La sangre de antígona

martes, 28 de enero de 2014
MÉXICO, D.F. (apro).- Una de las puestas en escena revelantes de 2013 de la Compañía Nacional de Teatro (CNT) en 2013 fue La sangre de Antígona, del dramaturgo español José Bergamín, obra que cuenta ya con una edición impresa que será presentada en la XXV Feria Internacional del Libro del Palacio de Minería La sangre de Antígona es el título número 15 de la colección Cuadernos de Repertorio, coeditada por la Dirección General de Publicaciones del Conaculta y la CNT, en esta ocasión para recuperar la voz viva de –a decir de Luis de Tavira-- “un gran poeta injustamente ausentado”. “Con ello --agrega Luis de Tavira-- nuestro teatro se hace justicia a sí mismo, porque precisamente hoy, cuando nuestro país se debate en la decisiva batalla entre civilidad y barbarie, la indignación de Antígona es más necesaria que nunca. Sobre el escenario resuena aterradora la sentencia: Ni aun matando pudieron encontrar su patria.” En el prólogo de esta edición, José Ramón Enríquez señala que a pesar de la ingente presencia intelectual del exilio republicano español en México, su dramaturgia apenas tuvo acceso a nuestros escenarios.  Ello a pesar de que la calidad y cantidad de obras escritas para el teatro por figuras como Max Aub, Cipriano de Rivas Cherif o José Bergamín quedan fuera de toda duda. “Inclusive hoy su dramaturgia permanece prácticamente desconocida y han sido exiliados republicanos de otros países latinoamericanos, como Alejandro Casona, los más frecuentados por nuestra gente de teatro. “Sean cuales sean las razones para la ausencia de los dramaturgos del exilio republicano en México, el hecho es que el teatro de José Bergamín se estrena por primera vez, en 2013, con La sangre de Antígona. Me refiero a su teatro propiamente dicho porque, en enero de 1940, subió al escenario del Palacio de Bellas Artes Don Lindo de Almería, texto para ballet que, con música de Rodolfo Halffter, fue estrenado por Ana Sokoloff”, agrega José Ramón Enríquez. Como también recuerda José Ramón Enríquez, la estancia de Bergamín en México fue corta. Después de estar en nuestro país se instaló en Venezuela y posteriormente en Uruguay, antes de regresar a España para volver a exiliarse en Francia y retornar de manera definitiva al País Vasco. Pero su huella en la cultura mexicana fue profunda. Encontramos artículos suyos en la revista Taller y sobre todo en El hijo pródigo. Su labor en la Editorial Séneca, que fundara en México, fue de capital importancia. Fue ahí donde publicó en 1940 la primera edición de Poeta en Nueva York,  de Federico García Lorca, quien le entregara  el manuscrito en propia mano a José Bergamín, poco antes de morir en 1936. También en México fundó la revista España peregrina, órgano de la Junta de la Cultura Española, y la revista Romance, de Juan Rejano, una de las primeras revistas literarias impulsadas por los refugiados en América. Entre sus colaboradores contó con figuras como Francisco Giner de los Ríos, Pedro Garfias, Tomás Navarro, Pablo Picasso y Joaquín Xirau. El escaso conocimiento que de él y de su teatro se tiene entre las nuevas generaciones mexicanas hace más relevante la puesta en escena de La sangre de Antígona y ahora su edición impresa que será presentada junto con La prueba de las promesas, de Juan Ruiz de Alarcón –texto del que hablaremos en una próxima entrega-- el domingo 23 de febrero, a las 17:00 horas, con la participación de Luis de Tavira, Carlos Corona y Felipe Garrido, en una mesa moderada por Ricardo Cayuela, en el Salón de la Academia de Ingeniería del Palacio de Minería.

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