Restaura el INAH pañuelo funerario de Hernán Cortés

martes, 25 de noviembre de 2014
MÉXICO, D.F. (proceso.com.mx).- Un pañuelo que resguardó por más de un siglo los restos mortuorios del conquistador español Hernán Cortés fue restaurado por especialistas del Instituto Nacional de Antropología e Historia (INAH). Se trata de una pieza de lino blanco y encaje de seda negro, que pertenece al acervo del Museo Nacional de Historia (MNH), Castillo de Chapultepec, informó el INAH en un comunicado. El lienzo, utilizado durante las honras fúnebres de los restos óseos de Cortés, fue intervenido como parte del proyecto de conservación sistematizada realizada por este museo que celebra su 70 aniversario. La atención del textil se hizo en colaboración con estudiantes de la Escuela de Conservación y Restauración de Occidente (ECRO). Las restauradoras Verónica Kuhliger y Laura García se encargaron de la intervención del paño, así como de su investigación histórica que arrojó datos en torno a la muerte del conquistador, en 1547. Kuhliger explicó que previo a su intervención se hizo un diagnóstico en el que se determinó que el mayor deterioro que presentaba el lienzo se encontraba en el centro, por estar en contacto con la osamenta; “se observaban manchas, faltantes, arrugas, deformaciones en el ligamento y una disminución en la resistencia del tejido en esas zonas”. Luego del dictamen se hizo una propuesta de conservación en la que se planteó la viabilidad de someter el pañuelo a una limpieza por medio de un tratamiento especial. Una vez limpio, se colocó un soporte de tela de algodón teñida similar al tono del original. Mientras, el encaje negro –que da la certeza de ser un pañuelo funerario– fue retirado para tratarlo por separado, y una vez estabilizado se reintegró a la pieza. El paño, de 72 cm x 73 cm, fue sometido a un análisis de fibras en los laboratorios de la Escuela Nacional de Conservación, Restauración y Museografía (ENCRyM), con la colaboración de la bióloga Gabriela Cruz, y se determinó que se trataba de un lienzo de lino muy fino, y que el encaje negro bordado es de hilos de seda. La pieza tiene en los cuatro extremos figuras fitomorfas bordadas, que forman una cruz lobulada al centro que alude la religión cristiana y al uso para el que fue creado. El conquistador español Hernán Cortés fue sepultado por primera vez en Castilleja de la Cuesta en 1547, localidad cercana a Sevilla, donde pasó los últimos años de vida; tiempo después sus restos fueron trasladados a la Nueva España, donde empezó un largo peregrinar hasta su última morada en la iglesia de Jesús Nazareno, en el Centro Histórico de la Ciudad de México. El INAH dio a conocer que en 1947 el pañuelo fue trasladado al recién inaugurado Museo Nacional de Historia, y a partir de entonces ha estado resguardado en el depósito de colecciones.

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