses. Su experiencia en la cárcel cambió del todo su visión del dolor y del sufrimiento humano. Hugo Gutiérrez Vega recordó este importante hecho: “Cuando llega a México tiene un problemilla por ahí en una empresa donde trabajaba, parece ser que no era muy bueno con las cuentas. Y estuvo en Lecumberri y escribió un libro realmente muy interesante que se llama Diario de Lecumberri, no son sólo sus memorias, sino las reflexiones sobre la condición humana”. Su producción literaria arrancó en 1948 con la publicación de su primer volumen de poesía, La Balanza, al que siguió en 1953, Los elementos del desastre. En 1960 da el viraje a la prosa con Diario de Lecumberri y es en 1973 cuando se inicia en la novela con La mansión de Araucaima. Su reconocimiento popular llegó en 1986 con la publicación de la primera novela de Maqroll el Gaviero, La nieve del Almirante y al año siguiente, apareció la segunda obra de la saga: Llona llega con la lluvia, que le valió la Medalla de la Orden del Águila Azteca. En 1988, la Universidad del Valle le concedió el grado de doctor Honoris Causa en letras y recibió el Premio Xavier Villaurrutia. La tercera obra de la serie de Maqroll, Un bel morir, apareció en 1989 y también publicó La última escala del Tramp Steamer. El gobierno francés le otorgó la Orden de las Artes y las Letras en el Grado de Caballero. En 1990 publicó la novela Amirbar, por la que el gobierno italiano le concedió el Premio Nonino, al mejor libro extranjero. Después fue la Universidad de Antioquia la que le concedió el grado de doctor Honoris Causa en literatura. En 1997 fue galardonado con el Premio Cavour, en Italia y con el Príncipe de Asturias, en España. Finalmente, en 2001 se hizo con el máximo galardón de las letras hispanas, el Premio Cervantes; dos de sus novelas han sido llevadas al cine, La mansión de Araucaima (1986), dirigida por Carlos Mayolo, y Llona llega con la lluvia (1996) de Sergio Cabrera. Para celebrar el 90 aniversario del natalicio del escritor, el gobierno colombiano llevó a cabo un homenaje a su vida y obra del 26 al 29 de agosto, que incluyó un ciclo de cine con la proyección de las cintas basadas en sus novelas y conferencias que destacarán su legado.

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