"Chespirito"... y el museo que no fue

viernes, 28 de noviembre de 2014
MÉXICO, D.F. (apro).- Roberto Gómez Bolaños, Chespirito, quien falleció hoy a los 85 años de edad en Cancún, Quintana Roo, no pudo ver cristalizado su deseo de un museo dedicado a su personaje en la colonia Guadalupe Inn de esta ciudad, proyecto que en septiembre del año pasado causó el malestar de los vecinos. Se apreciaba entonces en la casa de Ricardo Palmerín 11 una recreación de La Vecindad del Chavo del Ocho, y de manera reciente exhibe una estatua del Chapulín Colorado, pero ahora funciona como oficina de Grupo Chespirito, a decir de uno de los varios colonos inconformes con que ahí se levantara un museo de Chespirito. En septiembre del 2013, Proceso publicó un reportaje sobre esa casa que Roberto Gómez Fernandez, hijo de Chespirito, planeaba abrir para visita guiada a una recreación del set de La Vecindad del Chavo del Ocho. Se veía la escalera que llegaba a la casa de “Don Jaimito”, los lavaderos, la fachada de la casa de “Doña Florinda”, y el icónico barril de madera donde El Chavo se metía cada vez que lloraba. A finales de ese 2013, y al recorrer diversas calles aledañas a Ricardo Palmerín, se observaba en las puertas el letrero de “No al museo de Chespirito” con fondo blanco y letras rojas, uno de esos vecinos era Javier Valdés, cuya casa se encuentra justo frente a las actuales oficinas en Ricardo Palmerín 10: “Pues favorablemente no se hizo nada, no sé si por los letreros de todos los vecinos, por lo que salió en Proceso, no sé, pero finalmente no se hizo ningún museo y ahí quedo toda la cosa. Y pues a la fecha siguen ahí pero como oficinas, de hecho cuando abren el portón se alcanza a ver una estatua del Chapulín Colorado en el jardín, pero hasta ahí salen y entran, pero ya sólo son oficinas.” Los vecinos reclamaban en 2013 que se levantara el pretendido museo en una zona residencial encasillada entre las avenidas Revolución e Insurgentes, con sólo dos calles de entrada y seis de salida y con dos escuelas que provocan un gran movimiento automovilístico entre semana, la Winston Churchil y la Guadalupe Victoria. Incluso el poeta Marco Antonio Campos, quien es residente de la zona dijo en ese momento que si de museos se trataba, debería de levantarse en todo caso uno sobre Juan Rulfo, quien habitó por esos rumbos. Aunque las posturas sobre el llamado “museo” contrastaban con las del entonces presidente del Comité Ciudadano de la colonia Guadalupe Inn y vicepresidente de la Asociación de Residentes de la misma, Sergio Chapa, quien defendió el espacio como museo y estaba de acuerdo con la idea al justificar que se podrían hacer recorridos en fines de semana cuando estaba tranquila la zona. Gómez Fernández contestó en su momento que no se trataba de un museo sino de un área de exposición con elementos gráficos, fotográficos y audiovisuales, cuyo atractivo era la recreación de la fachada de la vecindad del Chavo, “no es museo, porque la palabra le queda grande”, advirtió en 2013. Aunque sí dijo que buscaba un espacio en el Centro Histórico para tener en verdad un museo de Chespirito a finales de este año, sin que se supiera nada al momento del cierre de esta edición.

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