Benjamin Torres en el Carrillo Gil

martes, 28 de enero de 2014
MÉXICO, D.F. (apro).- “Los efectos físicos a largo plazo aún son desconocidos”, es el nombre de la muestra individual del artista mexicano Benjamín Torres, nacido en la Ciudad de México en 1969, con reconocimiento nacional e internacional, que se presenta en el Museo de Arte Carrillo Gil. Desde el título, el artista resume su posición crítica e irónica y sorprende al espectador con su creatividad y claridad para reflexionar sobre la realidad homogeneizada por la publicidad y por los pensamientos mediáticos, aparentemente complejos, pero claramente vacuos. El artista, quien estudió en la Escuela Nacional de Artes Plásticas (ENAP) de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) y en The Art Student´s League de Nueva York, posee un vocabulario diverso y contundente para abordar los temas de la realidad visual y ambiental captados, manipulados y lesionados, produciendo una esclavitud de consumo del pensamiento. Las variables de sus propuestas se diversifican al incursionar tanto en el terreno gráfico como en la instalación de collages, la escultura y el objeto encontrado. En esta antología se aprecian muchas de sus obras en formato de gran tamaño, tanto en collages como esculturas. Vale la pena recalcar cómo el trabajo de Benjamín Torres ha incursionado hacia una apropiación que se transforma en una tridimensionalidad, donde se pueden ver vaciados de yeso, construcción de esculturas a través de diferentes objetos (como la pieza con la que termina la muestra) y de varias muletas de madera formando dos círculos que con su sombra construye otra realidad en el espacio. Bajo un soporte estético personal, cuidadosamente dialoga con sus reflexiones conceptuales y formales. Muestra la recodificación, recontextualización y reciclaje de la cultura de consumo para convertirse de manera inteligente y llamativa en dispositivos. Sus propuestas son trabajadas con precisión y cuidado, logrando un cuerpo de trabajo sólido que le permiten incursionar en diferentes aspectos. Se puede decir que muchas de las piezas del artista logran irrumpir y crear conciencia. Son manifestaciones que, a pesar de evidenciar lo abrumador que resulta esta realidad anestesiada, se abren opciones de reflexión. La curaduría de la obra estuvo a cargo del crítico y artista Guillermo Santamarina, quien hace un análisis en el texto que acompaña a la muestra de cómo Torres, compartiendo esquemas de sus aspiraciones, ansias, afanes, anhelos, apetitos, pretensiones, caprichos, empeños, antojos, pasiones, ambiciones, intereses por recuperar algo, más allá de la elemental nostalgia a través de  su proceso artístico y de su pensamiento, logra abrir brechas aparentemente bloqueadas de conciencia, de compromiso y de libre florecimiento de nuestros pulsos sensuales. Mucha de la obra realizada por el artista parte del acopio de información textual y grafica que ha logrado un análisis de la imagen capaz de resignificarla. De manera lúdica, potente y divertida, los recursos formales y materiales que ofrece al espectador logran que la exposición sea una travesía inquietante y valiosa. El Museo de Arte Carrillo Gil, se encuentra ubicado en Avenida Revolución 1608 colonia San Ángel y permanecerá abierta al público hasta el próximo 16 de febrero.

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