Celebran el 75 aniversario de La Casa de España con dos publicaciones del Colmex

martes, 3 de septiembre de 2013
MÉXICO, D.F. (apro).- La historia de El Colegio de México (Colmex) no se concibe sin la existencia, entre 1938 y 1940, de La Casa de España en México, creada por disposición del presidente Lázaro Cárdenas para acoger a científicos, académicos y artistas españoles republicanos perseguidos durante la Guerra Civil Española y más tarde por el régimen franquista de Francisco Franco. Según una brevísima historia de Clara E. Lida, investigadora del Centro de Estudios Históricos del Colmex, publicada en el sitio web del Colegio, esta institución —que festeja sus 75 años con diversas actividades esta semana— se fundó el 16 de octubre de 1940, cuando su antecesora, La Casa de España, “se transformó en una institución de altos estudios”. Es necesario por ello conocer la historia de aquel movimiento revolucionario español que lanzó al exilio en México a miles de españoles, entre ellos a un buen número de intelectuales, como María Zambrano, León Felipe, Luis Cernuda, Max Aub, Remedios Varo, Pedro Bosch Gimpera, Enrique Díez-Canedo, José Gaos, Joaquín Xirau, Luis Recaséns Siches, Agustí Bartra, Otto Mayer Serra, Enrique F. Gual, Luis Buñuel y Rodolfo Halfter. En ese sentido, el libro Memoria, de José Moreno Villa, editado por Juan Pérez de Ayala y publicado por el Colmex en coedición con la Residencia de Estudiantes de Madrid, donde el intelectual vivió durante 20 años antes de su salida forzada a México, constituye una aportación. Recupera esa parte de la historia vista por el poeta, dibujante, historiador de arte y bibliotecario, por mencionar algunas de sus facetas, nacido en Málaga, España, el 16 de febrero de 1887, y fallecido en la Ciudad de México, el 25 de abril de 1955.   Recuerdos El volumen de 715 páginas, ilustrado con dibujos, autorretratos y reproducciones de la obra del propio Moreno Villa, así como con fotografías de diversos acervos, forma parte de un proyecto más amplio para publicar las obras completas del considerado “uno de los principales representantes de la Edad de Plata de la cultura española, cuya vida y cuya obra son, todavía hoy, relativamente poco conocidas, a pesar de encontrase entre las más polifacéticas y originales de su época”, se explica en la presentación de la bella edición. La primera parte salió a la luz en 1998 con Poesías completas. Y Memoria —se añade en el texto introductoria— “es un compendio de los escritos autobiográficos del autor, cuya vida estuvo tan estrechamente ligada en su momento a las dos instituciones coeditoras: la Residencia de Estudiantes y El Colegio de México, del que fue miembro desde su creación en 1940 hasta su muerte en 1955, además de haber sido uno de los fundadores, en 1938, de su antecesora, La Casa de España en México”. Pérez de Ayala relata en la introducción el contexto y condiciones personales y hasta de introspectiva en las cuales Moreno Villa hace sus memorias y cómo éstas se convierten en la historia de ese momento en el cual estalla la Guerra Civil española. El escritor vivía entonces en la Residencia y “contempla desde la distancia los bombardeos”. Él “es uno de los últimos en abandonar el lugar, es integrado en la primera expedición de científicos, intelectuales y artistas que son evacuados de Madrid para ser trasladados a Valencia, donde el Gobierno ya se ha instalado.” Ahí participa en diversas misiones del gobierno, entre ellas el mantenimiento del patrimonio cultural que va llegando de Madrid y sus alrededores y luego parte en misión cultural de divulgación y propaganda al extranjero. Y es asignado a la Embajada de España en Washington, desde donde viaja a varias universidades para exponer la situación española y recabar apoyo para el gobierno republicano. Moreno Villa inicia su relato desde años muy tempranos de su vida, describe la hacienda donde vivió en Málaga, y hasta su habitación de niño, su relación con sus padres, el carácter de su madre, la muerte de su padre y su paso por la Residencia de Estudiantes, ubicada a las afueras de Madrid: “Creo que los años del 20 al 27 fueron los más interesantes en la Residencia. Fueron los años en que coincidieron allí García Lorca, Salvador Dalí, Emilio Prados, Luis Buñuel, Pepín Bello y otros espíritus juveniles llenos de ocurrencias. Federico había estado antes, acaso en 1917. Él venía por temporadas, de un modo irregular. A veces se quedaba un año entero. No todos los estudiantes le querían. Algunos olfateaban su defecto y se alejaban de él. No obstante, cuando abría el piano y se ponía a cantar, todos perdían su fortaleza. “Su voz mala, carrasposa y sembrada de afonías, pero emotiva, me hizo pensar algunas veces si para mover el sentimiento ajeno importaría muy relativamente la perfección del instrumento.” El gobierno republicano envía a Moreno Villa primero a Estados Unidos y luego a México, a donde llega en 1937 y se presenta como “un miliciano de la cultura”, e inicia una nueva etapa en su vida, descrita también con amplísimo detalle en los textos compilados en el volumen, dividido en ocho apartados: Vida en claro. Autobiografía, 1944; Textos complementarios a Vida en claro, 1966-1948; Escritos sobre la guerra civil española, noviembre de 1936-mayo de 1937; Memorias revueltas, 1950-1952; Amistades mexicanas y extranjeras, 1950-1952; Recuerdos y memorias, 1937-1955; Diarios y viajes, 1938-1949; y Memorias inconclusas, apuntes y notas. En cada uno de ellos se agrupan textos en los cuales escribe de diversos personajes ligados a su vida: Genaro Estrada, García Lorca, Antonio Machado, León Felipe, los hermanos Vicente y José Gaos, Luis Buñuel, Ramón del Valle Inclán y José Ortega y Gasset, entre muchos otros. No hay en las memorias del poeta malagueño un texto claramente alusivo a la creación de La Casa de España en México, aunque como enviado del gobierno republicado fue de sus primeros miembros. El libro se presenta en el marco de las Jornadas conmemorativas de los 75 años de esa institución, tituladas “Hito y mito de la historia intelectual hispanoamericana”, este martes 3 de septiembre a las 18:00 horas, en la Sala Alfonso Reyes del Colmex.   El humanista Otro libro conmemorativo del aniversario de La Casa de España es Palabras para Alfonso Reyes, de Alfonso Rangel Guerra, editado por el Colmex, en el cual se reúnen varios textos sobre la vida y obra del escritor regiomontano, resultado de las conversaciones que tuvo con el autor en encuentros realizados en El Colegio de México, ubicado entonces en la colonia Roma, y en La Capilla Alfonsina. Son 29 textos en total, en donde se tratan temas como la idea de la historia de Reyes, la literatura, la Visión de Anáhuac, su relación con Menéndez Pelayo, las cartas que le envió Luis G. Urbano, vida y poesía del escritor, su idea del humanismo, la lecturas y relecturas del Quijote, y su ideal estético y ético en la creación literaria, entre otros. Reyes fue, por designación del presidente Cárdenas el primer presidente de La Casa de España y de su patronato, se cuenta en el sitio web del Colmex. Luego presidio a esta segunda institución durante casi veinte años, desde su fundación hasta su muerte el 27 de diciembre de 1959: “Reyes le dedicó el tiempo y la pasión que le hurtaba a la creación literaria: dos amores vividos con una misma devoción. También fue decisivo el apoyo inteligente y enérgico de Daniel Cosío Villegas, secretario de El Colegio durante sus primeros años. Aunque desde 1948 la presencia de Cosío en la institución fue intermitente, pues compartió su enorme vitalidad y energía con varias otras actividades culturales y políticas, su influencia en El Colegio de México se intensificó durante un lustro, primero como director (1958-1959) y luego, a la muerte de Reyes, desde enero de 1960 hasta enero de 1963, como segundo presidente.” Vale conocer su concepto de humanismo en tanto que se trata de una institución en la cual se imparten materias de humanidades. Rangel Guerra expone la idea del polígrafo tomada de “Palabras sobre el humanismo” del libro Andrenio. Perfiles del Hombre. Refiere que durante un tiempo se confundieron humanismo y humanidades, cuando debe entenderse por esto último al “conjunto de disciplinas del conocimiento de la cultura y las letras grecolatinas, pero es preciso distinguir que una cosa es ejercer actividades humanísticas, como las letras, la filosofía o la historia, y otra muy distinta es tener una visión cabal del significado del humanismo”. Luego agrega el autor que para Reyes el humanismo no es una disciplina ni conocimiento sino una actitud: “Una intención, al alcance de todos los individuos dispuestos a ejercitarla. Seamos historiadores, químicos, médicos o agricultores, cualquiera sea nuestra actividad en la vida, se practica el humanismo, nos dice Alfonso Reyes, cuando actuamos siempre en beneficio de lo humano, o en otras palabras, poner todo nuestro saber, cualquiera que éste sea, en beneficio de lo humano, lo que implica siempre el respeto a la persona y el ámbito en que ésta se desenvuelve.” Enfatiza que el propio Reyes dice también que ese humanismo sólo puede ejercerse en “el suelo de la libertad”. El libro de 548 páginas se presenta igualmente en las jornadas por los 75 años de La Casa de España, el mismo martes 3 a las 18 horas, con la participación de Minerva Villareal y Víctor Díaz Arciniega.

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